EL CALOR FAVORECE LA APARICION DE ALGAS TOXICAS EN LAS PLAYAS

Costas peligrosas

Las primeras algas de la temporada veraniega llamaron la atención en Colonia, pero el curioso fenómeno ­constante en nuestras costas­ podría extenderse a otras zonas del país. «Se ven acá y en pocos días aparecen en Montevideo», asegura el director del Departamento de Higiene de la Intendencia Municipal de Colonia, doctor Gonzalo Lobecio. Según el especialista, ésta es una especie propia del agua dulce, aunque también se adapta a la salada.

La posible instalación en las costas capitalinas de estas algas tóxicas es confirmada también por la licenciada Silvia Méndez, quien trabaja para la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos, oficina que no monitorea ese sector del Río de la Plata sino que se encarga de la vigilancia en la extracción de moluscos de la zona atlántica.

El asunto no es menor: los productos del mar contaminados con algas tóxicas pueden ser mortales para los seres humanos.

En lo que refiere al departamento de Colonia, se realiza un monitoreo de toda la costa (más de 234 kilómetros) cada quince días, a partir de setiembre, y siempre en los mismos puntos. En ellos se mide el índice de balneabilidad, que permite conocer la aptitud del agua para baños o recreación, aunque no para consumo.

La aparición de estos tóxicos algales se ve beneficiada por una temperatura superior a los 25 grados y puede incluso permanecer latente de una temporada a otra. Colonia, por su carácter agroindustrial, es proclive a sufrir este problema, ya que una de las posibles causas para su aparición es el traslado de residuos industriales a la tierra y posteriormente a los ríos. Estos alimentan a las cianobacterias con fósforo y nitrógeno.

 

Medidas de prevención

«En esta época del año siempre hay avistamientos de floraciones algales», asegura Lobecio. «Lo importante es que la gente no se meta al agua y, en caso de contaminarse, es fundamental tirarse abundante agua encima, teniendo cuidado de no refregarse o apretar las algas contra el cuerpo».

Un alto porcentaje de las cianobacterias «produce una o varias toxinas potentes que pueden ingresar al organismo humano por ingestión directa de agua contaminada, por contacto a través de baños, por inhalación a través de aerosoles o por consumo de animales expuestos a cianotoxinas», explica un trabajo de la bióloga De León.

Una de estas toxinas, la microcystina ­altamente frecuente­ es cien veces más potente que el cianuro. La ingestión en altas concentraciones ocasiona la muerte de animales, desde pequeñas aves a ganado.

Sin embargo, para que sea mortal para el hombre se debería beber cinco litros de agua con una alta densidad de algas. La situación no es frecuente, ya que el agua contaminada posee un aspecto lo suficientemente desagradable como para ocasionar el rechazo natural del potencial consumidor.

Lo más peligroso, por lo tanto, radica en el efecto acumulativo de bajas dosis de microcystina en el organismo durante un tiempo prolongado, «ya que promueve el desarrollo de enfermedades hepáticas crónicas a mediano y largo plazo, o causa malestares hepáticos y digestivos a corto plazo», sostiene De León.

Otro gran inconveniente ante este tipo de intoxicación es la falta de tratamiento y antídoto. Sólo existen medidas preventivas, como los monitoreos de la costa uruguaya y la advertencia posterior a la población.

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