El oficio del científico

Un aspecto muy importante del trabajo de los investigadores es la difusión de sus investigaciones en las revistas científicas de arbitraje internacionales, hecho que oficia como una auténtica presentación en sociedad.

Los editores de esas revistas deciden si los temas recibidos son adecuados. En caso de que así lo consideren, envían los trabajos a un par de profesionales dedicados a asuntos similares. Ese proceso se conoce como «revisión por pares». Los científicos consultados realizan sus comentarios y críticas en forma anónima. Luego, el artículo regresa al editor, quien toma una decisión y lo devuelve a los autores, sugiriendo algunos cambios cuando es aceptado o, en caso contrario, una revisión total. En la peor de las hipótesis, lo rechazan de plano.

«Lo que casi nunca ocurre es que te lo acepten tal como está. En otros países la competencia es feroz. Es que el parámetro más importante para evaluar la calidad de un estudioso es el número de investigaciones que realiza al año», sentencia el físico Ernesto Blanco.

«En nuestro país tenemos una libertad un poco mayor, pero aun así éste es el criterio más importante para ganar un concurso a nivel universitario, aunque la cantidad exigida de artículos publicados sea un poco menor que a nivel internacional, donde el mínimo es cinco», indica Blanco, quien considera que esa falta de presión es positiva, porque permite realizar estudios de mayor impacto. *

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