Computadoras
Cuando el presidente Vázquez anunció la concreción del «Proyecto Ceibal» –una computadora para cada escolar– todos los uruguayos celebramos.
Bueno, todos no.
Delegados gremiales de las Asambleas Técnico Docentes sintieron cierta incomodidad, expresada en unas objeciones que se me antojan insostenibles. Dijeron que antes habría que resolver problemas como la reparación y ampliación de locales y la designación de maestros para reducir los grupos a los que cada uno atiende. Además, sugirieron que el anuncio de Vázquez viola la autonomía de la enseñanza.
Todos podemos equivocarnos.
Aldous Huxley sostuvo, durante unas conferencias en universidades norteamericanas entre 1959 y 1960, que no compartía el esfuerzo ni el gasto aplicados a viajar al espacio, porque «el hombre necesitaba conocerse mejor a sí mismo y resolver cuestiones más inmediatas y graves». Aunque uno de sus ancestros, el biólogo Thomas Huxley, había dicho decenios antes que uno de los pasos esenciales para mejorar a la humanidad era «descubrir su verdadero papel en el universo», Aldous recién admitió su error al final de su vida. Y no es que el viejo Thomas se hubiese desentendido alguna vez de la falta de libertad, el hambre o la inequidad. Todo lo contrario.
Si bien no pretendo dar igual valor a la entrega de una computadora a cada escolar que a unas ideas tan complejas como las de los Huxley, me parece que el ejemplo ayuda a esclarecer de qué estamos hablando. Por otra parte, el presupuesto concedido a la enseñanza ya ha previsto la solución gradual de las carencias que tanto inquietan a los gremialistas.
En cuanto a que se esté violando normas constitucionales porque un anuncio tan esperanzador lo haya hecho el Presidente de la República y no la ANEP, bueno, eso ya roza el absurdo.
Muchachos, reflexionen. Tienen la formación y quiero creer que el espíritu como para volver sobre sus pasos y admitir que, tal vez, se les fue la mano. *
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