LA DOCTORA HEBE MARTINEZ PIDIO QUE SE HICIERA LA INVESTIGACION POR FALSO TESTIMONIO

Como castillo de naipes caen testimonios "falsos" que condenaban al doctor Magga

El caso está hoy lejos de concluir. Más allá de lo que suceda a Magga legalmente, está marcando una inflexión en la discusión sobre ética médica, cuidados paliativos, eutanasia y poder de los médicos sobre la vida y la muerte en el Uruguay. El pasado viernes compareció ante la jueza penal de San José, Adriana De los Santos, uno de los testigos más importantes, contrarios a Magga. El hombre, Píriz, vive en la ciudad de Libertad y mantiene según Hebe Martínez Burlé, claros vínculos con la directora del hospital, la doctora Marta Zerbino  y sus allegados  la principal impulsora y responsable del enjuiciamiento a Magga.

Finalizada la instancia del viernes, la doctora Martínez Burlé dialogó con LA REPUBLICA y adelantó que «la Fiscalía acaba de solicitar a la Justicia que forme ‘pieza por separado’, para analizar el falso testimonio de este hombre, su enjuiciamiento y prisión».

Como se sabe, el epicentro de esta compleja historia es el hospital de la ciudad de Libertad. «Los pueblos chicos (son) infiernos grandes». Por eso, para la defensa de Magga no es secundario establecer los lazos que unen a sus acusadores y cual relato de García Márquez, los parentescos y vecindades que van apareciendo, revelan historias de vida donde afloran motivos para acusar, para pagar favores y deudas, para canalizar envidias. Píriz decía haber estado con uno de los pacientes que supuestamente, Magga asesinó. Se trataba de un indigente, Ilarra, de aproximadamente 40 años, que atendido por Magga recibió la prescripción médica de una cantidad de morfina suficiente para acabar con su vida. El asunto para la Justicia será determinar si esa vida ya estaba acabada y Magga sólo intentaba aliviar su dolor dentro de lo que marca la Ley o si, ex profeso, con la morfina aplicada acabó con la vida de un hombre que podía vivir. En su declaración, Píriz muestra al indigente como alguien en uso de sus facultades, aseado, que podía levantarse por sí mismo. La abogada asegura que tal cosa es totalmente falsa y cuenta: «Para empezar, la hija del señor Píriz trabaja en ‘La Semana’ (medio de prensa libertense identificado por la misma defensa, como protagonista activo del ataque a Magga). (Cuando Píriz) declaró, entró en gravísimas contradicciones. Por ejemplo dijo que (el paciente) no estaba sondeado, que lo había visto de 7 a 10 veces (…) Sin embargo jamás lo vieron los guardias de seguridad. Se le preguntó hasta por dónde entraba (al hospital) y no sabía. A los guardias él sí los veía, incluso nombró a uno que había sido policía, pero ellos no lo vieron jamás a él (…) Cuando se le preguntó por qué había ido a ver al indigente, dijo que porque lo conocía de años y se había enterado (de que estaba internado muy enfermo), porque le habían avisado. Cuando yo le pedía que nombrara quién le había avisado, no sabía… De acuerdo a los testimonios que nosotros recogimos a Ilarra no lo fue a visitar nunca nadie, salvo la familia, unos hermanos, una sola vez y porque la buscó la propia gente del hospital. El propio Magga buscó lugar donde llevarlo en el Piñeyro del Campo, Magga personalmente fue a hablar con las monjas de Santa Teresa de Calcuta y le dijeron que para eso tenían que sacarle la documentación, porque el hombre no tenía nada (…) Magga pagó de su bolsillo la cédula del hombre y lo mandan al Vilardebó, él tenía una conducta muy agresiva y descontrolada (…) lo mandan ahí y vuelve ya planchado, lleno de escaras, ya no se levanta, ya no come (…) En cambio Píriz dijo que no estaba sondado (…) que lo veía caminando de pijama (…) un indigente… que él le llevaba frutas y comía, dijo, que lo habían internado en el hospital de San José, lo que jamás sucedió y le pregunté como llegó Ilarra del Vilardebó: si con el pelo corto, rasurado, y me dijo que sí, que venía aseado. ‘¿Usted lo vio rapado?; ¿cómo tenía el pelo?’, le pregunté. ‘Ni corto ni largo’, me dijo. Ilarra era un hombre que vivía en la calle; en la primera internación le recortaron el pelo y la barba, pero no se la quitaron, murió de pelo largo y barba y Píriz lo vio sin barba… Todos estos detalles lo que hacen es demostrar que el tipo jamás lo vio».

 

El círculo se cierra

«Y el círculo se cierra; la hija de Piríz trabaja en ‘La Semana’. El vive pegado a los suegros de la enfermera Olmando  mano derecha de Zerbino . La hija de Olmando es la madrina de la nieta o nieto de Píriz. Le pregunté también: ‘¿Tienen relación de vecinos nomás?’. Contestó: ‘Sí, sólo eso’. Me pregunto: ‘¿Jamás se cruzaron en un cumpleaños?’. Además, dijo desconocer a la doctora Virginia Pérez que además de ser la abogada de Zerbino es la que le firma los escritos. Dice que no conoce a Zerbino pero el escrito en el que se presenta a declarar lo firma la doctora Virginia Pérez. Le mostré una foto de ‘La Semana’ y me dijo que no la reconocía y era ella… Le pregunté si leía el semanario y me dijo que sí, que siempre y que estaba al tanto de todos los entretelones, pero no sabía que Pérez era abogada de Zerbino». Martínez Burlé dice que «las conclusiones las sacará la Justicia, todo esto denota claramente ‘un paquetito’. Tuve que pedir dadas las contradicciones tan serias que se hiciera la investigación por falso testimonio y fuera el enjuiciamiento y prisión, pero la verdad, era lastimoso ver a ese hombre declarando ahí, así…».

 

Diego Magga espera

«Magga está destrozado, destruido de verdad, no es un chiste. Una cosa es que digan que vos o yo somos asesinas, no nos hace nada que nos digan asesinas pero a un médico que dedicó toda su vida a la medicina, que formó grupos para ayudar a la tercera edad, que se molestó en ir a hablar con las monjas, que le sacó la cédula… no es fácil.

El está remontando de a poquito. Pero ha tenido ofrecimientos de varios lados, nuevos, manejando todo esto, obviamente no está en cuestionamiento ni su moral ni su ética ni su capacidad, está empezando a trabajar de a poco en el militar y otros lugares».

Ahora, resta esperar el resultado de las pericias del instituto técnico forense. «Magga espera las respuestas… es absolutamente inocente», dice su abogada. *

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