CRECE NUMERO DE DEFENSORES DEL MEDICO Y ORGANIZAN OFENSIVA PARA "DESTITUIR" A ZERBINO

Anuncian más movilizaciones en la ciudad de Libertad en defensa del doctor Diego Magga

El objetivo de la Justicia es aclarar la compleja situación del profesional, acusado de matar ex profeso, a cuatro pacientes en el hospital de Libertad mediante la inyección de dosis letales de morfina. El presunto delito estribaría en que los pacientes no serían «terminales». Quienes acaban de declarar en estas horas son el ex director del Hospital libertense, Juan Atilio y el subdirector actual, Andrés Sena. Por último, ayer se presentó otro actor principal: el doctor Guido Berro, uno de los integrantes del Comité de Etica de la Federación Médica del Interior (FEMI) que decidió expulsar a Magga de sus filas.

El primero y el tercero de los facultativos mencionados, optaron por no hablar con la prensa al retirarse de la sede judicial en la que permanecieron más de tres horas. Corresponde señalar que en el caso de Atilio, su testimonio aporta una defensa importante a favor de Magga, ya que era el director cuando acontecieron los cuatro hechos y desde el principio lo ha defendido. Atilio además renunció a trabajar en ese nosocomio semanas atrás, cuando este asunto comenzó a generar alarma pública, manifestando con su decisión su apoyo a Magga y el rechazo a la actual directora Zerbino.

Por su parte Sena expresó que considera correcto que el asunto esté en la órbita de la Justicia: «Son los carriles que tiene que recorrer (…) el hospital está tratando de continuar trabajando normalmente porque los usuarios tienen derecho a ello». Agregó que él no considera que desde la dirección exista «persecución» hacia médicos y funcionarios. Luego concluyó que su cargo es de «confianza ministerial y que si se dispone que lo dejemos, lo haremos y seguiremos trabajando como siempre porque no tenemos el cargo comprado, ni prendido».

 

La moneda se da vuelta

Un punto interesante de lo que ahora acontece en San José y particularmente en la localidad libertense  desde donde se anuncian más movilizaciones a favor de Magga  es que la situación de éste se vuelve día a día, más transparente y favorable para él. Tras la acusación primera, ahora «la tortilla se ha dado vuelta» y cada día se suman más voces, tanto de vecinos como de otros médicos, considerando que Magga ha sido víctima de un ataque personal encabezado por la actual directora del hospital, Marta Zerbino. También mucha gente piensa que el joven médico es el «chivo expiatorio» y «carnada política» de una cadena de acontecimientos que comenzaron como un problema interno planteado ante el Gremio Médico de San José (Gremesa), por la doctora Zerbino, para «deshacerse» de Magga, pero culminó transformándose en una bola de nieve imparable que se instaló a nivel nacional disparando discusiones mucho más profundas que el hecho concreto de si Magga es o no culpable. Eutanasia, tiempos laborales de los galenos, multiempleo obligados por los bajos sueldos en Salud Pública, si así se puede cumplir con el correcto escrito de las historias clínicas e, incluso, si no son muchos más los médicos que en Uruguay actúan como Magga. De todo eso se discute hoy a raíz del asunto del médico libertense.

 

De «asesinato» a «mala praxis»

Lo que comenzó con un «linchamiento «público (tales las palabras de la abogada Martínez Burlé) se va revirtiendo poco a poco y cada vez hay más dudas de la culpabilidad de Magga. Se maneja ahora, que quizás es responsable por mala praxis, lo que dista mucho de ser un asesino. Y entonces comenzaron a aparecer voces que condenan a la doctora Zerbino, por promover las acusaciones contra Magga. Ella aportó las pruebas que terminaron por lapidarlo ante la FEMI, pero además meses antes lo acusó de homosexual, necrofílico y anoréxico. Es difícil sopesar hoy hacia qué lado se inclina la balanza. En el ámbito de la población, la sensación es que Magga no es culpable y la credibilidad de la doctora Zerbino decae. Claro que lo que decida la Justicia será por fin lo que valga. A Zerbino la acusan de «maldad» y falta al código de «ética médica» los defensores del joven doctor y explícitamente el médico Donabella, columna vertebral de su defensa.

Sin embargo el hecho innegable de la que la FEMI condenara a Magga, asesorada por un Comité de Etica integrada por facultativos sobre los que nadie duda de su idoneidad, es otra cuestión innegable, que condena a Magga. Ahora sucede que las preguntas son: ¿Puede haberse equivocado Magga?, ¿puede haberse equivocado la FEMI? ¿Todo esto fue generado por una colega «celosa» del médico?

Hoy desde Libertad se promueve la destitución de Zerbino, y Martínez Burlé ya tiene en sus manos lo que en su momento, anunció a LA REPUBLICA que haría: se generó la duda razonable, Magga no es solamente un condenado.

Por el contrario, cuenta con la simpatía y confianza de miles de vecinos y varios médicos. Magga vendrá al Juzgado Penal maragato a declarar, así lo prometió la doctora Martínez en nombre de su defendido. También desde Libertad, se estudia la posibilidad de que ese día, los manifestantes lo acompañen hasta la sede y allí permanezcan para volver con él en su regreso a casa. Mientras, la Justicia decide. *

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