Discapacitados hoy

Los deficientes mentales

Escrito por: LUIS MESEGUER

Lunes 12 de febrero de 2007 | 3:23
  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

La deficiencia mental se ha visto, hasta no hace mucho, como una limitación para el desarrollo personal, un motivo de marginación para un colectivo de personas, pero esto ya no puede aceptarse.

Es cierto que el deficiente mental no cumple con el patrón del individualismo ­belleza aparente, mente lúcida, cuerpo escultural o estatus competitivo­, pero eso no justifica, pese al reconocimiento de serias dificultades, negarle la participación en los circuitos sociales. Y aunque sean necesarios mecanismos de protección para su educación, trabajo, convivencia y hábitat, éstos no han de ser restrictivos en modo alguno de sus derechos y libertades.

La sociedad tiene que dar un paso adelante para aproximarse al mundo del deficiente mental. Y para aceptarlo, con sus singularidades y limitaciones, pero también con su voluntad decidida de alinearse con la sociedad, nada mejor que intentar conocerlo cada día mejor.

La familia, las administraciones y las asociaciones son esenciales en el apoyo para su formación, información e intervención terapéutica, y para armonizar sus relaciones, facilitando su integración en la propia familia y en la sociedad. Y aunque el camino no está lleno de rosas, sino que es todavía largo, el deseo de que todo deficiente mental cuente con el servicio que necesita es hoy un compromiso. Un compromiso que se comparte con el movimiento de asociación ­catalizador del esfuerzo social y el colectivo de los deficientes mentales­ con el resto de la sociedad.

La educación está abriendo ya las puertas al deficiente mental, a su integración laboral, pero sobre todo social.

Y aunque la conquista de esta integración será larga, y no exenta de dificultades, hemos de constatar con alegría que por fin esa incorporación al mundo del trabajo y la sociedad se ha iniciado, en forma lenta y en áreas específicas, pero con resultados muy satisfactorios. El trabajo supone a estos colectivos de personas la forma más normalizada de intentar alcanzar su integración social ­en la cultura, el ocio y el deporte­ , y su significado para el deficiente mental es ser, ni más ni menos, como los demás.

Hoy, cuando se ve flamear en el mundo la bandera de la integración social, no debemos olvidar a los deficientes mentales en ella. Es un compromiso de todos.

Hay esperanza cierta de que el futuro de los deficientes mentales será mejor ­lo está siendo ya­. Tenemos una legislación que debemos hacer cumplir, y en algunos aspectos modificar; unos poderes públicos receptivos y un movimiento asociativo ­que incluye a la Fuap y Plenadi, entre otros­ capaz, valiente, comprometido. Pero hay que exigir rigor en la gestión de centros y residencias, calidad en las estructuras sociales y mayores servicios y prestaciones. El deficiente mental sin autonomía propia exige una sensibilidad especial de la sociedad.

 

Llamados laborales en el Estado

Sabemos que en los llamados para ocupar vacantes en la Administración los perfiles exigidos son inalcanzables, en la mayoría de los casos, para aquellas personas con limitaciones mentales.

Entendemos y pretendemos que no se regale empleos a las personas con discapacidad. Pero también debemos ser justos: existen funciones en la administración donde podría haber menos exigencias educacionales, para dar la oportunidad de acceder a un empleo remunerado a este importante grupo de discapacitados.

Existe una promesa formal de repetir la experiencia de años pasados, para que en el próximo llamado de la Intendencia Municipal de Montevideo se incluyan cargos para ser desempeñados por personas con discapacidad mental que, por su propia limitación, sólo disponen de enseñanza primaria.

 

Llamados laborales  en empresas privadas

Existen algunos antecedentes que nos demuestran que el desempeño de jóvenes con limitaciones mentales merece ser tenido en cuenta en el momento de contratar a los empleados en funciones compatibles con su discapacidad.

Lamentablemente, no existe hoy ninguna normativa que estimule al empresario con exoneraciones de aportes, para motivar aún más la contratación de estas personas.

 

Apoyos institucionales

Con gran acierto varias instituciones están realizando Talleres Protegidos de Producción, el primer paso en el logro de una independencia económico-laboral para este grupo de personas que pretende no ser desplazado por el hecho de presentar una limitación mental. *

  • Imprimir
  • Envíar por e-mail

Comentarios


Sabado 11 de Febrero, 2012
Montevideo, UY
Despejado, 26 °C