Vecinos elogian sus nuevas viviendas: "Son lindas, abrigadas y calentitas"
Sin estrenar aún la obra, Mirta, una vecina del asentamiento, abrió el candado de lo que será el nuevo dormitorio de la familia. Mirando con alegría dijo «es linda, prolija, abrigada, sobre todo para los gurises, y calentita». Así es como describió la nueva vivienda, que además de contar con todas esas ventajas, fue pensada para que resista la época de lluvias. El piso de la construcción está a una distancia considerable de la tierra (50 cm aproximadamente), de esta manera se evitará que se inunde cuando llueva y que se estropeen las pocas pertenencias que tiene, como le ocurre actualmente en el viejo rancho.
La construcción de las viviendas comenzó el sábado pasado a primera hora y aunque el final del trabajo estaba previsto para el domingo de tarde, se concretó después de media noche. El retraso en la tarea se debió a la falta de materiales. Pero hasta en la espera los jóvenes voluntarios, le sacaron el jugo a la situación, ya que aprovecharon los ratos libres para tomar mate y socializar con todos los vecinos.
También interactuaron con los más chiquitos, quienes vivieron un fin de semana inolvidable, rodeados de caras nuevas, y de amigos que jugaron con ellos a remontar cometas. Los chicos, a cambio de la tarde de diversión, colaboraron en la construcción de su casa. Pepe, el hijo de Mirta, de tan solo dos años, cargó clavitos, piedritas y maderitas como un obrero más de la cuadrilla.
Aprendizaje a través del intercambio
El vínculo que se generó el fin de semana, entre los jóvenes y los vecinos es un intercambio fundamental, según opinó Mirta, porque de esta manera «ven como se vive en los asentamientos y en el futuro no van a ser egoístas… Están haciendo un bien y además conocen la realidad de la gente, eso ayuda a que el día de mañana seamos tratados como iguales y no haya diferencias por ser pobres». Las familias beneficiadas, reconocieron que la tarea realizada por los jóvenes es un bien a la comunidad que tiene que continuar, «nosotros les dimos ánimo, para que ellos no se cansen y sigan ayudando a otra gente porque vale la pena. «Ahora los vecinos planifican cómo aprovechar al máximo el espacio, rescatando todo lo posible del antiguo rancho y uniendo la nueva construcción con la anterior. Algunos utilizarán la pieza de madera como dormitorio, mientras que dejarán parte resistente de la construcción de lata, para tener una cocina y un comedor más grande y cómodo. También las familias prevén unir el baño, con la nueva vivienda, para que éste no quede aislado del dormitorio. *
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