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  • LOS PRODUCTOS OFRECIDOS SON UNA HERMOSA CARTA DE PRESENTACION DEL URUGUAY

    La Plaza de los Artesanos, bastión tradicional de Punta del Este

    La Feria de los Artesanos de Punta del Este cumplirá, en 2007, 40 años. A la vez, el balneario festeja su primer centenario. Paseo tradicional de la movida del Este, está ubicado por la mitad de la extensión total de la Avenida Gorlero, entre las calles 23 y 25.

    Escrito por: MARIANA RABINOVICH - PUNTA DEL ESTE

    Sábado 23 de diciembre de 2006 | 01:32
    Graña y Correa, veteranos artesanos de Punta del Este.

    Los productos allí ofrecidos, todos “hechos acá”, puramente artesanales, son una bellísima tarjeta de presentación del Uruguay ante el resto del mundo. No es disparatado decir que prácticamente el 100% del turismo internacional que llega a estas playas nuestras por mar, tierra o aire, acude allí para ver y adquirir las pequeñas o grandes obras de arte que cubren los 200 puestos instalados al centro de la Plaza. Sólo los cruceros que arriban al puerto a diario acercan miles de personas por viaje. En avión y vehículos de tierra, llegan también, de a miles.

    En Punta del Este, radicadas durante todo el año, viven sólo entre 5 y 6 mil personas; en verano, la visitan más de 200.000.

    Orfebres, pintores, creadores de bisutería, labradores de cardo, cuero, madera, tejedores de lana… la mayoría, viven con sus familias exclusivamente de la Feria. Durante la temporada, recogen las ganancias con las que se sustentarán la mayor parte del año; pero también, aunque entonces las ganancias mermen casi por completo, deben atender sus mesas en invierno. Es que para trabajar aquí, en estos espacios altamente codiciados, se debe primero superar una exigente prueba ante un jurado compuesto por artesanos y representantes de la Intendencia, y de ahí en adelante, cumplir con los horarios y días obligatoriamente establecidos por la cooperativa, que cubren todo el año.

     

    Veteranos de Feria

    Dos artesanos representantes de sus compañeros en el jurado que este año selecciona a los participantes de la Feria, conversaron con LA REPUBLICA para contar el día a día, parte de la historia y raíces, de este conjunto tan particular de trabajadores. “Mi nombre es Pedro Graña, integro esta feria desde hace unos 10 años y también el Jurado”, explicó el primero. “Yo soy Mario Correa, estoy hace 18 años e integro la comisión de feria”, se presenta el segundo. Pedro continúa: “La feria cumplió 39 años, estará en 2007 cumpliendo los 40 y a la vez, Punta del Este cumple los 100. Es un lugar permanente para más de 200 artesanos. El jurado está conformado por 3 de nosotros, gente de la intendencia y las dos direcciones involucradas, Turismo y Cultura”.

    Año a año se efectúa un llamado de admisión. Es abierto a todo el país y desde ahí se selecciona a los mejores, para integrarla. Siempre se está a full. La Ley primera acá es “hacen lo que venden; de ello se compone el 100% de la feria”. Sólo se admite, en algunos casos, accesorios que lleva la artesanía que desarrolla o utiliza cada artesano. Entre los rubros más fuertes están la bisutería, el cardo, cuero, madera, lana, pinturas. “Todas las manifestaciones artesanales están representadas acá”, asegura Graña.

    Quienes ingresen deben presentarse ante el jurado, que los observa trabajar y corrobora que cada quien haga realmente lo que dice hacer. Después se ve si el artesano sigue con la línea que demostró cuando fue admitido; si no es así, se le sanciona.

     

    Seis mil pesos al año

    Desde el 15 de diciembre hasta el último día de turismo, la obligación es diaria. A partir de entonces, se abre viernes, sábados, domingos y feriados, especialmente los “largos”. “Cada artesano debe estar un mínimo obligatorio en su stand y esa permanencia se controla. Con él puede tener un colaborador que le supla cuando el verdadero artesano no pueda concurrir”.

    El puesto cuesta hoy sólo $ 6.000, al año. Deben ser pagos desde el 1º al 30 de enero. Funcionan como cooperativa, “aunque no estemos conformados como tal legalmente; es la manera de promocionarnos y poder mantener la feria (…) además claro, aportamos a la caja, que nos exige el monotributo”.

    En esta plaza se encuentra “desde aquel que no tiene para el boleto, hasta quien sólo lo hace por hobbie. Hay personas que se iniciaron acá, lograron hacer de esto su gran entrada y hoy mantienen su stand ahí (…) Se había perdido lo que realmente es el ser artesano, por más que fiscalizáramos. Entraba gente a la feria por otros medios (amiguismos políticos); hoy se está depurando, antes gente que había sido rechazada por el jurado, entraba o accedía a un stand antes que uno que había cumplido con los requisitos de un artesano”, dice Correa.

     

    Los cinco ítem del buen artesano

    “Existen cinco ítem, cada uno puntúa; por supuesto que el jurado no conoce a la persona, sólo se juzga el material presentado, luego se hace un trabajo administrativo, ahí se llega a la persona que realizó el trabajo y se le pide que lo demuestre”.

    Existen además locales para artesanos “de paso”. Estos son invitados por cinco días a exponer lo suyo (previa fiscalización, como a todos los demás). Vienen tanto de otros países como del Uruguay interior, y viceversa. Los expositores puntaesteños salen a presentar sus trabajos por Argentina, Brasil y diversos lugares de nuestro país.

    El premio Morosoli, por ejemplo, “otra vez lo ganó un artesano de la feria de Punta del Este, premios más que nada por trayectoria; se encuentran aquí González, Ariel Larrosa y Bam Bam, que lo han obtenido”.

    Pedro, Mario y sus familias viven exclusivamente de esto. Calculan que sus compañeros, familias y proveedores que también se mantienen así, suman más de 1.500 personas. *

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