Esperan que mil lugares de todo el país se sumen al Día del Patrimonio
Si bien el próximo lunes vence el plazo para inscribirse a esta tradicional movida cultural, desde la comisión señalaron ayer que «se dará unos días más para los lugares que no llegaron a anotarse a tiempo».
La propuesta de este año espera ampliar la oferta del año pasado, cuando se abrieron al público más de 800 lugares en todo el país. De estos espacios, aproximadamente el 50 por ciento se encuentra en Montevideo y el resto se ubica en los departamentos del interior. Desde la Comisión Nacional de Patrimonio señalaron que esto convierte al Día del Patrimonio «en algo prácticamente único en el mundo, ya que muy pocos son los países que festejan este día y se dan la oportunidad de revivirlo año a año». Cientos de bares, casas, hoteles, museos y hasta barcos se abren al público, que demuestra el interés con su asistencia: en 2005 una de cada cuatro personas participó de las actividades.
En los festejos de este año se estrenará una nueva imagen, que no sólo abarcará al Día del Patrimonio sino a todos los bienes patrimoniales del país (materiales e inmateriales). Ambos logos, que muestran un sol de colores azul y amarillo, están inspirados en la bandera uruguaya, detalló el presidente de la Comisión de Patrimonio, Manuel Esmoris.
Además, los lugares físicos donde se desarrollarán las actividades se identificarán con pendones de dos tipos: unos tienen 135 centímetros de alto por 80 de ancho, muestran el sol de colores azul y amarillo y llevan la inscripción: «Uruguay, Día del Patrimonio, Ministerio de Educación y Cultura. Unesco». Los otros son de forma triangular, de 40 centímetros de alto por 28 de ancho y tienen la misma leyenda que los primeros. Quienes se sumen a esta fiesta podrán echar mano a un formato de folletería preestablecido para la difusión de su actividad. «La idea es lograr la homogeneidad en la promoción de los lugares o eventos», sostuvo Esmoris, quien aclaró que este año se organizó para octubre para contar con mayor luz solar.
El Señor de los Ladrillos
En esta oportunidad, el Día del Patrimonio homenajeará a Eladio Dieste (1917-2000), uno de los máximos exponentes de la ingeniería nacional, que desde ahí ejerció la arquitectura.
Se lo conoce como «El Señor de los Ladrillos», dado que toda su obra se basó en la construcción exclusivamente con este material.
Ingeniero de profesión, sumado a un gusto por la simplicidad y la economía, sus obras ocupan un lugar importante en la arquitectura del siglo XX. Nació en 1917, y en 1960 construyó su primera obra: la Iglesia de Atlántida. Otras de sus construcciones reconocidas son: el Montevideo Shopping Center, la Iglesia de San Pedro en Durazno, y el depósito Julio Herrera y Obes ubicado en el puerto de Montevideo.
En total, entre sus obras realizadas en Argentina, Brasil y Uruguay, se calcula que Dieste construyó más de un millón de metros cuadrados.
Desde la comisión detallaron que el ingeniero realizó sus obras teniendo en cuenta las necesidades de la sociedad uruguaya, y manteniendo siempre un profundo respeto por el entorno social, económico y cultural del país. «Los espacios creados poseen una calidez y sencillez inigualable, debido a su respeto por los materiales y las formas adaptadas a la naturaleza sin transgredirla.
A pesar de la simpleza visual de sus obras, el proceso de planificación consiste en una serie de cálculos matemáticos extremadamente complejos». *
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