Hallaron botellas de cerveza y whisky del siglo XIX en antiguo edificio mercedario
Este viejo edificio que por años estuvo semiabandonado tuvo su importancia en el Siglo XIX en virtud de encontrarse frente al puerto mecedario, lugar de ingreso a la ciudad donde solían arribar barcos desde Argentina y Europa.
Las excavaciones que venían realizando los trabajadores municipales dieron con algunas botellas, tipo porrón que estaban enterradas en uno de los patios internos de la casona. En principio ha podido determinarse que estas botellas provendrían de Glasgow, Escocia. Algunas de las inscripciones que aún pueden verse en los envases corresponderían a cerveza de marcas «Port Dundas Glasgow Bottery» y «H. Kenedy Barrowfield Bottery», en tanto que las botellas de whisky tiene impreso el nombre «Auchentoshan-Paris».
En principio ha podido determinarse que las botellas de cerveza tendrían su origen en dos fábricas de la ciudad escocesa de Glasgow, mientras que la de whisky pertenecería a una destilería, también de Glasgow, que elaboró una variedad especial denominada «Paris», para presentar en un concurso realizado cerca de 1815 en la capital francesa. Expertos estimaron que la fecha de fabricación de las botellas dataría de la segunda década de 1800.
Los amores de Guiseppe
La proximidad de esta casona con el puerto de Mercedes hace presumir que las botellas habrían sido traídas a la ciudad precisamente por embarcaciones que amarraban allí, una zona de la ciudad que durante todo el siglo XIX tuvo singular importancia por su actividad social y comercial.
Lo que actualmente se la conoce como la «Manzana 20″ fue una casona propiedad de don Tomás Rivara, que por 1830 instaló un almacén entre cuyos clientes tuvo nada más ni nada menos que al «Héroe de dos mundos»: Giuseppe Garibaldi.
En 1846 Guiseppe Garibaldi vivió en Mercedes, donde según se dice hasta tuvo amoríos con una mercedaria de cuya unión habría nacido una hija. Las incursiones de Garibaldi en América han sido ampliamente relatadas e incluso llevadas al cine, recordándose su participación en territorio brasilero combatiendo por la República de Río Grande que intentaba independizarse del imperio. Pero poco se ha difundido sobre sus incursiones en territorio uruguayo, entre 1842 y 1848, en pleno desarrollo de la Guerra Grande. Es precisamente en ese escenario que Garibaldi prestó servicios al Gobierno de la Defensa, viviendo en la capital y llegando a ocupar la jefatura de la escuadra de Montevideo, organizando y dirigiendo la Legión Italiana, y destacándose en el combate de San Antonio en Salto, acción por la cual el Gobierno de Joaquín Suárez lo ascendió a General.
Pero menos conocida aún es su estadía en la ciudad de Mercedes. Es precisamente en esta ciudad, según la leyenda popular, donde habría tenido amoríos con una lugareña con la cual habría tenido una hija. Juan H. Soumastre, quien fuera jefe político y de Policía de Soriano y un entusiasta investigador en temas históricos, escribió una crónica en la prensa local, en 1909, relatando que cuando Guiseppe Garibaldi residió en Mercedes «tuvo relaciones con una dama donde estuvo escondido y de esa hospitalidad nació una niña, que hoy es abuela, reside en Montevideo, se casó con un ciudadano catalán, capitán y dueño de un buque, tiene dos hijas e hijos, uno es doctor en leyes, católico, tiene una hija casada con un coronel muy conocido; indudablemente la señora a quien se dice hija de Garibaldi, es rubia, gruesa, pelo crespo, datos que corresponden al titulado padre».
Según investigaciones históricas Guiseppe Garibaldi frecuentaba esta casona frente al puerto mercedario hoy conocida como «Manzana 20″ en virtud de la amistad que tenía con Rivara, el propietario del almacén y donde fueron encontrados estos porrones. Más allá de estos, si se quiere curiosos datos, la aparición de los viejos porrones de cerveza y whisky ha despertado el interés por estas pequeñas y jugosas historias de la ciudad. La IMS desde hace algunos meses viene efectuando diferentes trabajos de remodelación en esta vieja casona, procurando convertirla en un atractivo turístico. Según se ha adelantado, es intención que estos añejos porrones sean expuestos, precisamente en el lugar donde fueron encontrados como un testimonio más de la historia mercedaria. *
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