CalenDiario
1982. La prensa siempre molestó a la dictadura. Costaba mucho mantenerla en el redil. Porque, al fin de cuentas, había que pagar a lectores con alma de censores para evitar que los hechos y dichos no enojasen a los de arriba. Son mal vistos los medios de comunicación, porque puede escapárseles alguna palabrota, peor todavía los espectáculos públicos donde cantantes populares disfrazaban sus críticas aunque para evitarlo bastaba prohibir la autorización o dejarla en duda hasta el último momento, para cuando ya la gente estuviese comprando la entrada, y ahí se decía «¡No!». Era necesaria, además, mucha gente para escuchar a las radios informativas porque alguna voz podía ser muy sugerente de raras ideas. Ni que hablar de aquellos que escuchaban los teléfonos pinchados.
En el caso de diarios y semanarios la exigencia llegó a la entrega de ejemplares previo a su distribución. Es ya cosa común que no se devuelvan los ejemplares, evitando su salida en tiempo, o que recién lo hagan días después, ya envejecida la información. Este día los catones resuelven clausurar por ocho ediciones a «La Democracia».
El semanario blanco era de los más perseguidos porque allí se corría el riesgo de ir adelante con fe.
Había salido a la calle a encontrarse con sus compradores lectores apenas una decena de veces. Las otras, había sufrido clausura. No era la primera, entonces, ni sería la última vez. Posteriormente estuvo prohibida su impresión por varios meses. Por supuesto que nunca se imaginaron que tras de una censura el retorno de la publicación alcanzaba tirajes extra.
Por supuesto que también sabían que dejaban a mucha gente sin ganar sus suelditos.
FELIZ DIARIO
. 1931. Nace Miguel Angel Battegazzore, plástico, investigador del arte, con becas en España, Portugal, Alemania e Italia. Pintor, grabador, diseñador de monedas, muralista al que usted ve casi todos los días con su obra en la pared lateral sobre Magallanes, en la esquina con Colonia, en el edificio de la Dirección Nacional de Bomberos.
Docente en la Escuela Nacional de Bellas Artes, en el Instituto de Profesores Artigas y en la Escuela de Cine del Uruguay de Cinemateca.
1949. Nace Jorge Juri, periodista con especialización en el área económica.
Actualmente dirige la separata de Economía de LA REPUBLICA. Ahí lo deben tener cerca.
IN MEMORIAM
1990. Este 22 de enero moría Alberto Candeau, actor, director teatral de los grandes- grandes de nuestro teatro. Un físico tremendo, un vozarrón impresionante, el manejo de su decir dominando a cada espectador.
Hizo cine en la época del mudo, cuando apenas tenía 19 años, con «El pequeño héroe del arroyo de Oro», aquella historia del niño que salva a su hermana de la locura mortal de u n pariente.
Luego insistió con «Ladrón de suelos» y su presencia fue requerida por Fernando Ayala para el papel de un caudillo venido a menos en «El Jefe». Hizo una segunda película en la vecina orilla, de terror erótico, «Placer sangriento», de Miguel Vieyra. Participó asimismo en ciclos de teleteatros y radioteatros nacionales. Pero su labor destacada siempre estuvo vinculada a las tablas desde «Barranca abajo», «Galileo Galilei», «Procesado 1040″ y un trabajo riguroso como director. Claro que ningún uruguayo demócrata puede olvidar que fue la voz de la Proclama del Obelisco, en 1983, cu ando medio millón de uruguayos le escuchó culminar su llamado con el exaltado «¡Compatriotas!: Proclamemos bien alto y todos juntos, para que nuestro grito rasgue el firmamento y resuene de un confín a otro del terruño, de modo que ningún sordo de esos que no quieren oír diga que no lo escuchó ¡Viva la patria, ¡Viva la libertad! ¡Viva la República! ¡Viva la democracia». Y fue tan grande el «¡Viva!» que todos oyeron. Aun los acuartelados.
PIENSO, LO DIGO
«El gran clásico es un hombre del que se puede hacer el elogio sin haberlo leído. Golbert Keith Chesterton, novelista inglés que supo divertir con las historias de su padre Brown.
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