La columna amarilla

Discrepancia

El doctor Fasano discrepa con mi opinión sobre dos personalidades argentinas. He decidido acoger en mi propio espacio esa discrepancia, aunque mantengo lo dicho. Es lo que cabe entre quienes practicamos la libertad de pensamiento crítico. *

Sr. Antonio Pippo:

Leí con atención su ácida columna amarilla de hoy jueves, atacando al embajador argentino en Uruguay, Patiño Mayer, y al ex vicepresidente de la República Argentina, Carlos Alvarez, y no puedo dejar de expresarle mi total discrepancia con sus conceptos sobre ambas personas.

Como usted bien sabe, no acostumbro a censurar a mis columnistas y nunca lo he hecho con usted, más allá de múltiples discrepancias con sus textos de excelente narrativa y mejor tono sarcástico, así como múltiples coincidencias, que así debe ser tanto en la vida como en la política.

Hoy no le escribo como director del diario en el que usted labora sino como un ciudadano y un lector que discrepa con el contenido de su columna del jueves último y le solicito me dé refugio en ella para reproducir estas líneas que expresan mi opinión personal sobre el embajador Patiño Mayer y el Chacho Alvarez.

Respecto al embajador creo que ha sido el más eficiente, terco y convencido de los ciudadanos argentinos empeñados en superar este absurdo conflicto que divide a pueblos y gobiernos progresistas de la Patria Grande que soñaron Bolívar, Martí, Artigas y San Martín. Estoy convencido de la certeza de mis afirmaciones y poseo las pruebas confidenciales que me llevan a esta conclusión.

En cuanto a Chacho Alvarez debo decirle que es para mí el más claro ejemplo de la superioridad de la ética de la convicción por sobre la ética de la responsabilidad. Su heroísmo político de renunciar a los más altos honores por principios innegociables frente a la corrupción y al desatino de la época, ya han ingresado a la historia de América Latina.

El Chacho Alvarez es uno de los imprescindibles de Bertolt Brecht. Ojalá contáramos con muchos Chachos en nuestra América, la pobre.

Con el respeto intelectual de siempre,

Federico Fasano Mertens

P.D. Sé que esta aclaración nada bueno me reportará en medio del clima irracional que campea en las sensibilidades de ambas Naciones. Pero no podía quedarme callado ante lo que considero un juicio injusto sobre ambas personalidades. *

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