
El arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, presidió la ceremonia de homenaje a la Virgen de Lourdes, junto a otras autoridades eclesiásticas de Canelones e invitados de Argentina. En 2007 se realizará el lanzamiento del año Jubilar de Lourdes, rumbo a los 150 años de las apariciones de la Virgen a la niña Bernardita.
Hace 149 años, la niña Bernarda Soubirous tuvo varias visiones de la virgen en una gruta de los Pirineos, cerca de Lourdes, en Francia. El 11 de febrero, la Virgen María le pidió que fuese a la gruta a recibir sus mensajes; su última aparición se produjo el 16 de julio del mismo año.
Según la Iglesia Católica, el mensaje consistió en un llamado a los seres humanos, para que cambien sinceramente su estilo de vida y reciban así el reino de Dios. La Virgen María pidió a la niña y, por medio de ella, a los fieles, que incentiven la oración, la penitencia, la conversión y la solidaridad con los más necesitados y enfermos. También proclaman que solicitó la comunión con la Iglesia, para celebrar “comunitariamente la fe”.
La localidad de Lourdes recibe numerosas peregrinaciones, y los asistentes aseguran que encuentran allí paz y la serenidad. En nuestro país, la réplica de la Gruta de Lourdes se inauguró hace 60 años. Desde entonces, todos los 11 de febrero la colectividad católica celebra puntualmente la celebración, pidiendo, especialmente, salud para los enfermos.
Precisamente ayer también se conmemoró la XV Jornada Mundial del Enfermo, en Seúl, Corea del Sur. En esta ocasión, la fecha estuvo dedicada a los enfermos incurables y en fase terminal. Al evento acudieron representantes de la Iglesia del país asiático, personal sanitario, enfermos y familiares.
Respecto a esta jornada, el papa Benedicto XVI dijo ayer en la celebración del Angelus, en el Vaticano, que es necesario “apoyar el desarrollo de cuidados paliativos para ofrecer a los enfermos incurables la asistencia completa, el apoyo humano y el acompañamiento espiritual que tanto necesitan”. *
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