Calendiario
1855.- Debemos ubicarnos en ese día y preguntarnos si 150 años atrás hubiéramos imaginado que alguna vez hablaríamos al mundo a través de teléfonos celulares pequeñitos, capaces de enviar imágenes, o sentarnos a esperar la televisión digital o interconectarnos en el chateo y los mensajes de los PC. Creemos que en aquel entonces, de mensajes escritos transportados por carteros a caballo, nadie, salvo algún alucinado imaginativo, habrá adelantado esa ciencia ficción. Lo cierto es que este 29 de julio nuestro país se iniciaba en el mundo de las comunicaciones por telégrafo. Según consta en «Cronología de Montevideo», Biblioteca del Palacio Legislativo, en el Cabildo se encontraba el presidente Venancio Flores y desde allí se mantuvo un diálogo con otra gente que estaba a una distancia impresionante, un kilómetro, o sea mil metros alejados, y créase o no, no hubo que andar a los gritos. Se produjo el milagro y desde la Estación instalada en la calle Colón 105, Adolfo Bertonnet, un hábil negociante que fue responsable de introducir el telégrafo en Uruguay, contestó «Viva el señor Presidente de la República, protector de nuestra población francesa».
Claro que a Bertonnet le importaba obtener la concesión y su «Viva a Flores» ocultaba otras intenciones y poco o nada le interesaba pensar en la protección de la población gaucha. Pero así empezamos a comunicarnos desde lejos. Ahora, en 2006, Antel y Ursec siguen procurando colocarnos en lugar privilegiado en este mundo. No lo han logrado. Pero nunca es tarde. ¿Ciencia ficción?
1957.– Nace Juan Miguel Petit, brasileño nacionalizado oriental. Abogado, periodista con cargos de dirección en las revistas «Posdata» y «Tres», participación en mesas redondas en CX14 «En Perspectiva», presencia también en televisión y en lo político fue parte del gobierno de Sanguinetti como director del Iname, actual INAU.
1998.- Este 29 de julio moría Jorge Pacheco Areco, presidente de la República tras la muerte del general Oscar Gestido. Su gobierno fue uno de los más duros en el enfrentamiento con los trabajadores, estudiantes y como rivales más directos, los tupamaros. Aprobó en varios períodos Medidas Prontas de Seguridad. Pretendió cambiar la Constitución para buscar la reelección y nos regaló, al no conseguir los votos, a Juan María Bordaberry, el futuro rostro de la dictadura. Fue embajador en varios países, entre ellos España y Estados Unidos, y a su retorno, al frente de la Unión Colorada y Batllista y la 123 sufrió varios reveses que reafirmaron que nunca había tenido gran apoyo popular y se convirtió en el tercero de los contendientes colorados.
«Una confesión: pese a mi odio a la información, me gustaría poder levantarme de entre los muertos cada diez años, llegarme hasta un quiosco y comprar varios periódicos. No pediría nada más. Con mis periódicos bajo el brazo, pálido, rozando las paredes, regresaría al cementerio y leería los desastres del mundo antes de volverme a dormir, satisfecho, en el refugio tranquilizador de mi tumba». Luis Buñuel en su libro «Mi último suspiro». El genial creador cinematográfico murió justo un 29 de julio de 1983.
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