Se requiere un debate democrático, amplio y profundo

¿Por qué un TLC con Estados Unidos?

La inserción económica del Uruguay es uno de los temas centrales para encarar las posibilidades de desarrollo del país. Se debe realizar un análisis en perspectiva de mediano plazo y no bajo las circunstancias especiales que se viven en la coyuntura. Vivimos un mundo de bloques desde el punto de vista económico. EEUU lidera en América del Norte, Alemania y Francia en la Unión Europea y en Asia actúan potencias tales como Japón, China e India. La existencia de estos bloques determina que en el comercio internacional no exista libre juego del mercado. El único bloque que Uruguay puede integrar para actuar en el mundo internacional es el bloque latinoamericano, donde el Mercosur es una parte importante.

La unidad de América Latina es vital para las negociaciones comerciales, para enfrentar entre otros temas los subsidios agrícolas, y esto requiere propuestas comunes así como un alto grado de cooperación política. Las negociaciones en el ámbito financiero también resultan fundamentales para modificar las condicionalidades de los organismos financieros internacionales, para limitar la volatilidad que generan los movimientos especulativos de capitales de corto plazo y para enfrentar los superávit primarios fanáticos que exige el FMI en sus negociaciones. Las circunstancias políticas internacionales determinarán con quienes se pueden efectivizar alianzas extraregionales para estas negociaciones internacionales.

En el segundo semestre del año 2005 Mercosur y Venezuela enfrentaron al ALCA porque, entre otros motivos, los subsidios agrícolas no entraban en la negociación. EEUU cambió su estrategia e inició procesos de tratados de libre comercio bilaterales con distintos países de la región.

Uruguay no estaba en la agenda norteamericana, sin embargo esta situación cambió en los últimos meses, inclusive por iniciativa de Uruguay. EEUU no puede tener intereses económicos importantes en el Uruguay, pero sí intereses políticos como por ejemplo afectar el Mercosur. Es indudable que el mercado norteamericano es el más apetecible del mundo por su tamaño, por su nivel de ingreso y por su dinamismo en el mundo occidental. Todos le quieren vender a EEUU: Europa, los países de Asia, y por supuesto, Uruguay y el gobierno del Frente Amplio. Maximizar esfuerzos para incrementar exportaciones a EEUU es una tarea loable. ¿Qué solicita EEUU?

EEUU quiere un acuerdo comercial como el firmado recientemente con Perú. Dicho acuerdo contiene acceso a mercado, liberalización de servicios, normas de competencia, propiedad intelectual y compras gubernamentales. O sea, un clásico TLC que normalmente abarca más del 90% del intercambio comercial pero deja afuera un tema relevante: los subsidios agrícolas. Esta es una de las grandes limitantes del comercio internacional para los países exportadores de rubros agrícolas, como Argentina, Brasil y Uruguay.

¿Qué puede obtener Uruguay? Concesiones en carne, cuyas exportaciones se han incrementado por los problemas de vaca loca en Canadá y por los problemas de la aftosa en Argentina y Brasil. Se puede obtener concesiones en textiles pero hay que competir con China. En todos los demás temas estamos a la defensiva; sólo podemos perder y tenemos muy poco para ganar.

En los tratados bilaterales EEUU exige más en propiedad intelectual que en los acuerdos de la OMC. Las normas de competencia y compras gubernamentales no entraron en las negociaciones de la OMC, pero EEUU las exige en sus tratados bilaterales. Uruguay es un país lento para la toma de decisiones. Sin embargo, el TLC con EEUU va a una velocidad supersónica, porque el 30 de junio de 2007 vence el plazo para que el Congreso norteamericano pueda votar por sí o por no, pero sin poder abrir el tema. ¿Podremos resolver este tema en tan poco tiempo? A Chile le llevó 10 años de negociación. ¿Diremos rápidamente amén a un tratado similar al de EEUU-Perú, como aprobamos las exigencias del FMI sin ningún tipo de discusión? ¿Nos olvidamos de los subsidios agrícolas que no entran en el TLC y de las dificultades de alcanzar logros en la Ronda de Doha? ¿Estamos preparados para liberalizar los servicios sin un estudio consciente? ¿Aceptaremos igualdad de condiciones con las empresas extranjeras para compras gubernamentales, un instrumento central en un país pequeño para apoyar empresas nacionales y pequeñas empresas generadoras de empleo productivo? ¿Aceptaremos condiciones más duras que en la OMC para propiedad intelectual, limitando el proceso de innovaciones y afectando a los laboratorios nacionales? ¿Las normas de competencia y la liberalización de servicios afectarán los actuales monopolios estatales? Sin tener lineamientos estratégicos ni avances de una estructura productiva que atienda la competitividad y el empleo, ¿cuáles van a ser los rubros y los sectores donde se efectivicen rebajas arancelarias? Y éstas ¿cómo se compatibilizan con el arancel externo común del Mercosur? Pero, algo más importante: firmar un TLC con EEUU es un cambio estratégico central para el futuro del Uruguay, no contemplado por la fuerza política en el gobierno ni por su programa electoral. Es verdad que el Mercosur aceptó un TLC de Uruguay con México, pero éste no tiene ni el poder ni las exigencias que plantea EEUU sobre compras gubernamentales, ni sobre liberalización de servicios, ni sobre propiedad intelectual ni tiene subsidios agrícolas. El Mercosur puede darle o no autorización a Uruguay para un TLC con EEUU. Pero un acuerdo de esta naturaleza es una herida profunda para el Mercosur y es muy doloroso que la lleve adelante un gobierno progresista en el Uruguay.

La firma de un acuerdo de esta naturaleza tiene un gran significado y no puede resolverse con un análisis superficial y coyuntural de posibilidades exclusivamente económicas; cambia la trayectoria de la vida del país y por tanto se requiere un debate democrático, amplio y profundo que involucre al conjunto de la sociedad uruguaya. En ese debate que proponemos los partidos políticos, y fundamentalmente, las fuerzas políticas del Frente Amplio tienen una gran responsabilidad porque se requiere aprobación parlamentaria.

Un tratado de libre comercio con EEUU corre diversos riesgos pero no sabemos si el Parlamento norteamericano lo votará después de las elecciones parlamentarias en dicho país. Tampoco sabemos hasta dónde pueden llegar las negociaciones multilaterales de la Ronda de Doha.

¿Por qué tanta urgencia en un acuerdo bilateral de zona de libre comercio entre Uruguay y Estados Unidos? *

(*) Senador

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