Anuncian masiva clausura de comercios en calle principal de Punta del Diablo
Esta situación es producto de una resolución judicial, luego de un proceso que enfrentó a ocupantes del lugar con el dueño de esa superficie de tierra. Este último intimó a la Intendencia Municipal de Rocha (IMR), al tiempo que intentó negociaciones de distinta naturaleza con los ocupantes que desarrollan algún tipo de explotación comercial.
En la Manzana 1 hay varios restaurantes, boliches, locales con artesanías y hasta el telecentro de Antel. Todos han recibido intimación para cerrar sus puertas en un plazo que ahora, y luego de algunas prórrogas, está fijado para el día lunes.
Las notificaciones son he- chas por la comuna rochense, ya que el ejecutante de la sentencia, titular del bien inmueble en litigio, Wilmar Fernández Lema, intimó a la intendencia a actuar. En este sentido, el pasado viernes, esta persona extendió la última comunicación a la intendencia a través de una inusual vía para la presentación de estos trámites por correo electrónico, aduciendo razones de enfermedad.
Un tugurio de 30 construcciones»
En esta nota, Fernández Lema ratifica su posición expuesta en una nota enviada hace un año al municipio rochense en la cual intimaba a actuar en la zona. Recuerda que finalmente fue rechazado por la Justicia actuante el recurso de amparo presentado por los ocupantes ante la solicitud de clausura de sus actividades, reconociendo que exige la clausura de los comercios actualmente «ya avanzado lo mejor de la temporada y con un Punta del Diablo lleno».
Recuerda, por otra parte, un expediente municipal de 2004 (2255/004) en el que según señala «la intendencia constata la violación de casi todas las reglamentaciones de la IMR, de la Dinama, etcétera. Me ha intimado a mí, aunque debió hacerlo por sí, a demoler todas las construcciones de la Manzana Uno de Punta del Diablo, que en síntesis son un tugurio de casi 30 ‘construcciones’ sobre diez solares», concluye en su apreciación sobre el entorno de las edificaciones que están asentadas en los diez solares de la Manzana Uno de Punta del Diablo. Concluye la nota enviada ayer al intendente de Rocha y demás autoridades municipales, aseve- rando que la demora en la resolución constituye un daño que «algún día se tendrá que calcular», advirtiendo: «Pagarán los contribuyentes honestos de este departamento».
Varios de los ocupantes de los solares de la Manzana 1 han presentado escritos durante los últimos días a la IMR, solicitando prórrogas y planteando líneas argumentales que pretenden señalar que tienen razón en sus planteos.
«Los dueños de abajo y los de arriba»
Si bien reconocen que no son los dueños de la tierra, reivindican la propiedad de las construcciones y en ese sentido citan la misma resolución judicial, que marcaría esa diferencia. «Están los dueños de abajo y los dueños de arriba (la tierra y las construcciones). Mientras el dueño de abajo no pague por lo que está arriba, no puede hacer nada», afirma Adrián Pandiani, quien tiene un puesto de venta de dulces, mermeladas y conservas, en diálogo con LA REPUBLICA.
Afirma Pandiani: «El 95% de los comerciantes que estamos asentados en la Manzana Uno estamos unidos». Al mismo tiempo explica que no hubo punto de acuerdo en las escasas instancias de negociación que tuvieron con Wilmar Fernández Lema, ya que pidió «cifras astronómicas» para vender los solares. Muchos de los comerciantes del lugar tampoco creen que deban pagar por el solar, siendo su razonamiento el contrario: ellos deben cobrar por mejorar el solar y mejorar el valor inmobiliario del bien. Por otra parte, recuerda Pandiani que cuando el actual propietario compró los solares ya había ocupaciones y él conocía esa situación «al igual que el dueño anterior».
El hecho de que ambas partes no se pongan de acuerdo hace que, tanto una como la otra, recurran a la Intendencia Municipal y, mediante intimaciones, notificaciones o solicitudes de reuniones, busquen que el organismo arbitre en el tema. El único aspecto que la intendencia debe resolver es en la habilitación de locales comerciales, para lo que ha solicitado una vinculación jurídica con el bien inmueble a cada uno de los comerciantes. La exigencia, explican fuentes municipales, no es específica de ese lugar: es lo que se reclama en todo el departamento y pasa por tener el título de propiedad del bien o el contrato de arrendamiento formal, con lo que no habría documentos que legalizaran las ocupaciones espontáneas independientemente del tiempo en que se hayan producido.
Cerrarían cabinas telefónicas
Si bien la Justicia concedió los derechos sobre los diez solares de la Manzana 1 de Punta del Diablo a Wilmar Fernández Lema, en la misma resolución le otorga derechos a los ocupantes a ser indemnizados por mejorar los solares con sus construcciones.
Ello obligó a la intendencia a desentrañar la situación jurídica de las dos partes enfrentadas. Para ello, solicitó informes jurídicos a dos profesionales expertos en esta rama del derecho. Ambos informes, que desde esta semana están en poder de las partes, concluyen que los ocupantes tienen derecho de retención no de propiedad para reclamar con éste la extensión de la habilitación comercial.
Hay un elemento apartado del litigio que encamina al cierre de los comercios del corazón de Punta del Diablo, pero no menor al momento de la consideración del tema. Es el hecho de que esta medida se adopte en plena temporada turística, cuando el balneario muestra los mismos niveles de éxito en cuanto a presencia de gente que los de la última década. A priori resulta indudable que el nivel de servicios se vería resentido, ya que se produciría un notorio descenso en el número de comercios de distintos rubros que actualmente están trabajando a buen ritmo, e incluso se cerraría el local privado que explota el telecentro de Antel, por lo que tampoco habría cabinas telefónicas para las comunicaciones fuera del balneario.
Hay observadores que entienden que la concreción de este hecho sería responsabilidad de ambas partes, que se enfrentaron en un juicio al no haber logrado encontrar ámbitos para un acercamiento fruto de la negociación que convenga a ambos.
Para el dueño del solar el triunfo sería que los comercios que están asentados en sus solares no siguieran trabajando. Sin embargo, las vías de negociación deberán mantenerse, ya que el cierre de sus puertas no implica que los ocupantes argumenten su derecho de retención para mantener el bien inmueble, que en este caso será una edificación y no un local comercial. *
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