Inau se descentraliza en Montevideo y trabajará con tres jefaturas regionales
–¿Qué balance hace de sus dos años de gobierno en el Inau?
–Desde que asumimos, el 12 de abril de 2005, la tarea central del directorio fue ordenarlo y paralelamente iniciar un proceso de transformación.
Tuvimos que afrontar el pago de la deuda que el Inau mantenía desde hacia tiempo con sus proveedores y la regularización de las encargaturas, los sumarios, que alcanzaban a un tercio en las jefaturas departamentales, fueron tareas que absorbieron casi todo el primer año.
Paralelamente se trabajó en los nuevos lineamientos que se centraron en el nuevo Código del Niño, y se comenzó a trabajar para el conjunto de la niñez y no solo con los lugares más carenciados. Sobre todo, buscamos romper el aislamiento que tenía el organismo respecto al mundo exterior y la nueva política buscó articularlo con otras instituciones.
–¿Qué proyecto del Inau refleja esa propuesta de trabajo con la comunidad?
–El proyecto «Casa Niño» presentado a mediados de este año y que tiene tres centros trabajando en la capital uno en la Unión, otro en Ciudad Vieja y el tercero en la zona de La Teja-Belvedere. Es un proyecto piloto que fue evaluado de forma positiva y marca una presencia del Instituto con la vecindad. No éramos un actor frecuente en reuniones vecinales, en los comunales, más bien era alguien a quien se demandaban otras intervenciones y yo digo que tenemos que salir de ese lugar, de ese Inau al cual la Policía o el juez manda chiquilines cuando ya los conflictos llegan a un nivel de difícil reversibilidad.
Nuestra idea es un instituto más presente en el tejido cultural, más cerca de las escuelas, de los centros de estudiantes, de las organizaciones vecinales, y eso se está dando en esta experiencia que es un proyecto piloto y que forma parte del programa de descentralización al que apuntamos.
Participación dinámica
–¿El Inau se descentraliza?
–Se descentraliza y se amplía en cuanto a la presencia en todo el territorio nacional. En el caso de Montevideo se dividirá en tres grandes zonas: centro, este y noroeste. Se crearán jefaturas regionales con potestades similares a la de los jefes departamentales, durante el primer semestre del próximo año. Esto permitirá una planificación a nivel territorial, en la que la idea es que los hogares y programas de Inau sean un nodo más de redes y que marque una participación fuerte en la dinámica del barrio.
–¿Cómo vivió ese proceso de tener que reconstruir y reorganizar el organismo y atender fuertes reclamos de los funcionarios?
–Fueron momentos muy difíciles. No sólo tuvimos que reorganizar la casa, sino que tuvimos que buscar respuesta a las cosas inmediatas con mucha expectativa. Asumimos en el marco de una enorme expectativa popular en la cual se pensaban que los cambios iban a ser muy rápidos y fáciles en cuanto al esfuerzo y nos encontramos con una institución en la que las inercias son muy fuertes.
Nos encontramos con un estado con enormes burocracias, con fuertes procedimientos ritualísticos que no siempre tienen sentido, pero que enlentecen las decisiones e incluso a veces las distorsionan.
Ese fue un obstáculo muy fuerte que aún hoy está vigente, la burocracia, la lentitud de los procedimientos y la forma en que se pierde de vista ese referente que tanto se nombra en políticas de infancia que es el interés superior por los niños se pierde de vista cuando se pone a circular un expediente por las oficinas; pasa a ser un trámite, un número. Pocas veces se visualiza que detrás de eso está la suerte de un niño. Ese es uno de los grandes problemas que aún hoy tenemos y que tenemos que encarar el próximo año.
Trabajar en equipo
–¿Hubo también una fuerte oposición política en algunos momentos?
–En esos primeros tiempos hubo una fuerte oposición desde los partidos tradicionales. Tocamos en la institución fuertes intereses políticos. Acá había un sistema clientelístico muy fuerte que existía desde hacía años. Había personas en determinadas situaciones y posiciones exclusivas de un interés político, donde además si bien el Partido Colorado fue gobierno y fue mayoría, el Partido Nacional estuvo presente siempre en el Directorio con su cuota política, y hubo que tocar todo eso en el sentido de regularizarlo. Todo eso generó muchos malestares y conflictos, pero hay que recordar además que todo esto fue dado en el marco del desequilibrio y la problemática de la Colonia Berro.
El famoso episodio de la Berro en el mes de junio de 2005 generó una ofensiva política, un tema que nosotros hoy consideramos superado, pero un tema que en el terreno político muchas veces genera una cierta presión.
Fue necesario trabajar en equipo para soportar las presiones y reafirmarnos en que estábamos en el camino correcto, y hoy los hechos así lo demuestran.
–¿Está de acuerdo con la propuesta de separar los centros de reclusión de menores de la órbita Inau?
–Hay un elemento a tomar en cuenta. Sin duda, el tema de los infractores es un problema muy serio para la institución, lleva mucho tiempo, muchos recursos y aveces estigmatiza al Inau. El instituto es conocido por los vaivenes de los establecimientos de reclusión que tienen menos del uno por ciento de la población atendida. Pero también tenemos que tener en cuenta que Inau tiene por cometido la tutela, el cuidado y la promoción de derechos de los niños, niñas y adolescentes del país, y no puede estar excluido de lo que es el proceso de medidas judiciales frente a la infracción, esa es la contradicción en la cual nos tenemos que manejar.
El proyecto que fue presentado por el Partido Nacional, a mi entender, es un proyecto muy malo, porque no resuelve ninguno de los problemas, lo que hace es tomar las cosas tal cual están y elimina las jerarquías del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj), las pone a nivel de cargos de confianza, perdiendo así las garantías que implica la venia parlamentaria en la designación de las autoridades. Lo ubica en el Ministerio de Desarrollo Social, cosa que no resuelve nada y que transfiere los mismos problemas al Mides, que tiene como cometido el desarrollo de las políticas sociales en todo el país. Además de una serie de debilidades que tiene su redacción no me parece que sea un proyecto oportuno, ni acertado en su consideración. *
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