Madres deprimidas y papás que no están: drama de los niños que salen a trabajar
«El clima dentro de la casa es agobiante. El ambiente es caótico: dos sofás totalmente destruidos, cubiertos de ropas viejas y trapos, una cuna de bebé en mal estado y algunas sillas de plástico. La pieza está mal iluminada y, fuera de ella, se ve una serie de utensilios de cocina sobre una madera. Por la oscuridad no se logra ver la parte de la pieza donde duermen los adultos. Estamos al mediodía. La casa no tiene ventanas». Al terminar de leer, el lector quizás asocie lo descrito con alguna imagen que haya visto por televisión, algún documental o película en la que se muestre la miseria y la falta de agua potable, luz e higiene de países como Africa o Haití, por nombrar sólo dos. Pero nada más cerca para no ver: el relato elegido es parte de otros tantos que aparecen en el libro que lleva por nombre «Estudio de las características de los niños, niñas y adolescentes trabajadores y sus familias. Modalidades de trabajo infantil y peores formas, perfil socioeconómico y cultural de las familias». Describe la situación de algunas familias uruguayas, de sus hijos, de su comunidad, su situación laboral y su acceso a las políticas públicas o servicios esenciales.
El libro deja constancia de una investigación de ocho meses en familias que residen en el área metropolitana y en los departamentos de Maldonado, Florida, Salto y Rivera. En total se entrevistaron a 47 familias y a 259 niños, niñas y adolescentes. El magister en Sociología y secretario ejecutivo del Centro de Informaciones y Estudios del Uruguay (Ciesu), José Enrique Fernández, fue quien realizó ayer la presentación en el anexo del Palacio Legislativo.
Las familias entrevistadas integran una población en riesgo que no accede a muchas políticas públicas y, cuando lo hace, no recibe las prestaciones que necesita. Para los autores del libro, una mejora en el diseño, junto a la focalización e implementación de esas políticas tendría efectos positivos en la reducción de la incidencia del trabajo infantil.
Las zonas de residencia de las familias relevadas se sitúan en la mayoría en asentamientos, barrios periféricos y bolsones de pobreza urbanos y el informe, entre otras cosas, concluye: «Más allá de los tipos de pobreza que presentan, y aun en los casos relevados de familias no pobres, todas han sufrido un fuerte impacto a partir de los cambios en el mercado de trabajo procesados en los últimos veinte años y de la insuficiente respuesta desde la comunidad y el Estado».
Afirma en ese sentido que la sociedad uruguaya está frente a una situación generalizada de «mercantilización de la sobrevivencia».
Del total de las familias estudiadas, el 49% está en situación de pobreza estructural; 32%, de pobreza inercial; un 13, en la pobreza reciente, y el 6% no tiene indicadores de pobreza.
Perfiles familiares
Uno de los perfiles más prevalentes en la sociedad son las familias con varias generaciones vinculadas al trabajo infantil. A ellas les sigue, según la calificación que consta en el libro, las situaciones de pobreza reciente, en las que no hay generaciones previas vinculadas a esa situación: por lo tanto, la inserción en el trabajo infantil se da de niño a niño, comenzando con los mayores.
En tercer lugar, se constata el caso de familias en las que, a partir de una situación desestructurante, calificada como «tragedia», se generan procesos desintegradores.
Por último existe un cuarto tipo de trabajo infantil. Está vinculado a familias con alto grado de conflictividad interna debido a una excesiva carga reproductiva, con problemas de violencia doméstica, entre otras cosas, que a pesar de contar con activos suficientes, generan trabajo infantil como modo de independizarse de la situación por la que se está sufriendo.
En cuanto al papel de los adultos, del total de observados, «hay muy pocos y ningún menor de dieciocho vinculado a una actividad laboral formal». Los menores que se encuentran vinculados a empresas formales están en situación ilegal, fuera de planilla, y en actividades y horarios no adecuadas a la edad. Los adultos que tienen un trabajo formal trabajan en la construcción, el servicio doméstico, trabajo rural, mecánica automotriz, herrería, panadería, cargos públicos y empresas de seguridad. De todas las áreas, las empresas que aparecen como los mayores reclutas de funcionarios entre los sectores más pobres de la población son las empresas de limpieza y de seguridad.
La educación no es una elección
La investigación concluyó que hay una cantidad importante de niños con problemas de aprendizaje, y en muchos casos se vinculan con problemas de discapacidad intelectual. Esos chicos tienen el acceso limitado a escuelas especiales por la mala ubicación de los establecimientos.
Las escuelas comunes, donde reside la mayoría de los niños entrevistados, presentan serios problemas de violencia; muchos de los adultos justifican esos hechos como la causa de que sus hijos abandonen la escuela o el liceo. Así lo afirma uno de los testimonios que aparece en el libro: «Iba a la escuela y repetí dos veces primero y, cuando hice segundo, me tiraron agua caliente, uno más grande que yo, porque la maestra le pidió que le lleve el termo y atrás mío había otro que lo relajaba y él pensó que era yo y me tiró agua caliente a mí y no lo expulsaron ni nada. El mejor era el director (…) pero lo peor, el más malo, era el maestro; todos lo odiábamos, le rayábamos el auto, le hacíamos cualquier cosa».
El magister José Fernández criticó ayer duramente al sistema educativo en los sectores más carenciados de la población; afirmó que, en general, «la oferta educativa es mala» e indicó que el mensaje va dirigido al sistema educativo.
Indicó que existe una fuerte deserción y que, aunque primaria presenta niveles altos de escolarización, los chicos que desertan son en la mayoría expulsados por el propio sistema. «No es la escuela de Varela, en la que se encontraban el hijo del almacenero con el hijo del doctor», advirtió e informó que hay un liceo por cada doce escuelas, lo que hace imposible que se llegue a una escolarización cien por cien del sistema educativo de enseñanza media. *
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