"Ningún código resolverá problemas que tienen que ver con la situación social"
Cientos de familias han llegado a Maldonado en busca de bienestar, pero muchas en realidad pasaron a engrosar los cinturones de pobreza ante la falta de ese trabajo estable que soñaban encontrar. Giorgi reconoció que «Maldonado es un pueblo de atracción laboral, de atracción de un tipo de trabajo zafral a veces poco formalizado, bastante precarizado en servicios y en la construcción, y el resultado de esto es que queda un conjunto de población con un bajo nivel de arraigo, y sus hijos y adolescentes tienen una situación de muy frágil integración social, de cierto desamparo, de baja respuesta institucional a sus necesidades; alta deserción del sistema educativo, lo cual genera además, en contacto con los modelos de vida y los niveles de consumo que tiene Maldonado durante la temporada, toda una circunstancia muy conflictiva que se refleja en algunas situaciones de violencia, seguridad pública». Sin embargo, el jerarca subrayó que la raíz de la problemática no comienza allí, porque no es un problema en sí mismo, sino que está «en la falta de atención social a la niñez y la adolescencia en este departamento».
INAU no es responsable del Código
Consultado respecto a los alcances y limitaciones del hoy controvertido Código de la Niñez y la Adolescencia, Víctor Giorgi recordó que esa herramienta no fue creada por el INAU, «nos viene dado desde la legislatura anterior, y el INAU solamente aplica la parte que le corresponde de ese Código, porque a veces parece que somos los responsables». Desde su óptica no es malo, pero reconoció que necesita ajustes, «fue muy manoseado en su discusión parlamentaria, se discutió durante siete años buscando consensos, lo cual hace que en algunos capítulos se pierda cierta coherencia», pero que además, «se empezó a aplicar muy rápidamente y todavía no ha consolidado una jurisprudencia, una unidad de interpretación de ciertos temas, que permitan una mejor puesta en escena de toda su normativa». Giorgi explicó además, que al nuevo Código se le achacan problemas que no tienen origen en él, ya que es apenas un instrumento, porque «los problemas de infancia y adolescencia tienen su origen en la situación social. En algunas lecturas que se hacen de estos temas parecería que la violencia social surge con el Código y se termina con el cambio del Código, y no es así. Creo que ningún Código va a poder resolver problemas que tienen que ver con la situación social, la situación de empleo básicamente y de integración de la sociedad uruguaya, de la cual el problema de la infancia es una manifestación más, tal vez una de las más importantes».
Consultado sobre la precariedad edilicia y muchas veces humana que tiene el INAU, manifestada cuando de cuyos hogares muchas veces menores de alta peligrosidad se escapan sin haber pasado siquiera dos días internados, como ha ocurrido con varios menores archiconocidos de la Justicia y la Policía de Maldonado, Víctor Giorgi recordó que el nuevo directorio cuando asumió en el mes de abril del año 2005, encontró «una institución que está realmente en ruinas, con toda su estructura edilicia con un grado de deterioro enorme y además no está adecuada a los programas y a las necesidades actuales». Dijo que en todo el país hay una gran cantidad de hogares de varones en predios rurales que están prácticamente vacíos y muy deteriorados. Pero además y desde el punto de vista humano, «un funcionariado que había sido diezmado por distintas propuestas de retiro que hicieron que se fuera la gente más capacitada en muchos casos. Y con una deuda de $ 140 millones que hemos logrado en este año bajarla casi a la mitad».
Los centros de rehabilitación
El presidente del INAU, dijo finalmente que en estos momentos lo que se intenta es organizar toda la estructura de la institución, para hacerla acorde a las necesidades verdaderas de la infancia y la adolescencia, en Maldonado en particular y en el país en general. En ese sentido dijo que en estos momentos, por ejemplo, el INAU trabaja con la Intendencia de Maldonado en la elaboración de un proyecto para crear un «Centro de Referencia», largamente reclamado por operadores judiciales, autoridades policiales y organizaciones sociales, «que intenta dar respuesta a parte de esa problemática», pero prefirió no adelantarse en los anuncios para no generar demasiadas expectativas.
Giorgi por último aclaró que «un centro de privación de libertad es una decisión muy problemática. La experiencia que tenemos en los centros de privación de libertad en Montevideo y más concretamente en Canelones (la Colonia Berro), dan cuenta de que se trata de lugares que irradian problemas en su entorno permanentemente, o sea, no pensamos que sea la solución», independientemente del alto costo económico que apareja porque la privación de la libertad es la más cara de las medidas y la que da menos resultados. «Nosotros somos partidarios más bien de hacer una red fuerte de medidas alternativas, entre ellas un centro de semilibertad que sería en lo que estamos trabajando en este momento», concluyó. *
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