Terapia Sexual
Estimada Soledad: Todos los miércoles leo su columna porque me gusta su estilo, serio y responsable y porque, además, siempre aprendo algo, aunque tengo 77 años, dos divorcios y tres hijos.
El 18 de octubre leí cuidadosamente su explicación sobre la doble moral aplicada al machismo, lo cual me impulsa a escribirle, en defensa de los «machistas» como yo, a los cuales nunca se los menciona.
Pienso que hubo siempre dos clases de «machistas»: 1. los machos-hombres caballerosos y 2. los machos despóticos… que serían los que tanto les gusta criticar a las mujeres liberadas, bajo el nombre de «machistas» (donde van incluidos drogadictos, alcohólicos, brutos).
Me crié en una ciudad del interior del país, hijo de un agente viajero romántico, soldado de Aparicio en 1904, que se casó con la que sería mi madre en 1920.
El me educó para que fuera un hombre de verdad y ante todo, con los valores éticos y morales de esa época…
Las mujeres para él eran diosas dignas de amor y respeto, a las cuales había que mantener y cuidar, a costa de la propia vida, ya que ellas representaban todo lo puro que tenía un hogar. Nunca fui infiel. No obstante soy de los que siempre decía que las mujeres tienen «el cabello largo y las ideas cortas»…
A partir de mi adolescencia, me vine a Montevideo a estudiar y viví con un primo mayor que conformó una familia ejemplar.
Cuando tenía 18 años en unas vacaciones- mi padre me llevó a un prostíbulo para que me iniciara en los misterios del sexo. No sabía que cuando tenía 9 años una chica de 11 ya había cumplido con esa tarea…
Desde esa época tuve una gran inclinación por las piernas bien formadas y los ojos de mirar profundo. Ellas fueron siempre las que me facilitaron las cosas, por decirlo de manera elegante.
Yo era tímido y callado, sólamente me enamoraba de chicas jóvenes y bonitas, pero ellas me llevaban a la cama.
Algunas muy pocas- no querían hacerlo y nos transformábamos en amigos. Muchas veces tuve que hacerme el oso porque eran casadas o menores de edad.
Siempre, hasta que me casé por segunda vez, con más de 50 años, que las mujeres se me regalaron… y estoy hablando de chicas bien, con familia normal, religión y cultura.
En mi trabajo, en un banco, no había mujeres cuando yo ingresé y, cuando comenzaron a llegar se crearon reglamentaciones rigurosas para protegerlas. Ellas se ingeniaron para usarlas en su beneficio. Finalmente, cayeron en desuso pues ellas preferían a los casados, que tuvieran cargo y no respetaban nada, ya que conocían el poder sexual que siempre tuvo la mujer. Hay miles de ejemplos en el mundo entero.
Los principios éticos y morales los crearon los hombres y por el planeta todo, se fueron guiando por ellos.
Las mujeres tiraron los piolines de sus marionetas salvo excepciones- en su beneficio y placer.
Por lo que creo que el machista-despótico fue, más bien, una consecuencia: como el perro que ataca por miedo o por verse acorralado.
Ahora, con la liberación femenina, se acabó la familia, se tiraron a la basura los códigos de moral y la ética, se terminaron los machos y surgen los gays.
La mujer disfruta, escala y, en lugar de sutiles piolines, utiliza cadenas con forma de pétalos perfumados.
Esa es mi experiencia que, lamentablemente, se ha visto confirmada en estos últimos años, en mi segundo matrimonio… lo cual daría lugar a otra nota, casi un libro…
Para terminar y rogándole me perdone lo extenso de mis planteos, creo que es importante señalar que, el hombre cuenta sólo con un miembro que eyacula, cada vez, con su carga de vida y reproducción, mientras que las mujeres tienen tres agujeros que utilizan como y cuando quieren, por puro placer, ya que el óvulo baja una vez al mes, en su momento.
La mujer está creada para gozar y quizás por eso, puede tener una docena de orgasmos, contra uno o dos del hombre que está con ella… o hasta tres que pueden penetrarla simultáneamente.
Por todo lo expuesto, pienso que habría que revisar el concepto de «machismo» y pensar que hay muchos hombres víctimas y producto de la mujer artera. Saluda a Ud. muy atentamente….
Estimado lector: agradezco mucho su aporte que muestra un ángulo muy particular de enfocar la relación varón-mujer… pero es muy parcial… Olvida Ud. las leyes de nuestro país, por poner un ejemplo, permitían al varón ser infiel sin problemas mientras que la mujer perdía todo derecho sobre sus hijos y bienes gananciales en la misma circunstancia… la mujer que tuvo que salir a trabajar fuera de su casa sin que por ello se repartieran las tareas del hogar e hijos que siguieron sobre sus hombros… la diferencia de sueldos planteada entre ambos sexos en cargos similares… el que, a pesar de contar, muchas veces, con mayor preparación que compañeros varones, no se le permitiera acceder a cargos importantes y ellos pasaran por encima… incluso en la Iglesia Católica no se permite que la mujer acceda al sacerdocio aún hoy día… la mujer limitada en su desarrollo porque tuvo que abandonar sus estudios y aún su carrera por los roles adjudicados por la cultura machista de madre y ama de casa, antes que profesional… pero sobre todo, la doble moral que postula que el varón cuanto más relaciones tenga «más macho» es, mientras que pobre de la mujer que tenga varias relaciones porque sabe muy bien cómo se la tilda despectivamente; la virginidad y fidelidad exigida para la madre de los hijos, mientras se disfruta del placer con una amante o concubina… y podría seguir y seguir hablando de todas las ventajas que el machismo otorga a los varones…
Me alegra mucho que le guste mi trabajo y espero seguir contando con sus aportes, yo también aprendo de ellos… Tendré cuidado de continuar con el pelo corto…
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