EL URUGUAYO A QUIEN LE QUITARON EL PASAPORTE EN ENERO PODRA QUEDARSE EN ESPAÑA

"Galicia no tiene la intención de expulsar a los inmigrantes"

Desde que le quitaron el pasaporte, Marcelo Britos, el uruguayo residente en Vigo que recibió una carta de expulsión del país, tuvo que presentarse todos los lunes en una comisaría para firmar, acreditando su presencia en la ciudad. Sin embargo, pocos días atrás los policías le devolvieron el documento. La única advertencia que recibió fue que evitara asistir a lugares donde hubiera importantes controles migratorios, como los boliches en los que hubo conflictos con ciudadanos ilegales y requisas policiales. Es probable que la devolución del pasaporte se deba a que pasaron casi tres años desde que decidió marcharse a Vigo para buscar trabajo, período mínimo necesario para obtener la visa de residencia en España. Es por eso que Marcelo, al menos por el momento, podrá continuar su vida en Galicia.

La presidenta de la «Asociación de uruguayos por el mundo» de Galicia, Jacqueline Collins, destacó que en la comunidad de Galicia no predomina el deseo de expulsar a los extranjeros: «Vigo es tranquilo, los inmigrantes por lo general no son perseguidos». Sin embargo, las personas que consideren inmigrar a esta región deben tener en cuenta otro factor, insiste Collins: «A nivel laboral no hay muchas ofertas. Se hace lo que se puede, y siempre terminás dedicándote a tareas propias de inmigrantes, es decir limpiezas, cuidado de niños y enfermos, etcétera».

 

Respaldo de nuestras autoridades

«El cónsul honorario de Vigo nos brinda asesoramiento, pero no existe un respaldo legal por parte de nuestras autoridades», afirmó Jacqueline Collins. Los compatriotas, no obstante, no se sienten solos: «Obtenemos el 90% del apoyo a través de las asociaciones uruguayas. Obviamente nos gustaría que el Estado reforzara su presencia, sobre todo frente a las autoridades españolas, para poder defendernos con más firmeza».

El embajador Alvaro Portillo, director del «Departamento 20″, señaló que los emigrantes deben asumir la responsabilidad de su decisión sin contar con el Estado, que no puede intervenir en las políticas inmigratorias de otros países. Al respecto, Collins sostuvo: «Nosotros decidimos correr el riesgo de emigrar, pero no dejamos de ser hijos de uruguayos, y por lo tanto queremos gozar de nuestros derechos y no sólo nuestros deberes. Además, de algún modo el Estado nos obligó a emigrar, por algo nos fuimos a rehacer nuestras vidas a otro lado».

Al igual que muchos uruguayos que están viviendo en España y que se acercan a la asociación, Jacqueline considera evidente que los compatriotas en el extranjero necesitan contar con las «obligaciones y los derechos» correspondientes a todos los uruguayos. «Por algo es que se crearon los Consejos Consultivos», dice.

 

La cuestión es volver

Como presidenta de la sede en Vigo de la «Asociación de uruguayos por el mundo», la función de Jacqueline, junto a la de otras personas, es la de ocuparse de los intereses colectivos de los compatriotas residentes en esa región. Las actividades culturales, sociales e informativas, y el mantenimiento de una bolsa de trabajo son algunas de las muchas tareas que desempeña. A pesar de vivir legalmente en España desde hace cinco años, Jacqueline está muy segura de que quiere regresar a Uruguay. «Absoluta y totalmente quiero volver», dice convencida. Pero el retorno no es una tarea sencilla: «No es tan fácil, porque no podemos regresar para ser una carga para nuestras familias; tenemos que ir con puestos de trabajos generados o cuando mejore la situación del país». *

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