Calendiario

1976.- La Junta de Oficiales Generales actualiza la «Política General del Estado», que venía preparándose desde 1974. Son los objetivos y pautas de la dictadura.

Se dice en ese documento, conocido este 8 de setiembre, que el objetivo fundamental «es el bienestar nacional, que se define como la situación espiritual y material resultante de la convivencia pacífica de l a Nación, donde sus habitantes colectiva e individualmente, desarrollan sus ideales de justicia, libertad, salud, cultura y progreso dentro del Estado organizado en forma republicana democrática y soberana». Todo emociona. Su redacción tan ambigua y pretenciosa debe ubicarse en 1976, poco después de que echaron al figurón de Juan María Bordaberry y en un año en el que se registran los hechos más violentos en detenciones, desapariciones, secuestros de conocidos políticos y su asesinato, otras muertes, vuelos con el agua como destino para muchos, o su traslado a futuras operaciones zanahoria.

Si bien el plan es muy extenso, hay alguna perla que vale recordar. Una «es el afianzamiento del patriotismo y para ello el Estado, en cada una de sus decisiones y actitudes, internas o internacionales , buscará la creación de una conciencia de nacionalización que aglutine al Pueblo Oriental en salvaguardia de sus ideales democráticos y de su estilo de vida». Esto se venía repitiendo desde los comienzos de la dictadura. O sea crear la mística n acional para que cada uruguayo se levante cada mañana con el convencimiento de qué es lo que tiene que hacer, por qué y para qué (textual de libro «El Proceso Político», publicado por la Junta de Comandantes en Jefe) … y así con sacrificio lograrlo pero «con sabor a victoria conquistada que es en definitiva lo que hace que la vida valga la pena de ser vivida». No se lo tome a risa porque ellos lo creían posible, en serio. Se procura, así se dice, una reacción moralizadora en las actividades públicas y privadas, de la que nunca se estuvo cerca..

Otra de las perlas es la que tiene que ver con la reestructuración de los partidos políticos tradicionales, los que no podrán contar en sus filas con aquellas figuras políticas que directa o indirectamente contribuyeron al deterioro de la institución partido político. Puede remover la memoria, agitarla bien, y sacar la conclusión de que no debe quedar nadie, quizás algún secuaz tapado que juegue a ser civil demócrata, porque pocos días antes habían dictado el Acto Institucional 4 que suspendía los derechos por 15 años a todos los candidatos a cargos electivos en las elecciones de 1966 y 1971, titulares o suplentes o miembros de los Directorios de esos partidos.

Por supuesto que los objetivos serán básicos y permanentes, pero aquí todo parece un calco de otros buenos letristas de programas. Ningún sector se salva de la idea de mejorarse, desarrollarse y crecer. Ningún sector se salvó del deterioro. Cosas de la vida..

 

FELIZ DIARIO

1943.- Nace Cecilia Brugnini, plástica que comenzó a crearse en estudios londinenses. Su actividad abarca un amplio espectro desde cerámicas, diseño, impresión y tejido en telas, tapices, accesorios de vestimenta, orfebrería y fotografía, con el color manejado con libertad pero sin desmesura, con una temática donde domina su niñez.

1949.- Nace Alberto Raúl Scavarelli Escobar, diputado desde hace varios períodos, ex proseecretario de la Presidencia, ex direc tor de la Junta Nacional Antidrogas gustador del cine, asesor jurídico en Cinemateca del Uruguay.

1952.- Nace Roberto Conde, diputado por el EP-FA-NM y su banca es por Canelones .

1959.-. Nace Washington Abdala, doctor en Derecho y Ciencias Sociales y doctor en Diplomacia, docente en la Universidad de la República en Ciencia Política. Desde joven en medio de la política colorada. Subdirector de la OPP en 1992, también ex director de la Corporación Nacional para el Desarrollo, diputado desde 1995. Está en filas foristas

1961 .- Nace Alvaro Buela, periodista, crítico, psicólogo, docente de la ORT, guionista y director de cine, entre cuyas obras se destacan «Una forma de bailar» y «Alma Mater»

 

LO PIENSO, LO DIGO

La verdad no tiene dueños, y tampoco los tiene el cine, que debería ser una forma de buscar la verdad. Y por buscar esa verdad tal vez es que habemos un grupo de dementes que, contra todas las leyes de la lógica y de las probabilidades, se empeña en hacer cine en Uruguay, con todo lo que ello implica.

Porque este es un país que no cree en la cultura, simplemente no cree en ella, como sí cree -todavía- en la garra charrúa, en el voto secreto y en la ley del mínimo esfuerzo. Que supone que escribir un libro o hacer una película son productos del ocio, manifestaciones suntuarias. Que legitima el engaño y la corrupción, siempre y cuando se ejerzan con ingenio, y que avala el sueldo millonario de un futbolista o de un director técnico, pero que censura a un músico popular -al que nadie le regaló nada- porque firmó contrato con una multinacional.» Alvaro Buela, en entrevista publicada en Enciclopedia. *

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