Los uterinos
Uruguay hospeda una muy abundante colonia de sociedades secretas de todo tipo y tenor. Desde las más incógnitas Sociedades Anónimas de fácil fabricación, adquisición y exportación (es una de nuestras mayores industrias en la rama de los «servicios»), hasta las logias cívico-militares, pasando por los consabidos servicios secretos de todo el planeta que sudan incansablemente su presupuestada esgrima sórdida y silenciosa en los subterráneos de la sociedad.
Acabo de descubrir otra, insospechada e insólita. Tiene su Base («La Base» se pronuncia «Al Quaeda» en árabe) en la UTE y se denomina: «La Línea» (que no se cómo se pronuncia en árabe). Esa es, digamos, su denominación oficial y formal para los iniciados. Pero entre ellos se autodenominan, más familiarmente «los uterinos».
Según las mentas de sus hazañas han derribado o inutilizado a varios directores de la UTE e incluso a Directorios enteros. Dirigen desde las sombras con potencia incontrastable. En realidad SON la UTE.
O dicho de modo algebraico: la UTE es de ellos. Está privatizada sin que nadie lo advierta.
Ya tuve oportunidad en estas columnas, polemizando con un conocido dirigente sindical, de afirmar que él no defendía a la UTE sino a sus gerentes, y que lo peor era que confundía a la UTE con ellos.
No era consciente, en ese momento, del acierto y profundidad de mi aseveración.
Ahora sí lo soy: había descubierto una Logia sin darme cuenta.
Como el astrónomo que descubre por casualidad un nuevo planeta.
Debería patentarlo antes del TLC (así cobro royalties).
Ni las Logias masónicas (de diverso rito), ni los políglotas Servicios Secretos, ni las Sociedades Anónimas, ni sus fabricantes, lo sabían o, si lo sabían, nunca se animaron a confesarlo.
Es que La Línea (uterinos) es temible e imponente. Todo aquel que se le oponga lo pagará muy caro (en especial si es ingeniero).
Debo dar otra gran noticia: acabo de fundar una nueva organización secreta.
En mi columna anterior hice referencia al apoyo que me brindan numerosos ingenieros y otros profesionales adyacentes en torno al tema energía. Y agregué que me pedían permanecer «underground».
Porque si La Línea (uterinos) llega a saber qué ingeniero me asesora (salvo algunos ya descuartizados), no ejerce nunca más.
Pues bien: la lluvia de mensajes solidarios va llegando a ser tanta y tan coordinada que constituye en sí misma una organización secreta. «Ingenieros Escondidos del Uruguay» podría llamarse…
No resisto transcribir algunos pasajes de esos mensajes secretos: «Esa «Línea» aspira a ser inexpugnable, y ya tiene varios «cadáveres» en su haber: por ejemplo el «finado» Carminatti que tuvo que renunciar, o Scaglia que tuvo que resignarse a no poder entrarles ni con arpones de tiburón y resignarse a seguir los lineamientos que le pasaban».
«Por ejemplo cuando deciden alguna encomendación (sic) de tareas o alguna promoción de alguien le dicen: «La Línea pensó en vos para…»
«Y como bien usted sabe, la debilidad de la Dirección de Energía hace que no se les pueda plantear directivas desde el gobierno pues ante cualquier intento de que el Poder Ejecutivo fije pautas o criterios, avasallan con estudios técnicos que tienen el respaldo de cuerpos gerenciales o ingenieriles de cantidad y antigüedad en la función que no es empardada. Ganan de pesados, no necesariamente por ser más criteriosos.»
El denominador común de esas nutridas epístolas es, más allá de señalarme los errores en que incurro, pedirme que no afloje. Soy su última esperanza… Y que guarde secreto.
Ya que estamos navegando por entre tinieblas, debo formular una grandísima y misteriosa interrogante que a esta hora preocupa en las abogadas catacumbas de la voz baja, y a una enorme gama de empresas nacionales y extranjeras, grandes, chicas y chiquitas que tampoco se animan a decir palabra en voz alta por las represalias emergentes.
Es una pregunta que puede reventar en cualquier momento con graves consecuencias para todos.
¿Cuál es el motivo por el que no se aplica la Ley de Marco Regulatorio, aprobada y promulgada a fines de la década de los noventa y confirmada por referéndum?
¿Qué es lo que impide su aplicación concreta?
¿Estamos ante el flagrante y prolongado incumplimiento de una ley?
¿Qué puede llegar a decir mañana el Poder Judicial si alguien lo denuncia y pide amparo?
¿Quién o quiénes pagarán las consecuencias?
Dicha ley elimina el monopolio de generación eléctrica dejando en manos de UTE el de la transmisión y la distribución.
De acuerdo con lo que esa ley ordena, permite y autoriza, cualquier empresa, persona, cooperativa o entidad jurídica puede generar energía eléctrica. Adquiriendo además el derecho a autoproporcionársela, vendérsela a otro, exportarla, o vendérsela a UTE, siguiendo para ello las normas del «Despacho de Cargas» (entidad independiente) que, como en casi todos los países del mundo, arbitra y define qué «generador» (sea público, privado, hidráulico, eólico, térmico o solar…) entra a suministrar su energía a la RED cuando la demanda lo reclama.
Obviamente en esos casos, va entrando el «generador» más barato disponible, y así sucesivamente hasta llegar a los picos de demanda en los que entran (se encienden) los generadores más caros. Parece obvio de tan extremadamente lógico.
En todos los países del mundo existen subsidios para el desarrollo de energías alternativas y sustentables que, por ejemplo, obligan al Despacho de Cargas a priorizar los generadores eólicos cuando hay viento, aun cuando no sean en ese momento los más baratos disponibles (el sobrecosto se prorratea entre todos los consumidores y se puede de ese modo, también, ahorrar agua en las represas aprovechando el viento).
Es un sistema de aplicación mundial a esta altura rutinario.
Acá no existe, a pesar de que la ley lo ordena y lo permite.
Porque resulta que para que eso sea practicable, UTE (que mantiene el monopolio de transmisión y distribución), debe publicar su tarifa de peaje (el precio por enviar energía a través de sus líneas) y otras tarifas de menor significación, fácil cálculo y dificil explicación periodística.
Pues bien: UTE no ha fijado hasta la fecha ninguna de dichas tarifas, con lo que impide de hecho (mediante un mero papeleo) la aplicación de la ley dejando como palos vestidos al Despacho de Cargas, a la Ursea y a todos cuantos en este país quieren generar su propia energía.
Es como si en los peajes carreteros no dejaran pasar a nadie «porque los dueños aún no fijaron la tarifa».
Se trata de una barricada de papel sellado. Un piquete instalado hace diez años.
Como UTE no desarrolló fuentes de energía alternativas y sustentables, como las que tiene (salvo las hidráulicas) son las más caras y porque todavía puede comprar (ella: la UTE) energía en los países limítrofes, tal como el perro del hortelano, ni hace ni deja hacer. Bloqueó todo. No deja pasar a nadie. Y menos a quienes la pongan en evidencia y arriesguen la hasta ahora tan confortable fuente de trabajo.
Si por eso el país se queda a oscuras: ¡mala suerte para el país!
Ineficaz, ineficiente y reaccionaria hunde al Uruguay en una crisis gravísima y por si ello fuera poco, nos pone en el filo de un pleito perdido por daños y perjuicios que, como es normal en este Estado perdedor de juicios, pagará el pueblo. *
(*) Senador
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