COMIENZA HOY CAMPAÑA INTERNACIONAL DE 16 DIAS DE ACTIVISMO

La violencia contra las mujeres también viola derechos humanos

Cuando los derechos humanos son violados en el ámbito público, no se duda que el Estado debe hacerse cargo de investigar la verdad, proteger a las víctimas y castigar a los culpables.

Tratándose de violencia doméstica, actuada mayoritariamente de puertas para adentro sobre mujeres, niñas y niños, la violación de derechos humanos que implica todavía no se comprende tan claramente y menos aún se asumen las responsabilidades colectivas.

Tampoco se la incluye entre los reclamos de seguridad ciudadana, aunque el número de casos iguale o hasta supere el de rapiñas.

La campaña 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres, pivote sobre cuatro fechas emblemáticas: 25 de noviembre, Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres;1º de diciembre, Día Mundial del VIH-Sida; 6 de diciembre, aniversario de la Masacre de Montreal y l0 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Cada año, desde hace 16, esta campaña internacional enfatiza un tema: en 2006 refuerza la idea de que la violencia contra las mujeres es una violación de sus derechos humanos. Cuenta con el apoyo de las principales agencias de Naciones Unidas (Unifem, Unicef, Unfpa, Pnud, Instraw, OPS) y de la OEA. Participan en ella alrededor de 1.700 organizaciones de 130 países, entre ellos Uruguay.

 

Un día para reflexionar

El origen del 25 de noviembre se remonta al Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, realizado en julio de l981 en Bogotá, Colombia. La fecha se eligió en memoria de tres dominicanas Patria, Minerva y María Teresa Mirabal, asesinadas el mismo día de l960 por la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, a la que se oponían frontalmente.

Más de cuatro décadas después, la lucha de las hermanas Mirabal se renueva en la obstinada memoria colectiva prácticamente en todo el mundo, a lo cual contribuyó la oficalización de la conmemoración por parte de Naciones Unidas en l999.

 

29 vidas menos

Cuantificar la violencia contra las mujeres en Uruguay ha sido y es difícil. Sin perjuicio de esfuerzos parciales y discontinuos, las estadísticas oficiales brillaron por su ausencia hasta el año pasado, cuando junto con las de otras expresiones de la criminalidad, se hizo cargo de ellas el Departamento de Datos, Estadísticas y Análisis del Ministerio del Interior. Pese al trabajo realizado, del que dan cuenta algunas cifras que se incluyen en estas páginas, todavía no se alcanza el objetivo de disponer de datos completos para mostrar el impacto con números. La falta de un sistema de registro unificado es uno de los problemas, otro el presupuesto insuficiente.

Para acercarse a la cantidad de mujeres muertas por violencia doméstica, hay que recurrir a la prensa. Así, entre enero y noviembre de este año, La República de las Mujeres pudo contabilizar 20: una de ellas se suicidó después de matar al marido; 2 eran menores de l0 años.

Con ser muchas, no fueron las únicas vidas perdidas: 7 hombres se suicidaron después de matar a mujeres; 2 más fueron muertos por mujeres.

 

19 denuncias por día

Según la estadística oficial, las denuncias por violencia doméstica entre enero y setiembre de este año sumaron 5.038 (promedialmente 560 por mes, l9 diarias). Si se hubieran computado entre ellas las formuladas por amenazas, violencia privada, lesiones y otros delitos contra la persona que también constituyen violencia doméstica, la cifra se incrementaría considerablemente. Tanto que igualaría o hasta superaría la correspondiente a denuncias por rapiña, que en el mismo período fueron 7.356.

Según la misma fuente, en los primeros 9 meses del año se denunciaron 216 violaciones (154 de ellas consumadas): de otros delitos sexuales sumaron 522.

Hay situaciones de violencia contra las mujeres que llegan a las comisarías aunque no queda radicada la denuncia; el objetivo es otro: búsqueda de contención y derivación. En 2005, solamente en la Comisaría de la Familia y la Mujer se contabilizaron 480 intervenciones de este tipo, además de 1.370 denuncias escritas y 307 verbales (cuando la persona que denuncia no lleva cédula de identidad o no es la víctima directa).

Desde el año 2000 y hasta el 23 de octubre de 2006, el Departamento de Datos, Estadísticas y Análisis del Ministerio del Interior encontró que las mujeres fueron el 86% de las víctimas de violencia doméstica: 33% entre 18 y 29 años; 44% entre 30 y 49 años.

En el mismo período, el 81% de las víctimas de violación fueron mujeres, y el 19% varones, la mayoría de estos últimos menores de edad.

 

Lo que falla es la protección

Muchas mujeres llevan realizadas varias denuncias por violencia doméstica cuando sus parejas, ex parejas, novios o familiares las matan. La Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, fundada en l992 y que actualmente nuclea a 20 organizaciones del país, entiende que, si bien la violencia contra las mujeres es actualmente más visible como delito y hay mayor conciencia de su gravedad, dado que todavía cuesta asumir que se trata de una flagrante violación de derechos humanos no está jerarquizada en la agenda pública.

Tampoco hay suficientes servicios especializados de atención integral a víctimas y victimarios en el interior del país puede hablarse directamente de ausencia, dotados además de recursos presupuestales que garaticen su eficacia y continuidad. La situación frustra a quienes padecen ese tipo de violencia, y aumentan el descrédito del sistema.

En nuestro país las mujeres y los niños, niñas y adolescentes han ganado las sedes policiales y judiciales en busca de ayuda, pero los sistemas de protección continúan fallando, concluye la Red en un informe sobre el estado de las cosas.

En ese escenario, esta instancia de coordinación exige una política de Estado con presupuesto adecuado, inmediata implemetación del Plan Nacional de Lucha contra la Violencia doméstica, capacitación y formación de los operadores y autoridades de los diversos sectores involucrados, servicios de atención especializados en todo el país, desarrollo de programas y políticas de protección, atención y prevención, refugios para las víctimas y combate a la impunidad.

 

El papel de los varones

La violencia contra las mujeres no solo las afecta a ellas, que son sus principales víctimas directas. Cada vez que se maltrata a una mujer, su entorno padece las repercusiones; cuando una madre es maltratada, sus hijas e hijos sufren; cuando una niña es abusada, la familia se conmociona. Los países y las sociedades no solo pagan las consecuencias sociales y emocionales de la violencia contra las mujeres: también sus precios económicos. Las pérdidas en términos de menor productividad, los costos de atención médica, legal, de protección y otros cuestan miles de millones de dólares cada año en el mundo.

Si el problema es de tan amplio espectro, su eliminación también debería ser responsabilidad de todos y todas. Siendo los hombres la mayoría de los perpetradores de la violencia de género, ellos tienen un papel muy importante que cumplir en su erradicación. Unos cuantos uruguayos, entre ellos el intendente capitalino Ricardo Ehrlich y 23 senadores de la nación, asumieron por escrito varios compromisos. Fomentar cambios en las actitudes y en las prácticas cotidianas en el ámbito de la vida privada y en la convivencia familiar, así como en el ámbito público laboral, estudiantil, comanditario y otros- que apuesten a la afirmación de la equidad, al respeto mutuo y a la no-violencia hacia las mujeres, es el que encabeza la lista in
cluida en la carta que firmaron a iniciativa del ejecutivo comunal. El lunes 27, a partir de las l9.30 horas, marcharán desde la explanada municipal hasta la Plaza Cagancha en prueba de su convicción de cambio. Habrá que ver no sólo cuántos se sienten convocados, sino también cómo hacen honor a la letra escrita después ellos y otros igualmente involucrados.

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