Tenaz madre reclama apoyo social para conciliar su lucha por sus hijas
L A REPUBLICA se trasladó a Guichón, segunda ciudad del departamento de Paysandú, a 90 kilómetros de la capital sanducera y a cinco de Termas de Almirón.
La protagonista, Lilián Zurbano, vive en una vivienda del complejo IC de Guichón, de la que la desapoderarán si no cumple con la deuda, según una notificación. No tiene más ingresos que los $ 900 que cada dos meses cobra, producto de la asignación familiar de las dos niñas a su cargo.
Hasta mediados del año 2006, Zurbano cobraba el ingreso ciudadano, pero mediante un documento con el número de formulario de inscripción R 12979415, se le expresaba a la mujer la «suspensión preventiva del cobro del ingreso ciudadano, en virtud de que su hogar no reúne los requisitos exigidos por el artículo 6º de la Ley Nº 17.869″.
Hoy ya en su casa no queda nada más para vender. Lo único que hay es un juego de living y una heladera que no es de su propiedad. Duerme en el suelo junto a sus hijas, enfermas las dos, con las que tiene que concurrir a Paysandú hasta tres veces a la semana para sendos controles médicos. «Eso me asusta mucho, ya no tengo más nada para vender», relata.
«No puedo vivir así»
Vende empanadas, feiyoas y ñoquis puerta a puerta, desde el amanecer, pero a veces, las ventas son sólo para cubrir costos. «Le debo a todo el mundo, que de a 100 o 200 pesos me ha ido ayudando. Pero hoy son más de ocho mil pesos los que debo y no puedo pedirle prestado a nadie más», cuenta angustiada, mientras muestra los dos recibos de luz que daban cuenta de un inminente corte de suministro. El recibo de agua, que mediante el Panes facturaba 53 pesos, hoy le llegó con una suma cercana a los mil.
«Con soberbia y despotismo me trató el encargado departamental del Panes cuando vino a mi casa. Me dijo que los indigentes son los que viven bajo las chapas. Muchos de esos indigentes se compran celulares y motos y las niñas siguen prostituyéndose, yo reclamo justicia. Es una injusticia que, abusando de su poder, me haya tratado de esa manera. El hecho de que tenga un techo no significa nada, porque en cualquier momento me sacan de acá. Contando con el Panes podía hacerme un surtido de alimentos y cubrir la luz y el agua. No escondí nada cuando vinieron los asistentes sociales. Cuando se hizo la planilla de solicitud, yo tenía pareja, pero solo permanecía en casa hasta que encontrara un lugar donde vivir. Luego se fue. Ahora hace cinco meses que me retiraron el apoyo y yo no puedo vivir así», describe Lilián.
La voz oficial
Luego de la entrevista con Lilián, LA REPUBLICA consultó a Carlos Rafael Damico, referente del Panes en el ámbito local, quien amablemente accedió a dar su versión sobre este caso en particular, el que recordó al instante.
Expresó que la suspensión de este ingreso ciudadano se debió a que el hogar en cuestión no se encontraba dentro de los objetivos del Plan. Sostuvo que la señora Zurbano no era indigente y agregó que ese beneficio, al igual que muchos otros en Paysandú, fue mal otorgado.
Asimismo, aseguró que en los próximos días arribará a Guichón una asistente social para cotejar la situación.
La voz del pueblo
LA REPUBLICA consultó además a cuatro vecinos de Guichón, quienes aseguraron conocer a la mujer. Los comentarios más coincidentes entre sí fueron que se trata de una mujer que busca el dinero día a día para darle de comer a sus niñas. Que es evidente la carga emocional que lleva consigo y que llama la atención su andar iracundo, «como enojada con la vida». «Ya nada más le puede pasar, se comenta que ha vendido todo para alimentar a sus nenas, desde que rompió con su pareja (25 años menor que ella) se ve que la tiene que luchar sola y a veces no puede.
El Ingreso Ciudadano aliviaba un poco, pero ahora que se lo sacaron «todo se complicó», comentan. Uno de los vecinos aseguró que en Guichón hubo muchos ingresos mal otorgados, pero entiende que el de Lilián Zurbano no es el caso. Relató que hubo gente que tenía hasta 30 animales (semovientes) y hasta algún pedazo de tierra y mintió en la declaración para acogerse al Plan. A esa gente le fue retirado el beneficio «y fue bien retirado, pero se ve que esta mujer cayó en la bolsa y no es justo», opinó uno de los vecinos. *
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