Uno de los temas centrales del Encuentro Iberoamericano de ministros del sector

La emigración de los trabajadores de la salud: dura realidad que se incrementa

«Es un tema nuevo que empieza a abordarse en estos encuentros por la incidencia que tiene en el funcionamiento de los Sistemas de Salud y, en general, en la vida cotidiana de las distintas comunidades», explicó la ministra de Salud Pública de nuestro país, doctora María Julia Muñoz.

De acuerdo a los datos que se aportaron en la cumbre ministerial de Colonia, y a los que tuvo acceso LA REPUBLICA, «la migración del personal de Salud constituye un problema en aumento en la región de las Américas, de graves consecuencias en el Caribe del este y algunos países de Centroamérica y con incipientes pero amenazantes efectos en países de América del Sur», explicaron los técnicos que vienen estudiando el fenómeno.

Señalan los analistas que «el impacto es mayor en aquellos países donde la inversión en el sistema educativo es limitada; la rápida salida del personal impide reponerlo en el plazo necesario», alertan, «y en esos casos la pérdida de profesionales de la salud puede ocasionar graves deficiencias en los servicios disponibles y en la capacidad de los países para avanzar en el desarrollo de sus planes sanitarios».

En la conferencia de Colonia se dejó en claro que «la migración es parte del derecho humano de movimiento y del uso del conocimiento y habilidades individuales en la búsqueda de una vida mejor, pero los efectos negativos que la contratación internacional de personal de salud ocasiona a los sistemas sanitarios de los países pobres son bien reales y plantean un serio problema ético».

Factores que incitan a emigrar

Otro aspecto que los ministros y sus respectivos equipos de asesores instalaron en el centro del debate fue el de la «notable diferencia en la distribución urbana-rural de los recursos humanos de salud; en general, la disponibilidad de médicos en las zonas urbanas es entre 8 y 10 veces mayor que en zonas rurales y esta situación se agrava por la emigración de personal de Salud».

Entre los principales factores que expulsan a los trabajadores de este sector, según surgió de lo expuesto en Colonia, figuran: remuneraciones poco gratificantes, incertidumbre sobre el futuro, debilidades de infraestructura y equipamiento, carencias de materiales de trabajo, horarios rígidos y jornadas prolongadas, además de las pocas oportunidades para el desarrollo profesional y la mala gestión de los servicios, en especial en lo referido al bienestar del personal.

Otras causas indirectas son la inseguridad personal y familiar y las limitadas condiciones de vida de los trabajadores de la salud. Se mencionaron situaciones de profesionales jóvenes que «emigran temporalmente con el objetivo de obtener títulos de posgrado que, una vez de regreso a sus países de origen, les facilitarán una mejor inserción en el mercado de trabajo; pero sucede que muchos de ellos reciben ofertas que los retienen en los países de mayor desarrollo», advirtieron los analistas. Algunos datos referidos específicamente a la realidad uruguaya de estos últimos años revelaron que, por ejemplo, en 2000 en Uruguay «el total de trabajadores de la salud era de 71.496 personas, que representaban el 5% de la población económicamente activa». La concentración de ese personal estaba en ese período casi en un 70% en Montevideo y el resto en el interior del país, mayoritariamente en las capitales departamentales, lo que se vio acrescentado por los efectos del posterior derrumbe económico. *

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