SON PEQUEÑAS, PELIGROSAS Y VIVEN EN NUESTROS HOGARES

Las arañas nuestras de cada día

El nombre científico de las arañas «homicidas» ­las más letales de nuestro país­ es loxosceles laetamiden. A pesar de su extrema toxicidad, no son agresivas. Miden entre un y un centímetro y medio, y habitan lugares oscuros y tranquilos. Son de color marrón, excepto el abdomen, que es pardo negruzco. Sus patas no son muy largas, por lo que generalmente pasan desapercibidas ante nuestros ojos.

«Les gusta vivir dentro de las casas. Eso explica que las mujeres sean las más propensas a sufrir accidentes con ellas, porque generalmente son las encargadas de limpiar los hogares», dijo el Dr. Miguel Simó.

La sección de Entomología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, para la que trabaja Simó, colabora con el Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (Ciat) del Hospital de Clínicas.

«El Ciat es el centro nacional de atención en toxicología, y los problemas con arañas son considerados accidentes toxicológicos», explicó el biólogo.

En nuestro país se registran de 9.000 a 10.000 consultas anuales por intoxicación, de las cuales de un 3 a un 5 por ciento se refieren a accidentes causados por toxinas de origen animal. Los datos fueron extraídos del estudio «Animales ponzoñosos y toxinas biológicas», elaborado por el Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina y publicado en 2005 en base a datos de 2003.

El veneno de una araña ponzoñosa causa varios trastornos a la salud, como dolores localizados, contracturas musculares, temblores corporales, delirios, cólicos, taquicardias, arritmias, vómitos, hipertensión arterial, entre otros. Los cuadros más graves pueden desembocar en insuficiencia renal, paros cardíacos e incluso la muerte del afectado.

«Los médicos nos consultan cuando tienen dudas sobre la identificación de las arañas u otros arácnidos como los escorpiones», aseguró Simó. Esta colaboración ayuda a los biólogos a investigar las causas de los accidentes, así como el hábitat de estos artrópodos y sus costumbres.

«La casa se transforma en un refugio de condiciones favorables para albergar las arañas, debido a su temperatura estable y a que proporciona abundancia de alimento, sobre todo insectos. Además, siempre hay algún rincón oscuro que es removido con poca frecuencia, un lugar ideal para la colonización de las arañas», dijo el especialista. Según Simó, el mecanismo más económico y ecológico para combatir las arañas es limpiar y mover con frecuencia los muebles, y barrer o pasar la aspiradora. El uso de químicos para combatirlas es adecuado si se realiza con cautela, ya que suelen ser muy tóxicos. También hay que tener cuidado al dejar abiertas las puertas y ventanas durante la noche, porque es a esas horas cuando las arañas están más activas y pueden penetrar fácilmente en el hogar.

 

Viudas negras y arañas bananeras

En Uruguay están identificadas unas 200 especies de arañas, pero se supone que podrían llegar a 1.000. «En Europa, en países más pequeños que el nuestro, tienen un inventario de hasta 900 especies. Pero aquí se conservan todavía muchos ambientes naturales, y hay que tener en cuenta que estamos ubicados en una región del planeta de las más ricas en diversidad biológica, la llamada neotropical. Eso auspicia que nuestro número de especies sea todavía mayor que en otras partes del globo», dijo el Dr. Simó.

Entre estos cientos de especies se encuentra una muy peligrosa y conocida: la «viuda negra» o araña del lino. Esta especie, de color negro, tiene un abdomen globoso y muy desarrollado, y se caracteriza por presentar en el dorso una o varias manchas de color rojo y en el vientre una de color rojizo, amarillo o blanquecino, con forma de copa o reloj de arena. Su nombre científico es latrodectus gr. mactans y vive al aire libre, en zonas oscuras y húmedas a nivel del suelo.

Se la asocia con los cultivos, pero también puede instalarse en las proximidades de las casas, bordes de ventanas y escombros.

Los accidentes con las viudas negras suelen producirse en las tareas rurales, especialmente en los campos cultivados cuando se realizan las cosechas. Como la homicida, tampoco es agresiva. Muerde cuando se siente atacada o invadida en su territorio; el ser humano no representa un alimento posible para ella.

En épocas anteriores también se estudió en Uruguay la araña del banano (phoneutria nigriventer), que llegaba desde Brasil junto a estas frutas.

Este arácnido llega a medir cuatro centímetros, es de un color castaño pardo y suele habitar lugares húmedos y de abundante follaje, como los cultivos de banana, la selva misionera en Argentina o la Amazonia en Brasil.

«Durante muchas décadas esa araña era muy conocida en los mercados Modelo y Agrícola, donde se recibían los cargamentos de plátanos provenientes de San Pablo, Brasil. Investigamos y sugerimos algunas medidas para evitar su introducción en Uruguay, y para ello se cambió la modalidad del empaque de las bananas en el origen. Como consecuencia, los casos de araneísmos (envenenamiento por arañas) disminuyeron radicalmente», explico Simó. No se conoce la situación de la araña del banano en la frontera con Brasil, ni si puede ingresar de alguna forma ilegal al país.

«Tiene mala fama por ser grande y agresiva, pero en realidad es menos ponzoñosa que la araña homicida», aseguró el biólogo.

 

Sólo mitos

Otro artrópodo muy común es la araña de jardín, más conocida como tarántula (lycosa spp), que suele dejarse ver cuando se corta el pasto de los jardines. Son de color castaño oscuro y habitan en zonas de gramíneas, bajo piedras u otros objetos. De todas las arañas citadas es la menos peligrosa para el ser humano. Sin embargo, la tarántula ha cobrado fama gracias a las películas de terror que la ha demonizado y convertido en protagonista de varias pesadillas.

«En especial los norteamericanos designan con ese nombre a todas las arañas grandes y peludas, pero en realidad las verdaderas tarántulas del Uruguay son las «arañas de jardín», afirmó Simó, agregando que las recubiertas de pelo son las conocidas como araña «pollito». A pesar de su aspecto no son peligrosas, ya que sólo ocasionan dolor localizado cuando muerden. Como mecanismo de defensa poseen pelos en el abdomen, que liberan con las patas traseras cuando los mamíferos hurgan en sus cuevas buscando alimento. Los pelos se dispersan y causan irritación en las mucosas de los animales; en los seres humanos pueden ocasionar reacciones alérgicas, pero ninguna de gravedad.

«Estas son las arañas más grandes del Uruguay», recordó Simó. *

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