Una familia con tradición

«Soy hijo de martillero. Mi padre se llamaba Ildefonso. El comenzó a ejercer la profesión a fines de 1930. La casa de subastas la abrí yo a finales de los años 60 en la Ciudad Vieja. Comencé haciendo remates judiciales. En 1977 pasé a un local grande, de 600 m2, sobre la calle 25 de Mayo casi Ituzaingó. Allí dejé los judiciales y empecé a dedicarme a los libros, documentos, papeles, pinturas, muebles. En 1989 me tuve que ir de allí y compré una casa en la calle Rodó, donde estuve unos cuatros años, pero descubrí que el Cordón no es para mí, lo mío es la Ciudad Vieja. Luego estuve algunos años en el Paseo de la Matriz, en un local chiquito, y ahora desde febrero de 2006 estamos acá, en 25 y J.C. Gómez». *

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