Perdieron por paliza
El 24 de agosto fue una explosión de alegría y de libertad, por lo menos de aquellos que tienen la posibilidad de ejercer el derecho a consumir.
Decenas de miles de jóvenes se volcaron a las calles para participar de algo que poco tiene que ver con ellos, en tanto se entiende que tienen poco para recordar de su pasado, si es que no quieren volver al tiempo de que sus mamás los llevaban de la mano a la puerta de la escuela.
Lo cierto es que una noche que supuestamente es de viejos, ha sido invadida por los muchachos que también tienen el derecho de sentir la alegría de participar con sus recuerdos y enamoramientos.
En esa noche construida desde la sociedad, no hubo un asesinato, un herido, un accidente automovilístico. Los promotores del miedo, los fogoneros de la sensación térmica que dicen que el Uruguay es un país de violencia, perdieron por paliza.
No nos alegra todo lo ocurrido solo porque los que apostaron a la violencia marcharon, sino porque una vez más quedó demostrado que los uruguayos somos capaces de encontrarnos colectivamente para brindar por la vida. Bien por los guachos que se les ha transformado en criminales por el solo hecho de ser distintos, pero no idiotas. *
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