Vendedores y artesanos de Sarandí están "furiosos" con el traslado de las ferias
Claudio Ríos tenía un taller de enmarcado de cuadros pero en 2002 lo «mató el alquiler y los gastos» y tuvo que cerrarlo. «No quería abandonar este oficio porque es lo que sé hacer y decidí empezar a vender en la calle», cuenta el hombre, que primero se apostó al costado de la Catedral y luego pasó a la cuadra de la Plaza Matriz.
Hace más de tres años que Claudio trabaja de lunes a viernes, de 9 a 18 horas, en ese puesto, donde vende grabados de artistas nacionales y ofrece el servicio de enmarcado de cuadros. «Si me quedo sin este puesto no sé de qué voy a vivir», asegura quien se presentará al llamado abierto que hizo la Intendencia.
La convocatoria realizada por el municipio incluye sólo a artesanos, los vendedores no están contemplados. Habrá cupo para 86 puestos, que estarán distribuidos en tres ferias: 28 espacios habrá en la Feria Especial Cabildo (en la vereda sur del Cabildo), en la Feria Especial Catedral (sobre la pared sur de la Catedral) se instalarán 36 puestos, mientras que en la Feria Especial Policía Vieja (en la peatonal Policía Vieja) se ubicarán 20.
Los artesanos seleccionados tendrán que pagar una Unidad Reajustable (unos 290 pesos) por ocupar un puesto. La decisión del municipio de establecer un canon por el lugar no generó malestar entre los artesanos y vendedores instalados actualmente sobre la peatonal. «Nos parece bien que nos hagan pagar porque es una manera de regularizar nuestro trabajo», asegura María Cristina Borra, que vende máquinas picadoras de carne y verdura del siglo XIX.
Desde hace tiempo
Lo que sí provocó en los artesanos enojo fue el llamado abierto. «No se contempló nuestra antigüedad en la plaza y eso nos parece injusto porque hace tiempo estamos trabajando aquí», dicen Silvia Cirigliano y Rosana Fulchi, quienes todavía están en dudas de inscribirse en la convocatoria.
«Algunos no se anotarán en reclamo de la reubicación. Pero nosotras no lo tenemos muy claro porque no queremos quedarnos si nada», cuentan a LA REPUBLICA desde sus puestos de venta de mates, cueros y bijutería, entre otros productos.
Para el director municipal de Espacios Públicos, Daniel Espósito, «la antigüedad en esa feria no existe, por lo tanto no pueden dar ese argumento. La antigüedad surge cuando existe un registro y esa feria está instalada informalmente».
Espósito recordó que durante la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado, que se realizará del 3 al 5 de noviembre próximo, «no se permitirá ningún tipo de venta ambulante en la zona» y además ratificó la postura de no aceptar vendedores en el llamado.
Los gorros que ofrece Raúl Pereira, de 70 años, no están permitidos en la nueva convocatoria. Hace dos años y medio que el hombre vende sombreros de tela, crochet y nylon en la plaza y no piensa abandonarlo, a pesar de que el municipio se lo prohiba. «Me voy a quedar en este puesto hasta que me saquen 200 veces», asegura quien hace «un buen jornal» en la feria.
Gianna Sonnini, de 40 años, también tiene pensado permanecer en la feria a pesar de la resolución del municipio. «Es una reglamentación discriminatoria porque la gente viene a buscar inciensos a esta feria y otros productos que no son elaborados artesanalmente. Entonces no entiendo por qué nos quieren dejar afuera», dice.
Ehrlich decidido
Si bien los puesteros aún no pierden la esperanza de una instancia de diálogo con el municipio, el intendente Ricardo Ehrlich descartó una posible vuelta atrás en la resolución.
«Se ha trabajado mucho con todos los actores. La Ciudad Vieja ganó un desarrollo urbano, económico y humano importante, por lo que empieza a plantear problemas de complejidad. Sin duda la presencia de artesanos y otros vendedores le da color a la zona, pero tenemos que respetar la normativa vigente», manifestó el intendente.
Además sostuvo que «en estos tiempos de desarrollo se puede ir preparando el tránsito hacia la formalidad, que es compleja pero tiene que realizarse en forma gradual. Si no formalizamos y regularizamos la venta callejera en Ciudad Vieja la situación se volverá caótica. En este caso se encontró un camino que nos pareció el más razonable para la mayoría».
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