ENTREVISTA: LUIS GARIBALDI, DIRECTOR DE EDUCACION DEL MEC

"El debate educativo quebró el autoritarismo reinante"

­¿Cuáles son los objetivos que se trazó la Dirección de Educación del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) para 2007?

­El tema central será la Ley de Educación. Luego del proceso de debate generado el año pasado, se elaborará un proyecto para que pueda ser discutido en el Parlamento. Por otra parte, también apostaremos a formar una agencia de acreditación con características nacionales y a mejorar la normativa que regula la enseñanza privada. Consideramos que la regulación actual es insuficiente y caduca, lo que quedó claro en el propio debate educativo.

Todo este proceso entra en la reformulación del Mercosur educativo, que incluirá desde este año la acreditación de nuevas carreras que se agregarán a las ya comprendidas: Ingeniería y Agronomía. Uruguay es el único país de la región al que no se le ha acreditado la educación superior. Para avanzar en el tema, entre el 21 y el 23 de marzo se realizará un congreso internacional y un posterior encuentro de la Red Internacional de Acreditación Superior, a la cual Uruguay se integró en 2006.

 

­¿Se está controlando la calidad de las universidades privadas?

­En nuestro país no hubo una oferta descontrolada de educación superior, lo que sí ocurrió, por ejemplo, en Argentina. Lo que sucede es que actualmente no existe ni una legislación ni una práctica de control sobre las universidades privadas en Uruguay. Desde que llegamos a la Dirección de Educación hemos mejorado la forma de evaluación e hicimos controles externos a algunas instituciones y carreras. En Uruguay tenemos un buen nivel de calidad educativa, pero queremos legislar sobre el tema para que en el futuro existan mecanismos de control. El desafío está en que, en algunos niveles, las propuestas abarquen tanto a las universidades públicas como a las privadas. El mecanismo de acreditación del Mercosur así lo exige.

Los sistemas de acreditación son voluntarios, por lo que no se le va a imponer a ninguna institución que se presente para acreditar sus carreras. Por otra parte, debemos aclarar que los controles que se realicen no serían sancionatorios, sino que pretenden mejorar las ofertas educativas. La evaluación se hará de forma participativa y comenzará con una autoevaluación de la institución.

Adelanto también que hemos tenido contacto con jerarcas militares que quieren alcanzar los niveles de calidad estándar de la acreditación internacional en los cursos de nivel terciario que se ofrecen en las instituciones militares.

 

­¿Qué pasa con la educación para el trabajo?

­Ese es otro de los puntos al que nos vamos a dedicar este año, y tiene que ver con nuestra búsqueda de una universalización de la educación básica. Entre los años 2005 y 2006 los centros de Capacitación y Producción (Cecap) se fueron reorientado en un programa para jóvenes de entre 15 y 20 años, con el objetivo de promover la inserción laboral para aquellos que no pudieron estudiar antes, integrándolos, a la vez, al sistema educativo. El año pasado se regularizaron los cargos docentes y se calificó tanto a los profesores como al cuerpo directriz. Ya fueron creados grupos en Treinta y Tres y Salto, mediante acuerdos de colaboración con las intendencias municipales.

A su vez se inició una experiencia piloto con Secundaria, que permitió que alumnos del Cecap de Montevideo rindieran exámenes para el ciclo básico. Para ello se instalaron horas docentes de apoyo y se tuvieron en cuenta las experiencias anteriores de Secundaria e Inau trabajando con jóvenes de Paso de la Arena. Treinta chiquilines dieron 45 exámenes, de los cuales aprobaron 44, y algunos de ellos ya están pensando en los de cuarto año. Pensamos aumentar la cantidad de jóvenes participantes durante este año.

 

­Cambiando de tema, ¿qué le diría al ex ministro Ignacio de Posadas sobre su declaración para El Espectador, en la que indicó que el debate educativo era como una «merienda de negros»?

­Lo que opino es que De Posadas, además de aristócrata, es un racista. También le digo al ex ministro, y más que nada al resto de la población uruguaya ­porque no tengo muchas esperanzas de que De Posadas cambie de opinión al respecto­ que se remita a los documentos surgidos de ese debate. Que el ciudadano note que es una recopilación inédita en nuestro país y que es difícil encontrar una opinión sobre los temas educativos que no se incluya en él. El que quiera saber qué opina Uruguay sobre nuestra educación se puede dirigir a esos documentos. Por lo tanto, viniendo esa opinión de quienes han impulsado hasta ahora políticas autoritarias, sin tener en cuenta a la educación, no me resulta extraña. Quieren desacreditar un proceso que logra romper con el autoritarismo, abriendo el diálogo y el debate.

 

­La mesa permanente de la Asamblea Técnico Docente (ATD) de Primaria acusó al Poder Ejecutivo de «entrometerse» en la autonomía educativa al instaurar el proyecto Ceibal (una computadora por niño y por maestro)? ¿Qué opina al respecto?

­Rotundamente, no. La Anep está participando activamente en esto, y con la ATD se dialogó acerca del proyecto. Es tan innovador que no lo podría implementar sólo la Anep. A mí me parece notable que el Presidente de la República lleve adelante un proceso de equidad y de innovación para la educación. Los docentes después tendrán una responsabilidad directa en continuarlo en el plano pedagógico.

­¿El MEC comparte la propuesta del Congreso Educativo para otorgar el 6% del Producto Bruto Interno (PBI) al presupuesto de la educación?

­El MEC le planteó al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) la intención de lograr el 6% del PBI para la educación y el Presidente de la República se mostró de acuerdo con llegar a ese porcentaje, alcanzando previamente el 4,5%, que es la primera meta en materia presupuestal. Sería histórico para nuestro país. Sabemos que alcanzar el 4,5% es un paso importante, pero también sabemos que resulta insuficiente para atender las necesidades de nuestra educación. Es necesario descentralizar, ampliar la educación para la primera infancia y mejorar las condiciones en que se imparte.

­¿Qué autocrítica se hace usted en estos dos años de gestión?

­Está bien la pregunta… (Piensa). Me deja mudo, porque uno siempre destaca lo positivo. Yo creo que nosotros tuvimos que haber hecho una planificación previa para lograr mayores recursos que posibilitaran tener un debate educativo de mayor fluidez. Creo que nos faltó más celeridad en algunos trámites relacionados al funcionamiento del Programa nacional de educación para el trabajo. Otro aspecto a mejorar es la coordinación con los otros departamentos del MEC; aunque tenemos un buen relacionamiento personal y político con los otros jerarcas, sería necesario un mayor trabajo conjunto en algunas áreas.

 

­¿Esta dirección sufrió la falta de práctica en el gobierno que algunos preveían al iniciarse este período?

­Yo creo que si nos equivocamos no fue porque nunca habíamos estado acá, sino porque nos faltan elementos, o porque le erramos en el camino. La administración pública es mucho más lenta de lo que uno querría. Una decisión que adoptamos hoy puede demorar semanas y meses en efectivizarse. También incide que los recursos humanos no siempre se corresponden con los objetivos planteados.

 

­¿Cuál fue la herencia maldita del anterior gobierno en materia educativa?

­El carácter autoritario, que llevó a la fragmentación del cuerpo docente y del sistema educativo todo. En segundo lugar, el escaso presupuesto que recibimos.

 

­¿Y las benditas?

­La herencia uruguaya en cuanto al valor que le da la p
oblación a la educación. Por otro lado, los intensos trabajos realizados en la década del 90 para lograr la universalización educativa. *

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