El campo de los Pastorino, la soja, el "martillazo" y las sociedades anónimas
Las tierras en litigio se encuentran ubicadas en el paraje Camino a la Balsa (Rincón del Sauce) cerca de Juan Lacaze. Allí, desde 1970, Nelson Pastorino y su hermano se dedicaban a la plantación de papas y cultivos en general. «Nos fallaron unas cosechas, quisimos repechar y empezamos a pedir créditos en el Brou por el año 90. El crédito eran 110.000 dólares; nos atrasamos en los pagos en 1999 y entonces se fue complicando. A raíz de todo eso, estuvimos dos o tres años sin poder pagarle al banco, hubo refinanciaciones , se pudo avanzar en algo, pero nunca ponernos al día», contó Pastorino a LA REPUBLICA.
Según su relato, «fue ahí que una sociedad anónima (Graminco), que tiene la base en Dolores, se enteró de nuestra situación. Ellos cultivan granos, principalmente soja, en campos de productores con problemas de deudas. Se comunicaron con nosotros y se ofrecieron a darnos un salvataje».
«Si estábamos atrasados en el banco», explicó Pastorino, «ellos iban a ir cumpliendo con las cuotas, con la plata que salía de las plantaciones de esas tierras. Se hacía en principio un contrato a tres años; después, si se demoraba en terminar de saldar la deuda, eso se extendería».
Siguiendo con su planteo, señala: «La primera cosecha fue una plantación de soja que no anduvo bien. Era una variedad de soja que acá en Uruguay no está permitida por el Inia; yo me enteré de eso después. La semilla la había puesto Graminco SA. Salieron 250 mil kilos (de cosecha) pero nos dijeron que habían tenido pérdidas y que les quedamos debiendo 20 mil dólares».
«Nosotros nos ilusionamos con que había que aguantar, porque estaban arreglando la situación del banco. Después, plantamos trigo y mientras el trigo no se vendía había ya en marcha otra plantación de soja. Sacaron esta última plantación y se la llevaron toda». Pastorino reconoce: «Habían pagado las deudas con el banco y una segunda hipoteca que había por el campo»; sin embargo, advierte: «Ellos nos dijeron que levantaban esas deudas bajo otra sociedad anónima que se llama Valle Amanecer, y que era nuestra, que la SA la ponían con las acciones a nuestro nombre, y que, el día en que nosotros saldáramos con ellos, el campo seguiría siendo nuestro».
Agregó el denunciante: «Vendieron el trigo, nunca hubo liquidación de un peso, nunca nos dieron ni nos mostraron un recibo. En el banco nos hicieron firmar como que éramos dueños de la sociedad anónima, pero nos preocupaba que no nos presentaban papeles. Viajamos a Dolores a reclamarlos y ahí nos tenían en vueltas. Terminaron diciéndonos que tenía que ir por la vía del remate judicial, así todo quedaba limpio, y que después del remate nos entregaban los papeles de la sociedad anónima».
El remate se hizo el 24 de octubre de este año. Pastorino afirma: «Cuando les preguntamos cuánto iba a quedar (de dinero) para nosotros, nos dijeron que podían sobrar 5 o 7 mil dólares. Fue entonces cuando pedí ayuda a un abogado».
Denuncia ante la DGI
La doctora Elisa Moreira, abogada que atiende el caso Pastorino, considera: «(En este tema) hay muchas irregularidades; la cuestión de la soja es una de ellas: fue la primera cosecha, tuvieron perjuicio y habían usado una semilla que no está permitida en nuestro país. Se hicieron las denuncias correspondientes. En los contratos, hay uno de seguros: si la soja daba pérdida, el seguro los iba a cubrir y sin embargo les descontaron 20 mil dólares, lo que me hace pensar que Graminco SA y Valle Amanecer SA se quedaron con el dinero del seguro».
Agregó: «Graminco nunca determinó en sus escritos cuánto era el monto del remate, por lo que yo no pude decirle a mis clientes cuánto había que pagar de impuesto judicial. Calculamos unos 3.500 dólares, pero era imposible conseguir ese dinero. Eso está ahora en la sede judicial de Dolores y también en el Juzgado de Rosario, en el departamento de Colonia, porque fue en el Juzgado de Rosario donde se hizo el remate de la propiedad».
Situación actual
Cuenta la abogada Moreira: «Recién se están haciendo las notificaciones de las cuentas del remate, les reclamo los contratos de suscripción. Ahora estamos presentando una rendición de cuentas tanto en Dolores como en Rosario, reclamando que se haga la rendición de cuentas de todas las cosechas porque les estaban dando la plata que a ellos les parecía. El campo se vendió en 150 mil dólares cuando vale más de medio millón».
Moreira reclama: «Ellos (Graminco) deben presentar documentación que no creo que tengan. Quiero que sepa la DGI que aquí hay defraudación, que jamás se presentaron boletas: se está haciendo evasión fiscal, no sólo de IVA sino de Iric. Yo quiero que las autoridades tomen conciencia de lo que está pasando y para eso presenté denuncia ante la DGI y voy a presentar otra denuncia por estafa ante los juzgados penales de Rosario y Dolores». Acotó la profesional: «Ahora hay una medida cautelar que le impide a Pastorino trabajar su campo, porque sigue siendo suyo hasta que no entreguen los títulos de propiedad. Hoy tiene un servicio policial 222 para que puedan entrar las máquinas de Graminco y Valle Amanecer porque ellos dicen que tienen derechos».
«El 10 de marzo de 2006 firmaron para levantar una segunda hipoteca los integrantes de Valle Amanecer, y como integrantes de Valle Amanecer firmaron Nelson y Humberto Pastorino. Ahí está reconocida la participación de ellos… Si ahora les niegan eso, es porque creo que esa será la única forma de quedarse con todos los campos», concluyó.
La palabra de Graminco
Para completar la historia, LA REPUBLICA procuró la opinión de representantes de la sociedad anónima Graminco, tan reiteradamente cuestionada por el productor rural Pastorino. Este corresponsal facilitó a la abogada Estela Arnaldi, asesora legal de dicha firma, un breve cuestionario para que, vía mail, desarrollara su argumentación. Arnaldi, amablemente, estimó oportuno que acudiéramos a los expedientes judi- ciales por mayor información.
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