¿Emplear personas con discapacidad?
En estos momentos existe un claro movimiento de carácter mundial para dar acceso al empleo a personas que presentan discapacidades. Si bien esto es cierto y comprensible, las empresas han tenido que adaptarse a las nuevas tecnologías para lograr una adecuada accesibilidad tendente a satisfacer las necesidades que estas personas requieren en su ámbito laboral.
Es evidente que este movimiento no tiene la misma fuerza en los países latinoamericanos que en las naciones industrializadas. No obstante, hemos detectado que algunas empresas, con gesto solidario, están logrando esa apertura muy lentamente.
Resulta cierto que los empleadores consideren que incorporar a una persona con discapacidad puede significar una incomodidad, ya que se le deben proporcionar algunos elementos imprescindibles y básicos, como suelen ser la accesibilidad a los baños, la eliminación de alguna barrera arquitectónica (por ejemplo, que los escalones se sustituyan por rampas) o la facilitación de los desplazamientos, entre otros.
Algunas empresas deciden incorporar a personas que presentan discapacidades que no les significan, en primera instancia, mayores limitaciones para llevar a cabo las tareas que deben cumplir.
Es importante el buen desempeño de estas personas en su función, porque pueden abrir nuevas puertas a otras con características similares, como ya ha sucedido en diversas empresas. Ello significa un logro y un acierto entre empleador y empleado, que permite, además, una integración natural con el resto del personal. Sabemos y respetamos que existen limitaciones que resultan más difíciles de integrar en un empleo, como es el caso de la deficiencia mental.
No obstante, existen claros ejemplos en puestos de trabajos específicos, no sólo a nivel nacional sino también internacional, de que la inserción laboral es un éxito total.
Quizás una exoneración de aportes que deben pagar las empresas al Estado por un determinado lapso pueda contribuir al logro de nuevas fuentes laborales para personas con discapacidades. Existió en la legislatura pasada un proyecto que tomaba esta inquietud y que mereció media sanción parlamentaria, pero que al terminar el período legislativo sin encontrar la otra media sanción, fue archivado. Sería oportuno ponerlo a consideración nuevamente.
Adaptación al puesto de trabajo
Cuando se incorpora laboralmente a una persona con discapacidad es importante tener presente que el trabajo no debe superar la capacidad del individuo, que el puesto asignado sea accesible, que no empeore las capacidades presentes o que no provoque la aparición de nuevas deficiencias en el sujeto. Por todo esto resulta fundamental relacionar los requisitos de la labor con la capacidad del trabajador, para determinar cuál es el puesto más adecuado para él o modificar pertinentemente la labor ya existente.
Existen otros elementos que favorecen la tarea de personas con discapacidades, como la restricción del trabajo, que busca reducir los riesgos de una lesión o condición deficitaria, así como ayudar al empleado a recuperar su plena capacidad laboral. También es importante la reorganización del trabajo, suprimiendo las partes no esenciales que se encuentran más allá de las capacidades de una persona. Un puesto puede modificarse a veces con simples cambios de mobiliario, aplicando nueva tecnología o utilizando una tercera persona como apoyo para colaborar en tareas esenciales de trabajo. Por último, un punto básico es la eliminación de todo tipo de barreras arquitectónicas que faciliten una adecuada accesibilidad a las áreas necesarias (puertas, ascensores, pasillos, escaleras, pasamanos, baños, etcétera) y el logro de una buena comunicación a través de carteles, teléfonos para sordos, centralitas para personas ciegas que ejerzan como telefonistas y equipos computarizados con programas para ciegos, entre otros implementos.
Inserción laboral en el Estado
En los últimos dos años han surgido diferentes llamados de la Administración para cubrir vacantes mediante los respectivos concursos creados al efecto.
Esta situación ha merecido no sólo el reconocimiento de las personas con discapacidades sino de todos aquellos que trabajan en la causa y ven con agrado la aplicación de la normativa vigente, que se va regularizando.
El famoso llamado de OSE
Merece una crítica especial el llamado de OSE para concursar por diversas vacantes, que por razones que desconocemos ha quedado en un punto muerto que ya se ha tornado molesto. Ha habido una excesiva demora y una carencia de seriedad a la hora de efectivizar los llamados. Estas situaciones deberían valorarse en el momento de tomarse las decisiones, antes de crear falsas expectativas que pueden generar ansiedad en muchas personas. *
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