LA ATRACCION DEL BARRIO

Más de 10 mil luces navideñas para iluminar la casa de don Américo

Entre los entusiastas vecinos está Américo, con sus 80 años cumplidos el 1º de octubre y su señora. Hace tres noches llegó a la puerta de la casa de Américo un hombre cargado con varios paquetes. Tantos eran que tuvo que abonar 150 dólares por exceso de equipaje en un aeropuerto de Estados Unidos, donde reside. Américo sintió que su puerta era golpeada en medio del silencio nocturno. Al principio no quiso abrir por no estar seguro quién era. Hasta que la insistencia del hombre llamó su atención, al tiempo que escuchaba la voz del visitante. Después de nueve años sin pisar suelo uruguayo, su hijo Ricardo estaba de vuelta. Además de la alegría de sus padres, Ricardo traía varias sospresas. Don Américo, desde hace más de 15 días viene planeando todo. Iba a ser una Navidad sin su hijo Ricardo y su familia. Pero de todas formas, no se resistió a cumplir su anhelo de cada año. Su casa en la esquina de Juan Antonio Arcas y 20 de Febrero, otro año volvería a ser una fiesta de luz, que atraería la atención de todo el barrio. Cada año, la residencia del matrimonio Villella, es decorada con más de 10.000 luces, y cientos de adornos. No sólo en el barrio están atentos a la impresionante decoración. De una carta enviada por Miriam (hija de Américo), a una amiga personal, retenemos una frase: «El (Américo) siempre cuenta a todos que las fotos que tomó el año pasado el fotógrafo del diario LA REPUBLICA han recorrido el mundo y eso lo llena de satisfacción…» La carta hace referencia a la nota publicada en el 2005, en LA REPUBLICA, haciendo referencia a la casa de los Villella en Navidad.

 

Sorpresa

«Llegué sin avisarles a mis padres», admitió Ricardo en conversación con LA REPUBLICA. De Estados Unidos trajo cinco nuevos artefactos para seguir adelante con la decoración navideña de la casa de sus padres. Las diez mil luces que decoran exteriormente el inmueble provocan que el consumo de luz se triplique, durante el mes de diciembre. De todas formas para el padre de Ricardo y Miriam, «es un gusto que el se da», admiten los hijos. Los nuevos cinco artefactos son una calesita inflable, un Papá Noel en moto, otro que habla cuando una persona se le acerca, un oso gigante, y para colocar sobre el techo de la casa, un trineo con sus ciervos. Una torre será iluminada completamente imitando un árbolito de Navidad. Según Ricardo «el armado lleva entre tres y cuatro días», pero «mi papá piensa todo el año en ello». Don Américo, quince días antes comienza a revisar una a una las luces que guardó el año anterior con especial cuidado. Cada una de las lamparillas son de 110 voltios, y se utiliza una conexión especial mediante transformadores para que no exista ningún inconveniente. La familia Villella pasará ahora su Navidad y el año nuevo todos juntos, disfrutando de la alegría de sus padres, que según Ricardo a pesar de sus 80 años, «parece un niño en Navidad». *

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