LA REVISTA REQUIEM PARA UN GARUFA DEBUTO CON ACIERTOS

Buenas actuaciones de Queso Magro y Momosapiens

Réquiem para un Garufa

Se trata de otra revista debutante, que llegó al concurso con seis tablados realizados.

En la escenografía aparecen una pantalla gigante que emite programas de televisión, un aparato que oficiará de cárcel y, en el fondo, sobre un estrado, la orquesta.

La historia nos contará cómo empezaron la televisión, la publicidad, las ganancias y, para mantener todo eso, la tan necesaria búsqueda del rating.

Se sucederán temas musicales y, previamente a cada uno de ellos, habrá diálogos no muy extensos que narrarán la historia. Los textos son de mediana calidad, pero interesantes. Un productor televisivo quiere pegar el gran salto y pasar a ser estrella, y una diva en decadencia necesita un productor que levante el rating de su programa. Los temas musicales están bien ejecutados por la orquesta y la coreografía, en general, es destacable.

La música elegida girará en torno al tango, con buenas interpretaciones de los solistas y el coro. También hay un reggae jamaiquino que alude a la marihuana; con la milonga, levanta la actuación en lo referente al rubro coreográfico. Hay un vestuario adecuado a la historia, pero algo austero.

Muestran que todo es válido para elevar el rating, hasta la presentación de un muerto en escena. En este sentido, la crítica está bien buscada. Con la presencia del muerto, el rating llega a los 40 puntos, pero al descubrirse que el episodio había sido «trucho» cae hasta el subsuelo. Eso demuestra los gustos de la teleaudiencia. Además, se muestra la lucha entre los artistas por prevalecer.

En lo actoral se destaca Nahuel Delgado como el empleado del piso, al que hubiera ayudado un mejor libreto. También se lucen Javier Luzardo en el papel del productor, Mariana Escobar, que encarna a la diva en decadencia (además cantó muy bien) y Jessica Agustoni, en lo coral y en su interpretación de la telefonista del canal.

Es una revista que puede levantar con una segunda oportunidad, en una categoría que sigue en el debe.

 

Queso Magro

Al levantarse el telón la murga aparece en escena con una gran presencia. Muy buena puesta, excelente maquillaje ­que abarca hasta sus manos­ y un fino vestuario. Luego de la presentación, en que nos cantan «otra vez volvió la murga de moda», aparecen los muy bien vestidos obreros del amor. Estos someterán a distintas pruebas al personaje central, un galán que debe conseguir el amor de Magdalena.

Los cupidos lo van guiando, pero a él no le gusta la muchacha, ya que es pobre, sólo tiene un jean de marca y su celular no incluye una cámara fotográfica. De este modo se da paso al cuplé de los celulares, uno de los puntos más altos de la actuación. La melodía elegida es hermosa, y el cuadro sumamente reidero, con una muy buena puesta en escena. Otro momento de mucho humor y de gran nivel es aquél en que aparecen las neuronas del galán.

El final del cuplé es inesperado y está muy bien resuelto.

La bajada tiene mucha polenta. La murga cantó muy bien, pero convengamos que el coro no es su mayor virtud. Nuevamente el Teatro de Verano se inundó del desenfado, la frescura y el sabor del Queso Magro, que este año le cantó al amor. Sus textos tienen mucho vuelo, estando ausente la crítica directa.

En su canto decían: «Un sexto puesto te lo firmo ahora…».

 

Momosapiens

La puesta en escena de la presentación es estupenda. El elenco representa estatuas totalmente blancas, con el fondo del escenario completamente negro. Se destacan las voces de Carlos Rodríguez y Toby Morgade.

A medida que comienza la primera parodia se va armando la escenografía, que es espectacular, aunque quedó expuesto un panel perteneciente a la segunda parodia, que debió ser tapado de inmediato.

Notamos al consagrado conjunto algo «trancado» en el comienzo (como no dando en la tecla) pero la parodia de La Momia tuvo momentos muy buenos, con actores del nivel de Darwin Pirri, Roberto Romero, Nono Cabrera y el propio Rubino. Luego llegará la magistral recreación de un juego de Mario Bross, uno de los puntos más altos del espectáculo.

La segunda parodia trata de la revolución de Pancho Villa y tiene una concepción más profunda. Aparecen en escena un desopilante Nono Cabrera y unos mariachis formidables. Se vuelven a lucir las voces de Morgade y Rodríguez.

Tiene muy buenos momentos de humor y, en el final, un magnífico cuadro donde se recuerdan todos los héroes de la historia latinoamericana, llegando hasta el «Che» Guevara. La puesta en escena, la coreografía y el despliegue de vestuario son magistrales, aunque Rubino introdujo demasiadas mechas aludiendo a su accidente.

Antes de la despedida Rubino imita a China Zorrilla en un monólogo donde demuestra todo su histrionismo.

En el final se vuelven a lucir el coro, la coreografía y el vestuario, pero nos queda la sensación de que, en su regreso, Momosapiens dará mucho más. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje