San Sebastián otorgó sus premios

Media luna, del iraní Bahman Ghobadi, Mis hijos y yo del francés Martial Fougeron, El camino de San Diego del argentino Carlos Sorín y el estadounidense Tom Dicillo, director de Delirius, se llevaron los máximos galardones del Festival de San Sebastián. Con Media luna, la historia de un «Mozart kurdo» que quiere volver a su tierra natal para cantar. «Fue necesaria mucha audacia del jurado para recompensar mi película», dijo por su parte el francés Martial Fougeron, cuya ópera prima, Mis hijos y yo, compartió la Concha de Oro con Media luna. El jurado de la sección oficial, presidido por la actriz francesa Jeanne Moreau, también premió el tercer largometraje del argentino Carlos Sorín, El camino de San Diego porque es un «viaje a nuestros sueños». Rodada en la selvática provincia argentina de Misiones con actores no profesionales.

El estadounidense Tom Dicillo recibió la Concha de Plata al mejor director y el premio al mejor guión original por Delirio, una comedia sobre la fascinación por la fama, protagonizada por su compatriota Steve Buscemi. La francesa Nathalie Baye obtuvo la Concha de Plata a la mejor actriz por su «interpretación magistral», en Mis hijos y yo. El español Juan Diego se alzó con el premio al mejor actor. Los únicos premios otorgados en la gala fueron los de la sección oficial. La brasileña Los doce trabajos de Ricardo Elías obtuvo el Premio Horizontes, cuyo jurado, presidido por el cineasta venezolano Román Chalbaud, otorgó dos menciones especiales para El violín de Francisco Vargas (México) y para El custodio del argentino Rodrigo Moreno. La décima edición de Cine en Construcción, que permite concluir la posproducción a películas de América Latina, distinguió -por segunda vez- a la cineasta argentina Ana Katz por Una novia errante.

La Vía Láctea de la brasileña Lina Chamie, La casa de Alice de su compatriota Chico Teixeira y Fiestapatria del chileno Luis Vera obtuvieron otros premios menores de esa sección. En el apartado Nuevos Directores, fue también una cinta francesa, Fair play, de Lionel Bailliu, la que se llevó el premio mayor. Dos actores de diferente generación, el sueco Max Von Sydow y el estadounidense Matt Dillon, recibieron los Premios Donostia a su trayectoria artística en esta 54 edición del festival donostiarra.

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