FORMAS ALTERNATIVAS DE EJERCITARSE Y VIVIR MEJOR

Un minuto con uno mismo

* En diciembre comenzó el Programa Verano, que organiza la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). Dentro del cronograma de actividades están incluidas algunas artes milenarias: yoga, tai chi, relax y meditación. Quienes practican estos ejercicios fortalecen su interior y mejoran su calidad de vida.

Escrito por: GENOVEVA MALCUORI

Lunes 12 de febrero de 2007 | 3:23
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La playa Buceo es un buen lugar para practicar yoga.

En tiempos en que nadie hace un alto en el camino, existe una fuerte tendencia que promueve que las personas se conecten consigo mismas, que se tomen un tiempo para dejar de pensar en los problemas, intentando que la mente permanezca en blanco o, al menos, que predominen los pensamientos positivos. Para que el ser humano trabaje su interior, el Lejano Oriente exporta diferentes técnicas y artes, cada una con características propias, pero todas con un propósito común: mejorar la calidad de vida.

La IMM desarrolla desde hace tres años el Programa Verano ­que hasta el año pasado se denominaba Playas­, que comprende actividades deportivas y recreativas gratuitas. Tanto el yoga como el tai chi, el relax y la meditación escapan de las dinámicas tradicionales, atrayendo adeptos que buscan fortalecer partes del organismo que otras disciplinas no ejercitan de la misma forma. En épocas de estrés, la oferta no es poca cosa.

 

Tai chi: el arte marcial más viejo

Las mañanas de los lunes y miércoles en Playa Verde se han transformado en un pequeño templo oriental. Allí se rinde culto a “un arte nacido en China, hace más de 1.500 años, el registro más antiguo que se conozca en esta área”, según una definición de Enrique Causa, profesor en la playa de Punta Gorda. “A pesar de la antigüedad del tai chi, en nuestro continente recién comenzó a enseñarse a mediados del siglo XX, debido a que la cultura china es muy cerrada. Hoy, medio siglo después, los instructores se sienten muy seguros para enseñar, al punto de que se ha impuesto como moda, como ocurre en este momento con otras manifestaciones culturales orientales”, dijo el profesor.

El arte marcial se caracteriza por los movimientos lentos y circulares, de baja frecuencia cardíaca. Es una disciplina que trabaja las articulaciones y la respiración, y tonifica los músculos de todo el cuerpo.

El grupo que asiste a las clases de tai chi en Playa Verde tiene de 25 a 30 personas. “La mitad de los concurrentes se ha acercado desde que arrancó la actividad; el resto la prueba, practican algo que nunca hicieron antes y después dejan de ir”, comentó Causa. Al igual que el yoga, la disciplina atrae a personas de todas las edades, aunque mayoritariamente se acercan los más veteranos, para quienres está destinada.

El tai chi nace al aire libre, por lo que el contacto con la naturaleza que encuentran en la playa resulta fundamental. La evaluación de las propuestas gratuitas organizadas por la IMM es muy buena, en opinión de Enrique, quien además señaló que “en estas clases la respuesta de la gente es bárbara.

Es una actividad ideal para los tiempos locos de hoy, porque a lo largo del día nadie se toma una pausa para pensar, y de esta forma lo hacen, por lo menos durante una hora, dos veces en la semana”.

El profesor añadió que quienes practican tai chi previenen en salud y mejoran su calidad de vida. “Se enferman menos, gastan menos y tienen un mejor rendimiento en el trabajo, entre otras cosas. Por tanto, si la IMM paga para mantener sana a la población, bienvenido sea”.

 

Relax y meditación: a favor de la paz

Marisa Maltzman y Silvia Quijano forman parte de una asociación sin fines de lucro, Brahma Kumaris, y están a cargo voluntariamente de las jornadas “Meditación y relax al atardecer” que se realizan los sábados en la fuente de la Embajada de Estados Unidos. El proyecto que desarrollan se llama “Sólo un minuto”. “La idea es que las personas que no tienen tiempo puedan restaurar su energía mental en un minuto y mantener la calma durante los siguientes 59″, dijo Marisa. La propuesta “forma parte de un proyecto global internacional a favor de la paz que imparte la asociación, para que las personas se dediquen un minuto a sí mismas”.

La actividad que proponen “calma el ánimo y da paz a la mente”. Desde que comenzó ha tenido buena aceptación entre los vecinos del Cordón.

“El primer día hubo un temporal de viento, y aun así cuando llegamos encontramos cinco personas preguntando por nosotras. No lo podíamos creer”, cuenta entusiasmada Silvia. La explicación es sencilla: la avidez de las personas por este tipo de actividades. A pesar del viento, aquel día los fieles participantes permanecieron con Marisa y Silvia durante toda una hora.

El público de las clases de relax y meditación es sumamente heterogéneo. Asisten personas solas, acompañadas, parejas, abuelas, jóvenes y adultos. Algunos, al igual que en el resto de las actividades del Programa Verano, concurren asiduamente, mientras que otros se arriman básicamente por curiosidad, para conocer la experiencia.

Silvia destacó la importancia del bienestar físico y mental de la gente que se acerca a la propuesta, y por eso evaluó en forma optimista el programa municipal: “No hay mejor dinero invertido que en la cultura, en las personas, en la salud física y mental de la población”.

 

Hatha yoga: sol-luna, cuerpo-mente

“Hatha” es el equilibrio de las fuerzas del sol y la luna en el cuerpo. En español “ha” significa “sol”, y “tha”, “luna”. Mientras tanto, la traducción de la palabra “yoga” es “cuerpo y mente”. A juzgar por el nombre, practicar hatha yoga resulta prometedor.

A través de este ejercicio se trabaja la respiración y los tiempos apropiados de inhalación y exhalación, así como el ritmo cardíaco, los órganos vitales y el movimiento corporal. “Trabajamos todo el cuerpo, desde el pelo hasta la puntita de los dedos”, manifestó entusiasmado Manuel Fernández, instructor de yoga en la playa del Buceo, quien además trabaja en forma honoraria en otras dependencias municipales.

Lo que más disfruta Manuel es dirigir las clases al aire libre. Aunque reconoce que no puede pedir a sus alumnos “olvidar el mundo exterior”, porque están en la vía pública, el profesor de hatha yoga propone disfrutar de la playa: “A mí, por lo menos, me encanta”.

Al parecer, los cometidos de Manuel dan resultados: “Es notable ver cómo la gente en dos o tres clases avanza notoriamente”. El grupo de Manuel es entusiasta y aplicado, y se caracteriza además por una fuerte presencia femenina: “Los hombres no vienen. Si lo hacen es porque los trae su señora. Pero enseguida se aburren y dejan de venir. Y lo que es peor, a veces se terminan llevando con ellos a las esposas, a quienes les encanta practicar yoga”.

La opinión del profesor quedó en evidencia cuando el único hombre que fue a la clase del día siguiente llegó tarde, se sentó fuera de la ronda y antes de que terminara se retiró. *

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