El segundo trasplantado de cara ya sonríe como "una persona normal"
El chino Li Guoxing, el segundo trasplantado de cara de la historia, dijo que «ahora puede beber y comer», algo que le resultaba muy difícil después de haber sido atacado por un oso.
«Antes de la operación ni siquiera podía sonreír como una persona normal», contó quien se sometió hace tres meses al trasplante de rostro.
Antes de reunirse con su mujer y sus hijos, a quienes no veía desde la operación, Guoxing contó que cuando fue en tren al hospital donde lo intervinieron quirúrgicamente tenía que «usar una máscara. En cambio ahora ya puedo mirar a la gente de frente y tengo una gran confianza en mí mismo. Le doy gracias a los médicos, que me atendieron muy bien», publicó el 30 de julio pasado el periódico Perfil.
Consecuencias psicológicas
La operación fue financiada por el hospital militar Xijing y por la organización norteamericana Conservancy ya que se trata de una persona de bajos recursos económicos.
El chino se convirtió en la segunda persona de la historia en someterse a un trasplante de cara, luego de la francesa Isabelle Dinoire.
El semanario porteño señala que a pesar de los antecedentes con los que cuenta, esta operación todavía no tiene el visto bueno de gran parte de la comunidad científica.
Por lo general se recrimina que podrían llegar a ser graves las posibles consecuencias psicológicas de mudar de imagen ante el espejo.
Aunque esto no parece haber interferido en la francesa y el chino. *
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