Transparencia: para terminar con el ocultamiento
Pero la semana que agoniza nació en medio del escándalo ocasionado por la bomba que LA REPUBLICA hizo estallar y cuya onda expansiva hizo cimbronear las raíces de los árboles de la calle Guayabos. También fue capaz de eclipsar la reunión del Consejo de Ministros itinerante que se celebró el lunes en el gimnasio municipal de Melo, e hizo que pasara inadvertida la desacertada intervención del jefe comunal cerrolarguense, un militar retirado, a quien no le gusta que el Ejecutivo «acose» e intente «destruir la reserva moral de las Fuerzas Armadas» (sic). Del mismo modo, la Rendición de Cuentas, la reforma tributaria, el problema de los deudores y otros temas urticantes pasaron a segundo plano opacados por las impactantes denuncias efectuadas por Juan Pedro Damiani contra Francisco Casal. Incluso la guerra en Medio Oriente no mereció tanto comentario de la gente ni ocupó tanto espacio en los medios como el bolonqui del fútbol. Hay que reconocer que la entrevista de Gabito Acevedo al dirigente peñarolense operó como la apertura de la caja de Pandora.
A partir de entonces, desmentidos, acusaciones, silencios, anuncios de las autoridades, se sucedieron sin pausa y acapararon las informaciones. Los programas deportivos de radio y televisión dedican todo su tiempo al asunto que, sumado a la renuncia de Figueredo y las de Damiani padre e hijo, convirtió a la AUF en el centro de atención indiscutido; y bueno, a falta de actividad futbolera oficial, buenos son los escándalos en el gobierno del fútbol.
Pero veamos un poco cómo son las cosas. Creo que la gran virtud que tuvo la nota que publicamos fue la de ventilar públicamente una serie de hechos, situaciones y realidades de las que todos hablan en privado; ese es su gran mérito: haber puesto sobre el tapete «males que todos conocen pero que naides cantó», como Hernández le hace decir a Martín Fierro. Con esto no quiero suscribir las temerarias acusaciones de Damiani jr. (no tengo elementos de juicio ni mucho menos pruebas para ello) pero me parece más que saludable el hecho de que se empiece a hablar del asunto como puntapié inicial de un partido en el que la transparencia resulte el vencedor.
Los uruguayos estamos hartos de rumores, de medias verdades, de sobreentendidos. Necesitamos certezas, honradez e idoneidad; por eso votamos mayoritariamente a la izquierda, para que se acabe la joda, el ninguneo, el ocultamiento, la falta de compromiso, el lavarse las manos, el no meterse, el mirar para otro lado.
Ahora bien, lo que resulta por demás sorprendente –y creo que es un dato no suficientemente destacado en todo este turbio asunto– es todas las vueltas que ha dado la información para llegar al público. En efecto, obsérvese que las detonantes declaraciones recogidas por nuestras páginas de deportes vienen a ser una versión de tercera mano: a través de Gabito, Damiani jr. nos transmite lo que supuestamente Ramos le había dicho que Casal, a su vez, le había dicho (a este último). El asunto sería así: Ramos sostuvo una reunión con Casal en la que éste le dijo varias cosillas (entre ellas, amenazas, chantajes y enchastres); el primero reveló el contenido y los detalles de dicha conversación a Damiani, y éste la refiere a nuestro periodista.
Claro, al igual que en el juego infantil del «teléfono descompuesto», es posible que el mensaje original se haya visto involuntariamente tergiversado. Algo de eso parece que ocurrió puesto que Ramos hubo de aclarar ciertos conceptos y rectificar algunas afirmaciones. Siendo así las cosas (dicen que dijo que le dijeron), el sistema judicial no está en condiciones de intervenir ni de actuar de oficio, por más que las revelaciones sean gravísimas.
Ahora ha tomado cuerpo la idea del Poder Ejecutivo de tomar cartas en el asunto, aunque tan loables intenciones se ven obstaculizadas por la amenaza de que, ante una intervención del gobierno, la FIFA proceda a sancionar a la AUF con la suspensión.
Pero como queda dicho más arriba, más allá de las medidas concretas que se tomen para sanear el fútbol y de los resultados de la instancia judicial que el Ministerio de Deporte piensa llevar adelante, lo más rescatable es esta aproximación a la transparencia que implica un paso firme hacia la derrota del ocultamiento, una práctica a la que nos habíamos habituado desde hace demasiado tiempo.
Sin duda están soplando vientos nuevos y renovadores en el país. Digo esto pues parecería que esta transparencia que se insinúa en el fútbol está contagiando otros ámbitos del quehacer nacional. Me refiero al anuncio que el jueves se hizo público de la creación de una «corriente» interna en el seno del MPP, y suscribo el comentario que al respecto hizo Legnani en la radio: «Â¡Por fin se transparentaron!».
Y lo auspicioso del asunto –además del mensaje unitario y fraterno que el nuevo grupo envía por medio del documento– es el propósito de «ayudar a diseminar la información disponible tratando por todos los medios de ponerla a disposición del pueblo».
Albricias. Si las cosas no se tuercen, capaz que nos llegamos a enterar de qué tipo de tratado comercial vamos a firmar finalmente con EEUU (¿TLC or not TLC?), cómo piensa el gobierno encarar las relaciones con el Mercosur, y otras cuestiones un tanto incómodas y no suficientemente aclaradas. También será bueno enterarnos de la fecha en que contraerá enlace la hija de Marina Arismendi, pues sólo a partir de entonces, cuando la joven dé el sí ante el altar, podrá hablarse de nepotismo verdadero… *
(*) Periodista
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