Operación Milagro: partió ayer hacia Cuba nuevo contingente de uruguayos
El programa que financian Cuba y Venezuela para operaciones de latinoamericanos relacionadas a enfermedades visuales pretende alcanzar los seis millones de beneficiarios para 2014. De las cerca de 500 mil operaciones ya realizadas, 300 mil fueron a venezolanos, 100 mil a pacientes de 28 países de Latinoamérica y 100 mil a pacientes cubanos.
Esta nueva delegación uruguaya estuvo mayormente conformada por ciudadanos duraznenses (50 personas) aunque también hubo pacientes de Colonia, Montevideo y Canelones. Muchos de ellos son adultos diabéticos con serios problemas de visión; otros, jóvenes con diversos problemas, viajaban acompañados por sus familiares.
Integraron también la delegación un funcionario y una médica de Salud Pública y una representante del Ministerio de Desarrollo Social (Mides).
El grupo se trasladó al Aeropuerto Internacional de Carrasco cerca de las 14 horas para hacer todos los trámites con tiempo a pesar de que el vuelo salía a las 19 horas. La espera llenó a los pasajeros de nerviosismo y ansiedad. LA REPUBLICA tuvo oportunidad de charlar con algunos.
Los testimonios
José es de Montevideo, tiene 59 años, es diabético y empezó con problemas en la vista en 1993. Se operó el ojo izquierdo de cataratas seis veces, pero no quedó bien. Actualmente no ve nada con ese ojo y está perdiendo prograsivamente la vista del ojo derecho. «Los médicos me dijeron que el único que tiene salvación es el derecho, así que es de ése que me van a operar allá», dijo. Contó también que las operaciones se las hicieron cuando tenía mutualista, antes de 2002. Después de la crisis perdió la sociedad y no se pudo tratar más. Está agradecido por la oportunidad de ser intervenido en Cuba, pues eso impedirá que se quede totalmente ciego.
Edison es de Durazno, tiene nueve años y viaja a operarse acompañado de Darío, su padre. Darío contó que el problema del niño surgió por un accidente en el monte por el cual el ojo derecho se le fue nublando de a poco hasta que Edison perdió la vista completamente. Eso fue hace aproximadamente cinco meses y desde entonces ha estado intentando encontrar soluciones a través de Salud Pública pero «no le han dado ni corte». Por ello está agadecido con los cubanos, que le darán «un porvenir» a su hijo.
Mariella tiene 44 años, es de Montevideo y es la segunda vez que viaja a Cuba para operarse. Explicó que como es diabética no podía operarse de los dos ojos a la misma vez. Viajó en setiembre pasado para operarse de un ojo y ahora vuelve por el otro. Antes del viaje era completamente ciega, «por eso la otra vez tuve que viajar acompañada de mi marido. Ahora ya puedo ir sola», dijo. Resaltó «la atención, la amabilidad y el compañerismo» de los médicos cubanos que la atendieron. Para ella «son realmente seres humanos».
Máximo tiene 64 años, es de Durazno y está ciego desde hace tres años. Dice que se atendió con algunos oculistas privados que le diagnosticaron cataratas pero que nunca pudo juntar la plata para la operación. Se enteró del programa por la radio y fue a hacerse ver por los médicos cubanos que estuvieron en el departamento en setiembre de 2006. Demostró estar muy entusismado con el viaje que emprendió en compañía de su hijo.
Milka es la mamá de Emilia, una nena de ocho años que viajó a operarse de un quiste dermoideo de nacimiento. Según contó Milka, en el correr del año pasado Emilia perdió parte de la visión a causa del quiste. Hasta entonces era sólo un problema estético. «De todas formas es un grave problema estético que le ha causado daño en muchos aspectos a nivel psicológico», dijo Milka. Se manifestó muy esperanzada con el viaje aunque no ocultó sus temores de madre.
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