Vecinos piden apoyo para construir escuela que atienda a discapacitados
La abrazó, y aquellas dos palabras que no podía decir con la boca, se las dijo al chocar las pequeñas manos en su espalda. Esa fue la imagen que nos hizo ver Lídice abuela de Fabián al contarnos sobre ese regalo de vida que su nieto le da cada día. Lídice Medina vive en Barros Blancos con Fabián, su nieto de 11 años, que sufre de una discapacidad producto de las secuelas de la meningitis. Con el correr del tiempo, Lídice, que cuenta con la tenencia del menor desde que su madre por temas laborales viajó al exterior, y su padre se alejó, se dio cuenta de las necesidad de los vecinos de la zona. «Yo misma hice un sondeo en un radio de 20 cuadras alrededor de mi casa, y sé que hay 121 personas de todas las edades con distintas discapacidades», explica Medina. No socializan, no salen de sus casas, «están aislados de la sociedad», dice preocupada. Los padres se ven acorralados por no poder darles educación especial a sus hijos. «Estamos luchando porque vemos que en la zona no hay un lugar para educar ni a chicos ni grandes con distintas discapacidades». Detalla que cada uno de los padres por su cuenta, buscaron un lugar que reciba a sus hijos y «no pudimos encontrar ninguno». A su vez, las camionetas de las instituciones de Montevideo «no los pueden venir a buscar por encontrarnos fuera de los límites de Montevideo».
Manifiesta que «los niños se quedan desamparados» y sin atención educativa, siendo que «tienen ese derecho, que hoy el Estado no les puede dar». Medina se comunicó con el Inau, y le contestaron que les era imposible realizar la obra por falta de presupuesto. Los centros privados que atienden personas discapacitadas «cuestan alrededor de 9 mil pesos y más», según los datos que obtuvo la propia Medina.
Avanzando
Los vecinos ya cuentan con el lugar físico para realizar la escuela «Miguitas de Pan». La donación de la casa de Lídice, fue fundamental para tener un lugar físico en donde construir. «Tenemos 300 kilómetros cuadrados para construir.
La misma se encuentra en la ruta 26.200 en la calle Don Quijote de la Mancha, solar 18, entre Vasallo y Mónaco. Los vecinos pretenden hacer una escuela que atienda tanto a niños y adultos discapacitados. Buscan para ello, el apoyo del gobierno mientras esperan las respuesta de Unicef, sobre el pedido que le realizaron tiempo atrás, para que apoye el proyecto.
Ya cuentan con el apoyo de sicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, un profesor de computación, y algunos colaboradores que están dispuestos a dar de su tiempo y trabajo para ayudar en la atención de los niños. «Algunos voluntarios se ofrecieron a dar talleres de cuero, pintura, manualidades, y un técnico en computadoras brindará clases de reparación de teclados», adelantó Medina. Los vecinos se hicieron del material, así como los ladrillos, y pinturas, pero no hay quien realice la mano de obra.
Necesitan contar con el dinero para invertir en la mano de obra, para así realizar el sueño de construir la escuela «Miguitas de Pan», lo que favorecerá a más de un centenar de personas con distintas discapacidades, de Barros Blancos, Pando, Sauce, Suárez, Tala, Barrio Estadio, y San Isidro. *
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