CalenDiario

1983.–Este día tuvo una noche ruidosa. Los montevideanos dedicaron su tiempo a golpear cacerolas, latas, columnas, cualquier instrumento escandaloso para que ese ruido ensordecedor llegase hasta los oídos del dictador Gregorio Alvarez. Es que éste y sus tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas retornaban al uso de la cadena de radio y televisión para explicar cuatro días después lo que había sido el acto del Obelisco, en el que medio millón de orientales les gritó que se fueran.

«El Goyo», siempre en su estilo agresor, descalificó ese acto. Debe haber creído que convenció a alguien. Debe. Llegó su bronca al ataque de las personalidades que estuvieron en el estrado a espaldas del Obelisco y que enfrentó al «río de libertad».

El dictador afirmó que quienes allí estaban eran «un cambalache», en un despliegue de maldad insolente, donde los demás estarían revolcados en un merengue, todos manoseados mientras ellos, los gobernantes, pretendían ocultar su rencor bajo el manto de la impunidad que les daba la fuerza en esa vidriera irrespetuosa de los cambalaches «donde ha mezclao la vida y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia contra un calefón».

Todo es parte de las contradicciones de lo desflecado del régimen. Porque el acto había sido autorizado pero nunca pensaron que fueran tantos. Por eso mismo, la Dinarp, que había llenado sus archivos de fotos con buena parte de los presentes, exigía razones a las radios sobre las transmisiones en vivo que se hicieron. Además, quería que todos los buenos orientales conocieran quiénes habían estado en el estrado principal, todo como si el pueblo no supiera quiénes estuvieron. Para aquellos que hoy en día desconocen aquel acto, vale recordarles algunos de los nombres de políticos que allí se sentaron:

Julio María Sanguinetti, Enrique Tarigo, Alberto Zumarán, Gonzalo Aguirre, Fernando Oliú, Carlos Julio Pereira, Juan Pablo Terra, Jorge Batlle, Lilí Lerena de Seregni, Danilo Astori, Hugo Batalla, Federico Slinger, Oscar Bruschera, Eduardo Paz Aguirre, Francisco Rodríguez Camusso, Julio Daverede, Daniel Sosa Díaz, José Pedro Cardoso, Manuel Flores Silva, Ulises Pereira Reverbell, Alba Roballo, Juan Vicente Chiarino, Juan José Crottoggini, Juan Pivel Devoto, Silvia Ferreira, Humberto Ciganda, Luis Hierro Gambardella, Raumar Jude, Dardo Ortiz, y muchos representantes del quehacer artístico, económico y social, además de ese medio millón de orientales.

 

FELIZ DIARIO

1929.- Nace León Biriotti, oboísta, compositor, siempre un paso adelante desde momentos de música electroacústica a vanguardia como tal, o simplemente clásica.

Premio Morosoli. Este año estrenó su «Concierto para violín y orquesta».

1947.- Nace Napoleón Baccino Ponce de León, periodista, comunicador radial y en televisión, profesor de literatura, crítico, pero fundamentalmente escritor. Su «Maluco, la novela de los descubridores» (Premio de las Américas) es uno de los best sellers uruguayos, con difusión internacional . Toda su obra ha sido exigente, pulida, inteligente. Entre sus obras: «Un amor en Bangkok», «El regreso de Martín Aquino»,

«Aaron de Anchorena, una vida privilegiada».

1951.- Nace Angel Mastrogiovanni, autor y compositor con mucha cumbia para bailar.

1952.- Nace Miguel Fernández Galeano, ex director de la División de Salud de la Intendencia Municipal de Montevideo y actual subsecretario del Ministerio de Salud Pública.

1963 .- Nace Mariana Percovich, profesora de literatura, periodista cultural en varios medios, y directora teatral que comenzó buscando escenarios poco convencionales como con «Te casarás en América». También se recuerda su «Juego de damas crueles» y «Atentados». Marcó su categoría con «Yocasta», la tragedia. Es directora de la Escuela Municipal de Arte Dramático. Sabe bien que » hay que hacer teatro con convicción, conocimiento, valentía y seriedad. Hay que seguirle los pasos a los creadores emergentes y apoyarlos, para que puedan viajar, ver el mundo, estudiar afuera».

 

«Mis libros no se parecen nada entre sí, todavía se van a parecer menos los próximos».

«Creo que la literatura es comunicación, no es expresión. La expresión deja afuera al lector. Y para comunicarme tengo que saber por dónde está pasando la estética moderna. Me gusta ser un hombre de mi tiempo. Vivo muy inquieto. En este momento, en estos mismos momentos y años estoy pasando por una suerte de crisis estética. Mi literatura va a cambiar mucho. Aunque mis libros no se parecen nada entre sí, todavía se van a parecer menos los próximos«. Napoleón Baccino explicando a Rosario Castellanos, en «En Perspectiva», por CX 14 El Espectador, su libro sobre Anchorena.

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