RAMON PRESTES: CLASIFICADOR CON CARRITO Y CONCEJAL EN MALVIN NORTE

"Nada se nos impone, todo es en consulta con la gente"

El y sus tres hijos viven en una precaria vivienda en el asentamiento «Boix y Merino» de Malvín Norte. En enero, o a más tardar en febrero, en el marco del Programa Integral de Asentamientos Irregulares (PIAI) del Mvotma, se iniciarán las obras de regularización de este núcleo donde viven 281 familias, con un total de 1.133 personas. Ramón no tiene carro ni caballo, apenas un carrito de mano. Alterna su labor de clasificador ­con lo que se gana la vida­ con otra en la que es voluntario. Es que sus vecinos, el pasado 22 de octubre, lo eligieron concejal de la Junta Local del Centro Comunal Zonal 6.

El asentamiento Boix y Merino de Malvín Norte está ubicado entre el Arroyo Malvín y las calles Emilio Boix y Merino, Mataojo y Menorca. Los primeros ranchos se levantaron allí hace unos veinticinco años, entre ellos, el que armó Ramón Prestes. Por aquel entonces, trabajaba como maquinista de grúa y tractorista. Quedó desocupado y no pudo seguir pagando el alquiler de su casa en la Unión. No le quedó otra alternativa que construir un rancho de lata en esos terrenos baldíos sobre el Arroyo Malvín. El terreno donde lo levantó resultó inestable, en él hay barro y agua a pocos centímetros de profundidad y a causa de ello se va hundiendo continuamente y hay que estar rellenándolo con tierra y escombro para no quedar sumido en un hoyo. Al principio no eran más que doce o trece ranchos. Pero desde hace unos diez años ya no quedaron espacios libres.

 

La mayoría, con carro y caballo

Con la colaboración del CCZ 6 y muy especialmente de su secretario Sergio Mariño, nos cuenta Ramón Prestes que en el asentamiento se integró una Comisión Vecinal que se ocupa de los múltiples problemas que tiene la gente.

En Boix y Merino la mayoría de las viviendas están hechas con paredes y techos de chapas galvanizadas y hay un cuarenta por ciento que tienen paredes de material. Ciento cuarenta y una familias se ganan la vida como clasificadores; la mayoría con carro y caballo. La Intendencia construyó para ellos un Eco Punto, pero aún son muchos los que no acuden al lugar, ideado para mejorar el trabajo de los clasificadores y defender el medio ambiente. El Centro Comunal viene haciendo una paciente labor de convencimiento y ya se logra retirar semanalmente del Eco Punto unas cincuenta toneladas de basura que desechan los hurgadores.

A diferencia del asentamiento 25 de Agosto y otros, cuyos habitantes fueron trasladados a viviendas nuevas en otro barrio, los de Boix y Merino permanecerán en el mismo predio. Ramón Prestes nos informa que hay 188 viviendas que están en terrenos inundables, o inestables, como su propio rancho, o por donde deberán pasar las nuevas calles o el futuro Parque Lineal Euskal Erría sobre el Arroyo Malvín. Pues bien, esas 188 viviendas se habrán de demoler y serán construidas en otro lugar, pero en el mismo predio. En las áreas que quedarán libres se instalarán una cancha de fútbol, una pista de atletismo, juegos infantiles y parrilleros.

 

Bloques para las paredes

A cada familia se le asigna, en promedio, un lote de ciento cincuenta metros cuadrados. Para elaborar el proyecto definitivo los técnicos del PIAI (arquitectos, agrimensores, ingenieros, visitadores sociales) llevaron a cabo un extenso trabajo previo. A cada jefe de familia se le preguntó a quiénes preferiría tener de vecinos. Poco a poco, y a través de sucesivas consultas se confeccionó el plano con el diseño final, contando con la conformidad de todos los vecinos. Además, el proyecto fue aprobado en asamblea. Cada jefe de familia firmó un sencillo documento de precompromiso de realojo o regularización. A los cinco años recibirán el respectivo título de propiedad. Cada quien, entonces, habrá de pagar lo que le corresponda: predial, agua, impuestos, como cualquier otro vecino de Montevideo.

Todas las familias del asentamiento Boix y Merino estarán involucradas en las obras. Se instalará una bloquera, de modo que todo el material para las paredes será fabricado allí mismo por los vecinos. La mano de obra especializada la pondrá la Intendencia y cada familia aportará el trabajo de peón. Aquellos que requieran mejorar o ampliar su vivienda, entrarán al Plan de Canasta de Materiales que el Mides tiene implementado con el PIAI. Por tratarse de un realojo en el mismo predio, las obras deberán hacerse de a poco. En primer lugar se construirá un Centro Barrial, que será el corazón del conjunto a regularizar. Luego se harán casas de a diez en diez. Las primeras serán para las familias que ahora están en zonas inundables, sobre el arroyo.

 

Saneamiento para todos

El proyecto de mejoramiento incluye algo fundamental: el saneamiento para todos. Actualmente no hay ninguna vivienda conectada al drenaje; todas tienen un pozo negro, hechos por supuesto, por la misma gente, con todos los riesgos sanitarios que ello implica.

Deberá resolverse un asunto muy sensible. Aunque es cierto que cualquier vecino del asentamiento puede solicitar la conexión a UTE, con el medidor correspondiente, son contados los que pidieron el servicio de luz con medidor. Ramón Prestes, que trata de dar el ejemplo, es uno de ellos. La abrumadora mayoría está «colgada» y eso será un tema que deberá resolverse con el realojo, lo que no será nada fácil, pues la cultura de no pagar la luz es ahora la que predomina.

En el Boix y Merino, en materia de atención a la salud, el ochenta por ciento tiene hoy día la cobertura del Ministerio de Salud Pública. Las policlínicas a las que acuden indistintamente los vecinos del asentamiento y del barrio contiguo, serán ampliadas. Este núcleo habitacional precario ostenta un buen nivel de escolaridad primaria, pues el 99 por ciento de los niños de seis a doce años concurre a la escuela. Al jardín de infantes va el ochenta por ciento de los más pequeños. De los trece a los dieciocho años estudia únicamente un 48%. En el buen nivel de escolaridad primaria influye el hecho de que la mayoría de las familias del Boix y Merino están comprendidas en el Plan de Emergencia del Mides.

 

«Nada se nos impuso»

Ramón Prestes dijo a LA REPUBLICA que su hija mayor, de trece años, ingresará el próximo año a Secundaria. Además de ir a la escuela, está haciendo un curso de informática. La otra hija y el menor, además de concurrir a la escuela y a los cursos de informática, practican judo. Nos muestra, con orgullo, las medallas que han ganado con ese deporte. Nos dice que la totalidad del aporte que recibe del Plan de Emergencia lo destina para la alimentación y las actividades de sus hijos. El resto de los gastos de la casa los solventa con el trabajo con su carrito.

Sergio Mariño y Ramón Prestes enfatizan que lo fundamental para que las cosas salgan adelante es la consulta permanente con la gente. El secretario del Centro Comunal señala que el CCZ 6 tiene una relación muy estrecha con el entramado social de todos los asentamientos de la zona y ello ha permitido una actuación más fluida de todos los organismos involucrados: la Intendencia, el Mvotma, el Mides, y otros.

Prestes subraya que «nada se nos impuso; todo ha sido en consulta con la gente, que ha comprendido que ya no es como antes, que ibas a un ministerio y le daban largas al asunto. Aquí vino a hablar con nosotros Mariano Arana, cuando era el intendente y ahora que es ministro. Lo mismo con la gente del Centro Comunal y la del Mides…».

 

Isla de Gaspar y Larravide

Cuando nos vamos de la, por ahora vivienda de herrumbradas chapas y que pronto será de material, Don Ramón nos dice que la gente tiene que saber que el asentamiento Boix y Merino es como cualquier otro barrio de Montevideo.

Acompañados por Sergio Mariño llegamos a la próxima calle, Isla de Gaspar. Pocas cuadras más y cruzamos Larravide. Ante nosotros se extiende otro enorme asentamiento. El secretario del Centro Comunal nos informa que allí han sido censadas 820 personas, que habitan en
237 precarias viviendas. En Malvín Norte, ese es el próximo objetivo de los gobiernos nacional y departamental.

Es un desafío enorme, porque a pesar de lo que se ha avanzado, aún hay casi doscientos mil uruguayos viviendo en los asentamientos. *

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