Teatro de barrio
Teatro de barrio y radioteatros eran la misma cosa. Prendías la telefunken de madera y aparecían las voces de actores que se convirtieron en emblemas del Montevideo de antaño. Por la Carve, Juan Casanova y Raquel Azar lograban que «los escuchas» pararan la oreja con obras como «Un tal Florencio Medina» que entretenían los mediodías del barrio. Además esa obra tenía muchas canciones de «tierra adentro» muy acordes a ese argumento de gauchos, chinas y matreros. Y hablando del campo, nadie mejor que Tito Serrano que con su espacio «Brochazos Camperos» en la Radio Nacional presentaba obras cortitas y unitarias de ambiente rural. También en esa recordada CX 30, andaban Mora Galián, Julio Alassio y Aurorita Rodríguez con éxitos teatrales como «Guitarra y Muñeira» en homenaje a los gallegos inmigrantes. Y como era la rutina de todas esas compañías teatrales al terminar sus ciclos radiales, se dedicaban a representar la obra finalizada en teatros. En esa obra dedicada a los gallegos, la compañía de Julio Alassio eligió el Stella D’Italia que desbordaba de entusiastas oyentes y ahora espectadores. Todos los vecinos querían conocer las caras de esas voces que los mediodías les contaban historias desde la radio grandota. Otro actor de esa estirpe tan querida por la gente fue Mario Rivero. Sus ciclos de radioteatros fueron en emisoras como la añeja Radio Rural donde tenía una audición nocturna a las 9 de la noche.
Lo acompañaron otros dignos trabajadores del teatro popular como Luis Fontana y Lupe Cruz. Quizás el éxito más grande de Mario Rivero fue «Muchachos que peinan canas» que, como era la norma, primero en la radio y luego en las tablas teatrales fue un descomunal éxito. Esa obra tuvo nada menos que la música de Donato Racciatti quien con su orquesta acompañó a Rivero en todas sus representaciones. Esas compañías teatrales también recorrían el Interior del país y muchos paisanos veteranos aun recuerdan la gira de Mario Rivero representando «Nos cayó un pibe del cielo «un melodrama con rasgos de folletín. Otro actor querido por los vecinos fue Julio César Armi. Dedicó su vida a los radioteatros y a las giras por los barrios montevideanos y de todo el Uruguay. No tuvo prejuicios y representó sus piezas en Comisiones de Fomento y clubes barriales. Lo llamaban «el actor de los humildes» y se sentía muy orgulloso de serlo. A las dos de la tarde, las doñas del barrio hacían un alto en sus labores para escuchar los radioteatros de Armi en la Radio Sur. Otro actor que también dejó su huella en los vecinos fue Walter Di Leva que en las tardes de Carve llegaba con tremendos melodramas como «Suplicio de una madre» con Lila Durán y Raquel Cartagena. Luego, a recorrer los barrios en otra muestra de ese teatro popular que tuvo su auge por los mediados del viejo siglo.
Con más recuerdos y música los esperamos en 1410 AM LIBRE.
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