EL MUNICIPIO QUIERE MODERNIZAR ESTOS ESPACIOS PARA QUE SEAN DE ENCUENTRO E INCLUSION

Acondicionan, amplían y trasladan bibliotecas para optimizar el servicio

La primera biblioteca municipal de Montevideo se levantó en 1902 con el nombre «Joaquín de Salterain». Desde ese año hasta 1988, que se inauguró la «Felisberto Hernández» en el Complejo Euskal Erría Nº 71, fueron creadas 19 bibliotecas que actualmente funcionan bajo el ámbito del gobierno local.

Si bien el número de bibliotecas se ajusta a la cantidad de comunales de la capital (son 18 los CCZ), no todos cuentan con estos espacios. La directora del Servicio de Bibliotecas y la Casa de la Cultura, Isabel Fantoni, detalló que las zonas 10 (Manga, Piedras Blancas y Toledo Chico, entre otros barrios), 16 (Arroyo Seco, Bella Vista y Capurro, entre otros) y 8 (Carrasco Sur y Norte, Cooperativas de Viviendas y Malvín Norte, entre otros) carecen de este servicio.

Fantoni explicó que la división de la capital en comunales fue posterior a la instalación de las bibliotecas, por eso hay una ubicación desproporcionada de estos espacios. No obstante precisó que fueron instaladas sin ningún estudio previo, por lo que están desajustadas a las necesidades de la comunidad. «No están en el mejor lugar del barrio ni tienen los mejores locales: una funciona en un sótano y otra dentro de un complejo habitacional».

Frente a esta realidad, Fantoni se propuso concretar una reestructura. Uno de los puntos de este plan fue mudar las bibliotecas que reciben a los ciudadanos en locales no aptos para este fin: así fue como la biblioteca «Joaquín de Salterain» se trasladó al edificio del Cabildo de Montevideo (aún no está abierta el público).

 

Las mudanzas

La biblioteca «Carlos Roxlo» se mudó a un local del centro comunal 14 (ya está funcionando) y está en proyecto la mudanza de la biblioteca «Felisberto Hernández», que actualmente se ubica en el Complejo Euskal Erría Nº 71, Malvín Norte, ya que «un espacio de este tipo en una cooperativa de vivienda no alienta la visita de personas que viven fuera de ese lugar», explicó Fantoni.

La biblioteca «Horacio Quiroga» se trasladará de la planta alta a la baja para garantizar el servicio a adultos mayores y discapacitados. En tanto, la biblioteca «Juan Monteverde», que funciona en el sótano de General Flores 2455, también abandonará su actual local para instalarse en uno más apropiado pero por ahora es sólo un proyecto.

La ampliación de locales también forma parte del plan de reacondicionamiento. Fantoni precisó que «están en trámite las extensiones de las bibliotecas Carlos Reyles (en Casavalle), Francisco Espínola (Punta de Rieles) y Eduardo Acevedo Díaz (Sayago).

Mientras tanto, ya se hicieron mejoras edilicias (nuevos pisos, paredes, baños) en la biblioteca «Francisco Espínola» (La Unión); y se encuentra en obra la biblioteca «Amado Nervo» (Buceo). También se hicieron reformas y arreglos en los locales de las bibliotecas «María Stragnero de Munar» (Parque Rodó) y «Evaristo Ciganda» (Santiago Vázquez).

«El vecino tiene que sentirse a gusto en las bibliotecas, por lo que tienen que ser lugares confortables», sostuvo la directora de este servicio. Aunque reconoció que los espacios actuales son complicados para desarrollar actividades de extensión o colocar un sector de cafetería.

 

Tentar a los niños

Para Fantoni, en Uruguay por diferentes razones, no existe el hábito de concurrir a una biblioteca: «Nadie nos inculcó desde chicos la importancia y el valor de visitar estos espacios». Además sostuvo que existe un desconocimiento de la población sobre las actividades que brinda una biblioteca: «No es sólo un lugar de lectura sino de encuentro e inclusión social, donde se puede ir con amigos, escuchar música, ver televisión y otras tantas cosas. Se trata de un ámbito de acceso a la información, de formación permanente y ocio».

El municipio pretende inculcar estos conceptos lo antes posible, por eso está creando sectores infantiles en las bibliotecas: seis ya cuentan con estos espacios para niños y el objetivo es implementarlo en la totalidad. «Hay un equipo de trabajo que va a los centros de educación formal e informal para fomentar la lectura».

La falta de personal y el horario acotado que ofrecen algunos espacios son otros obstáculos que se presentan a la hora de concretar los objetivos deseados. «Los horarios tienen que ser más amplios para que permitan llevar adelante actividades demandadas por la comunidad, como talleres literarios y cursos».

Para Fantoni, «sin bibliotecas públicas no vamos a salir adelante porque no habrá crecimiento. Si queremos un país productivo debemos tener estos espacios para el acceso de toda la población porque la biblioteca pública es por excelencia el ámbito de creación de ciudadanía y participación popular». *

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