UN LACTANTE PUEDE PRESENTAR 10 A 20 EPISODIOS DE DIARREA EN UN DIA CON EL PELIGRO DE DESHIDRATACION

Rotavirus: enemigo silencioso

La diarrea aguda es una enfermedad cuya gravedad está determinada en gran parte por el agente causal. En muchos casos, la causa es un virus y el más común de ellos es el rotavirus.

Caracterizado por producir heces acuosas y vómitos explosivos, el rotavirus se cobra cada año la vida de entre 440.000 y 600.000 personas en todo el mundo.

El mencionado virus produce una infección intestinal y origina una severa deshidratación, al punto de que un niño puede presentar de diez a veinte episodios de diarrea en un día, lo que conlleva a una importante tasa de morbimortalidad en el lactante. Estos índices son relevantes en los países en desarrollo, y de hecho se estima que casi todos los niños tendrán infecciones por rotavirus antes de cumplir los cinco años de edad, y aproximadamente uno de cada 250 niños morirá a causa del virus, responsable hoy de que en todo el mundo ya muera un niño por minuto.

Cabe destacar que el virus se disemina con rapidez, independientemente de la condición socioeconómica, ya que se contagia por la vía fecal-oral. Niños y adultos pueden contraer el rotavirus si las heces entran en contacto con el agua potable, los alimentos, las manos, los utensilios o las superficies que se emplean para preparar los alimentos.

 

Un niño por minuto

Si bien la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha declarado que una vacuna contra el rotavirus es la estrategia más importante para el control y la prevención de la infección intestinal, y de hecho, la vacunación es la única medida de control con probabilidad de tener un impacto significativo en la incidencia mundial de la diarrea infantil por rotavirus, actualmente la única medida para prevenir las internaciones asociadas a la diarrea causada por este virus es la adecuada rehidratación de los niños.

Entre los líquidos recomendados para rehidratar a un lactante con diarrea se encuentran la leche materna y las sales de hidratación oral. Si no existe plena seguridad de que el agua sea potable, es fundamental hervirla o potabilizarla con dos gotas de lavandina por cada litro de agua.

Si bien algunas personas suponen que beber líquidos puede agravar los episodios de diarrea, esta creencia es errónea. Un niño que padezca diarrea debe recibir líquidos con la mayor frecuencia posible hasta que ésta se detenga.

Beber grandes cantidades de líquidos ayuda a sustituir los fluidos perdidos, y es importante tener claro que si la diarrea persiste, se debe concurrir con el niño al médico u al hospital. Es importante consignar que de acuerdo a cifras globales, solo se realiza una consulta cada cinco casos de infección.

 

Alimentación adecuada e hidratación

Por otra parte, advierten las autoridades sanitarias, los niños con vómitos explosivos y diarrea sufren una pérdida de peso que puede provocarle una rápida desnutrición. Por lo tanto, una alimentación adecuada, junto a la hidratación, es fundamental para que el niño se recupere. Agregan en las recomendaciones la importancia de que los niños mayores de seis meses se alimenten con la mayor frecuencia posible, ofreciéndole pequeñas cantidades de alimentos blandos o en puré, con una pequeña cantidad de sal. Si el niño no retiene la comida por el vómito frecuente, es importante que concurra al médico.

No puede considerarse que el niño esté plenamente curado, hasta que no vuelva a pesar -como mínimo- lo mismo que pesaba antes de contraer la enfermedad. Es por ello que una vez que cesa la diarrea, se considera esencial que el niño continúe recibiendo una alimentación adicional, al menos durante dos semanas. Le ayudará a recuperar la energía que ha perdido. *

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