Familia rochense recibió con desbordante alegría el pozo acumulado del 5 de Oro
En las últimas horas, la vida familiar en el hogar de Estela tuvo un cambio importante al enterarse que poseía el boleto ganador del cinco de oro acumulado, por lo que en cuestión de unos días estará cobrando U$S 600.000.
Estela hace siempre una jugada compartida con compañeros de trabajo para el sorteo dominical, y en forma individual llena generalmente otro boleto con números que responden a edades de sus hijos y aniversarios familiares. Siempre juega con Nahir, «la quinielera de la Intendencia», así conocida por tener su lugar de trabajo precisamente en la esquina del edificio central del municipio.
Este miércoles, la vendedora llegó hasta el trabajo de Estela para preguntarle si iba a hacer la jugada, lo que no era muy común porque su juego frecuente es el del domingo, pero igualmente hizo la jugada.
«Cuando una juega siempre tiene la expectativa de ganar», comentaba Estela, al momento de explicar porqué a la hora del sorteo sintonizó el televisor en el canal donde se transmite en directo. «Comenzaron a salir los números y yo iba contando: tengo uno, tengo dos, tengo tres…, así hasta el cuarto», cuando tenía acertados cuatro en cuatro, llamó a su hijo para comentarle que sólo le faltaba el 02. «Lo vi ya cuando iba saliendo del bolillero», comentó Estela para luego señalar que los minutos posteriores fueron de alegría descontrolada. Al poco tiempo estaba toda la familia, vecinos, todos festejando.
Sin «pegar un ojo»
El jueves amaneció la ciudad con el comentario de que había «caído» el Cinco de Oro en Rocha, y luego los vecinos se fueron enterando de quién se trataba. A media mañana ya varias radios y canales locales de televisión habían ido a la búsqueda de la protagonista del día, quien se confesó «un poco cansada, porque no pude pegar un ojo en toda la noche».
Ante la consulta de qué piensa hacer con el dinero, habló de una casa propia, ya que la actual vivienda la están pagando en el BHU, y ayudar a la familia. Pero no abandonará el trabajo, «es un trabajo que me gusta y lo seguiré haciendo», dijo mientras su casa no paraba de recibir saludos de vecinos, familiares y todos los que se iban enterando con el paso de las horas. *
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