SURGIO EN 1979 CON EL OBJETIVO DE CAPTAR FONDOS Y DAR CREDITOS PARA EMPRENDIMIENTOS

Fundasol: microcréditos que impulsan el crecimiento

Pero nuestra opinión cambió después de una larga conversación que sostuvimos con el economista Jorge Naya, gerente general de Fundasol, «una institución sin fines de lucro constituida el 21 de diciembre de 1979 y que desde entonces ha apoyado los esfuerzos asociativos y el desarrollo de las pequeñas empresas», según se informa en un prolijo folleto que resume la oferta de este instituto.

 

60.000, 20.000 y 50.000.000

Manos del Uruguay, la Central Lanera del Uruguay, la Comisión Nacional de Fomento Rural y la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay fueron las instituciones que en 1979, luego de constatar las enormes dificultades que las cooperativas de producción y las micro, pequeñas y medianas empresas tenían para acceder al crédito bancario, decidieron crear Fundasol, a efectos de captar fondos y poder así crear las líneas de crédito necesarias para esos emprendimientos.

Veintisiete años después los resultados están a la vista: en ese lapso los microcréditos concedidos sobrepasan los sesenta mil; los beneficiarios suman más de veinte mil personas y los créditos otorgados superan los cincuenta millones de dólares. A eso hay que agregar -y Jorge Naya lo destaca como un logro fundamental de Fundasol- que el microcrédito, en sí mismo, se ha constituido en una herramienta para la capacitación de miles de pequeños y medianos empresarios.

 

A sola firma

Si un modesto empresario tiene una buena idea y se presenta al sistema bancario, prácticamente le será imposible sortear los requisitos que le exigen cumplir. Entre otros requerimientos deberá exhibir los balances, por lo menos, de los tres últimos ejercicios y presentar garantías con la hipoteca de una propiedad o la prenda de otros bienes. A lo que deberá agregar tasas elevadísimas, muy superiores a las aplicadas para las grandes empresas. En Fundasol, del setenta al setenta y cinco por ciento de los créditos lo son a sola firma; sólo el cinco por ciento, debido al monto, deberá contar con garantías reales y el resto, con alguna firma solidaria. En el caso del mencionado grupo del cinco por ciento, si luego de uno o dos créditos el empresario ha dado pruebas fehacientes de buen cumplidor, otros préstamos ya le pueden ser resueltos a sola firma.

 

Rubros muy variados

Para ilustrar esto, Jorge Naya muestra a LA REPUBLICA la hoja con el parte diario sobre los créditos otorgados por Fundasol el día anterior, y que suman, en una sola jornada, sesenta mil dólares. La gran mayoría son a sola firma y abarcan rubros muy variados, entre ellos: una distribuidora mayorista; confección de prendas; servicios de limpieza; tornería mecánica; productores rurales; comercio de ramos generales; peluquerías; joyería y óptica; almacén; panadería; fábrica de calzado; servicios veterinarios; hilandería; servicios jurídicos; fabricación de alimentos; criadero de conejos; fábrica de pastas frescas; empresas de transporte; consultorio para odontólogo; taller de artesanías. En total 27 créditos en pesos y en dólares.

 

Mínima morosidad

Fundasol hace un seguimiento del empresario sobre la base de un contacto directo, que se inicia con una visita de un agente al establecimiento, no sólo para comprobar la realidad del emprendimiento, sino también para la elaboración de un plan concreto de ayuda técnica, posibilidades de pago y capacitación empresarial. El empresario encuentra entonces en Fundasol una institución que no le resulta ajena, sino todo lo contrario. Se crea así un clima de mutua confianza.

Las cifras que nos presenta Jorge Naya son concluyentes y son el producto de ese clima de confianza mutua. La morosidad, o sea un atraso a más de treinta días, está en un siete por ciento. Los créditos calificados de incobrables, que así son considerados los que tienen un atraso de más de ciento ochenta días, son un tres por ciento. Ambos porcentajes son muy inferiores a los imperantes en el sistema bancario, a pesar de que únicamente conceden crédito a quienes pueden demostrar tener recursos suficientes y garantías reales.

 

La palabra empeñada

Ese clima de confianza entre Fundasol y sus clientes se muestra incluso en una anécdota que Naya relata a LA REPUBLICA. En el año 2002, cuando la gran crisis, doce empresarios con crédito en Fundasol emigraron a España. Todos ellos se comunicaron con la institución diciendo que querían seguir pagando y pidiendo el número de cuenta donde efectuar sus depósitos. Todos pagaron hasta el último centésimo a pesar de que ya no estaban en Uruguay. «Nuestra filosofía -enfatiza Naya- es que en nuestro país se recupere esa cultura que había antes: lo sagrado de la palabra empeñada».

Es así que en el interior se han concretado acuerdos con los centros de comercio locales para instalar uno o dos días por semana operadores de Fundasol en los mostradores de esos centros empresariales. En cada lugar hay un Comité de Crédito Local que se integra con vecinos destacados, que pueden ser el cura, el farmacéutico, el dueño de la estación de servicio, el almacenero, y ellos son los que dan las referencias. El retorno, o sea, el pago de las cuotas de los créditos es excelente, afirma Jorge Naya.

 

Dentro y fuera de Uruguay

A medida que pasan los años, la experiencia acumulada por Fundasol es reconocida por autoridades e instituciones, tanto en Uruguay como en el exterior. Fundasol está captando fondos de un organismo tan prestigioso como lo es el GTZ, que es la Sociedad Alemana para la Cooperación Técnica; el Banco Interamericano de Desarrollo (BID); el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), y con los cuales viene llevando a cabo proyectos de créditos para micro, pequeñas y medianas empresas, incluyendo un programa muy importante de la FAO, que es un proyecto para el microcrédito rural. Fundasol ya tiene catorce Oficiales de Crédito trabajando en el Uruguay profundo para este programa. Se ha llegado a un acuerdo con el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

En el año 2000 Fundasol fue distinguido por el BID con el premio Excelencia en Servicios de Desarrollo Empresarial. El prestigio internacional de Fundasol le ha permitido vender sus servicios en el exterior: en la República Dominicana; en Argentina; en El Salvador, para los refugiados de la guerra civil y en Venezuela.

En nuestro país, en la Facultad de Química de la Universidad de la República, se impartieron cursos en Ciencias Empresariales en los que participaron más de mil estudiantes. Uno de los temas fue la creación de laboratorios de medicamentos a partir de planas nativas. Se ha creado un curso de Emprendedurismo para todo el Area Científica de la Universidad de La República, en las facultades de Química, Ingeniería, Arquitectura y en la de Ciencias.

 

Préstamos para el Plan de Salida

Este gobierno, señala Jorge Naya, está más dispuesto que otros a utilizar nuestra experiencia. Y eso no es una cosa menor. En estos días se ha concretado un convenio con la Corporación Nacional para el Desarrollo para ir poniendo en práctica un ambicioso plan de créditos para la población comprendida en el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI). Dicho plan tiene que ver con el Programa de Rutas de Salida del Plan Nacional de Emergencia y persigue dar ocupación a muchas familias actualmente en el Panes.

Naya concluye llamando la atención sobre un hecho poco conocido: la transnacionalización del microcrédito.

Empresas transnacionales han descubierto que las microempresas son, en algunos países, entre ellos Uruguay, las mayores generadoras de empleo. Y se han
lanzado, con distintas modalidades, a la captura de ese mercado.

En Uruguay no han ingresado. La presencia de una institución como Fundasol ha sido determinante para ello. *

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