Mefistófeles
Para el gobierno no ha habido, hasta ahora, conflicto por salarios más complicado que el que está ahogando al sector lechero.
Llegado a un punto crucial, el Ministerio de Trabajo lo zanjó por decreto, poniendo coto a chillidos variopintos. Pero Economía lo vetó. Quedé perplejo. Y un aluvión de interrogantes me sacudió la cabeza y el alma.
¿Es tan sorprendente como me pareció? ¿O un veto semejante era previsible? ¿Bonomi carece de autonomía para un laudo salarial? Si así fuese, ¿no consulta antes los límites que pueda haber previsto Economía? ¿O acaso no existen tales límites y se trata de tantear, a ver si el otro salta?
No es una señal de luz para trabajadores y empresarios, ni sirve a la imagen de autoridad que debe proyectar el Ministerio de Trabajo. En cambio, estimula esa idea que, con intención que no quiero calificar, se ha difundido acerca de una suerte de primer ministro abarcador que, cuando se pasa de rosca, sólo es corregido por el Presidente.
Pensé mucho en esto. Apenas si recordé un diálogo del «Fausto» de Goethe, en el que Mefistófeles expone a El Estudiante el modo como se puede comprender la realidad más compleja.
Mefistófeles: -Os aconsejo un curso de lógica, que es la que ha de dirigir vuestro espíritu (…) Luego se os enseñará durante muchos días que aun para las cosas más sencillas, y que haríais en un abrir y cerrar de ojos, como comer y beber, es absolutamente indispensable obrar con método y por tiempos.
El Estudiante: -No os comprendo bien.
Mefistófeles: -Lo comprenderéis mucho mejor cuando hayáis aprendido a reducirlo y clasificarlo todo convenientemente.
El Estudiante: -De tal modo me atolondra todo esto, que creo tener una rueda de molino en la cabeza.
Mefistófeles: -Y luego debéis, ante todo, dedicaros a la metafísica; en ella podréis profundizar lo que no es dado comprender a la inteligencia humana.
No sé, Bonomi verá. Andá a saber cómo está la oferta de cursos intensivos -máximo una semanita- de lógica, método y metafísica. *
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