Culo en el agua
Casi siempre hay un chiste popular para cerrar con humor serias reflexiones sobre temas serios. Sin embargo, para la cuestión que hoy me preocupa, prefiero empezar por el chiste.
Un tipo se está ahogando. Corre el salvavidas, lo arrastra hasta la orilla y empieza a hacerle respiración boca a boca, obligándose a chupar y expulsar el agua que el tipo tragó. Así está largo rato hasta que alguien le dice al oído: «Si no le sacás el culo del agua vas a seguir escupiendo hasta el 2024″.
Lo recordé tratando de hallarle alguna lógica al asunto de la designación del nuevo fiscal de Corte.
Luego del teleteatro en que se convirtió la búsqueda de votos para la venia de Mirta Guianze, el presidente Vázquez habló con los líderes de la oposición para ir al mazo y dar de nuevo. A tales efectos, designó como su interlocutor a Gonzalo Fernández, el secretario de la Presidencia. Fernández sugirió a Larrañaga y a Sanguinetti el nombre de Olga Carballo y ambos lo aceptaron.
Pareció el fin de la obra, pero apenas lo fue del primer acto.
Porque Fernández, luego, consultó a los senadores del oficialismo cosa que hasta el sentido común de los tehuelches indicaba que debió hacer primero- y le pincharon el globito. En el segundo acto de esta inesperada imitación vernácula de un grotesco de Vacarezza, Fernández pidió disculpas, pretendió explicar lo inexplicable y retiró el nombre de Carballo, motivando la ira santa de Larrañaga y Sanguinetti. Ya cayendo el telón, el Presidente le comunicó a Pablo Mieres, del Partido Independiente, que había decidido laudar la cosa proponiendo a Ricardo Perciballe, joven fiscal localizable en Rocha y hasta ahora conocido por la familia, amigos y algún allegado.
La consecuencia -más previsible que discurso de Brovetto- fue que blancos y colorados dijeron que no lo votarán.
La oposición, los fiscales y la ciudadanía merecen respeto.
No lo tendrán si alguien no saca del agua el culo de este intrincamiento, lo antes posible. *
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